
La discusión sobre el futuro de la movilidad urbana pasa también por la manera en que las ciudades ocupan y organizan su territorio. Esa fue una de las principales ideas planteadas durante la primera jornada del Congreso Internacional de Movilidad, que reúne en Guadalajara experiencias de México, Suecia, Estados Unidos y España.
Para Patricia Martínez Barba, directora del Instituto de Planeación y Gestión de Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan), anticipar los cambios en la movilidad implica tomar decisiones que van más allá del transporte y considerar la relación entre suelo, infraestructura y desplazamientos.
“Una política de movilidad también es una política de suelo. Y esta es una reflexión especialmente importante para las áreas metropolitanas, porque pensar prospectivamente en la movilidad exige mirar el territorio como un sistema”, señaló.
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La funcionaria planteó que la planeación no debería limitarse a definir una imagen deseada de la ciudad, sino incorporar mecanismos que permitan corregir decisiones conforme cambien las condiciones.
“Ningún escenario que construyamos hoy ocurrirá exactamente como lo imaginamos. Por eso, un plan no debería ser solamente una imagen del futuro que queremos alcanzar. Debería ser también un sistema para aprender mientras avanzamos a él”, enfatizó.
El planteamiento cobra relevancia en un contexto en el que las ciudades enfrentan simultáneamente crecimiento urbano, dispersión territorial, cambios en los patrones de viaje y la necesidad de reducir las emisiones asociadas al transporte.
Un ciclo de cooperación que deja instrumentos de planeación
El Congreso también funciona como cierre simbólico de una etapa de colaboración entre el AMG y la Unión Europea, a través de la cual se desarrollaron capacidades técnicas e instrumentos para la planeación metropolitana.
Entre los resultados se encuentran el Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS), el Plan Maestro de Mi Bici y el programa piloto Mi Bici+ en Tlajomulco de Zúñiga.
Stefan Agne, jefe de Cooperación de la Unión Europea, destacó particularmente el impacto de la colaboración en la expansión del sistema de bicicleta pública.
“Estoy muy contento que este proyecto ha podido dar un apoyo significativo, concreto, que ha llevado a una expansión de la red de MiBici en Guadalajara”, expresó.
Agne señaló que, además de la cooperación europea, la inversión estatal permitió ampliar durante este año el servicio hacia zonas del oriente de Guadalajara, entre ellas Oblatos, Revolución, San Andrés y San Juan Bosco, así como hacia Zapopan.
“Yo creo que eso es un gran éxito y felicitaciones a todos los involucrados”, añadió.
La cooperación también tuvo participación española. Ruth Acosta, técnica de la Agencia de Cooperación Española, explicó que el acompañamiento realizado a través de Euroclima permitió actualizar el Plan Maestro Mi Bici y generar estudios para orientar su crecimiento.
Uno de los resultados de ese proceso es Mi Bici+, cuyo programa piloto plantea extender el acceso al servicio mediante bicicletas eléctricas bajo un esquema de renta de largo plazo para municipios más alejados.
Las decisiones de un municipio tienen efectos metropolitanos
La dimensión metropolitana fue otro de los temas presentes durante el encuentro. Ana Rosa Vergara Ángel, presidenta de la Junta de Coordinación Metropolitana y alcaldesa de Juanacatlán, señaló que los desplazamientos muestran de manera cotidiana la interdependencia entre los municipios.
“La movilidad nos recuerda todos los días lo que sucede en un territorio tiene consecuencias en otro”, afirmó.
Vergara Ángel sostuvo que decisiones aparentemente locales pueden modificar los patrones de desplazamiento de miles de personas.
“Que una decisión sobre una calle, una ruta de transporte, una estación, un desarrollo urbano o un espacio público puede transformar la manera en que miles de personas viven y se desplazan. De ahí, la importancia de trabajar de manera coordinada”, dijo.
La discusión coloca así a la movilidad como uno de los ámbitos en los que la coordinación metropolitana resulta determinante, particularmente cuando las actividades cotidianas de la población no se detienen en los límites administrativos de cada municipio.
Experiencias internacionales
La primera jornada incorporó casos de Lund, Suecia; Georgia, Estados Unidos; Madrid, España, y Guadalajara, con distintas aproximaciones a la transformación de las ciudades.
Ola Gustafsson, arquitecto y colaborador del despacho sueco de planificación urbana Think Softer, advirtió que las experiencias internacionales no pueden trasladarse de manera automática de una ciudad a otra.
Los conceptos utilizados para transformar las ciudades, explicó, no constituyen una receta, sino una referencia que cada territorio debe adaptar a sus propias condiciones y objetivos.
Desde Estados Unidos, Ellen Dunham-Jones, profesora de Urbanismo en el Georgia Institute of Technology, abordó la función de las calles más allá de su uso para el tránsito vehicular.
Su planteamiento parte de considerar las calles como espacios de acceso que permiten conectar hogares, empleos, comercios y otros destinos, pero también como lugares donde las personas puedan caminar y permanecer.
En Madrid, la transformación del espacio urbano fue presentada a través del proyecto Madrid Río. Martha de la Iglesia, directora conservadora de Madrid Río, explicó la reconversión realizada a partir del soterramiento de la autopista M-30 y la recuperación del entorno del río Manzanares.
El proyecto permitió convertir el espacio recuperado en un parque lineal destinado a peatones y ciclistas, una intervención que modificó la relación entre infraestructura vial, espacio público y entorno natural.
Las experiencias expuestas durante el Congreso muestran aproximaciones distintas a un mismo desafío: cómo modificar las ciudades para responder a las necesidades actuales sin limitar la planeación a las condiciones presentes.
Del diagnóstico a los escenarios futuros
El Congreso continuará este 23 de septiembre con un taller en el que los participantes podrán explorar posibles escenarios para la movilidad urbana y plantear estrategias frente a ellos.
El ejercicio tomará como referencia instrumentos de planeación existentes, entre ellos el PIMUS, con el objetivo de trasladar la discusión sobre los futuros urbanos hacia decisiones concretas.
El cierre de esta etapa de cooperación internacional deja así herramientas que permanecen más allá de los proyectos que dieron origen a la colaboración. El PIMUS funciona como instrumento para la planeación de la movilidad metropolitana, mientras que el Plan Maestro Mi Bici establece una hoja de ruta para la expansión y fortalecimiento del sistema de bicicleta pública.
La Unión Europea, por su parte, incluye a Guadalajara entre las experiencias de movilidad urbana desarrolladas en el marco de EUROCLIMA, como parte de una cooperación que ahora cambia de etapa, pero cuyos instrumentos permanecen incorporados a la planeación metropolitana.


































