Qué importante es para el desarrollo de las ciudades, la participación de los ayuntamientos en la movilidad urbana, hoy, tema obstáculo, principalmente para los ayuntamientos metropolitanos. Es del conocimiento de todos que el diseño de la ciudad (usos del suelo y características de las secciones viales) determina el futuro de la forma como nos desplazamos.
Las estrategias con que hemos diseñado las áreas metropolitanas, se describen haciendo uso de los adverbios de lugar, es decir: las zonas habitacionales residenciales aquí; las zonas de equipamiento urbano ahí; áreas deportivas allí; estaciones de servicio acá; industria allá, lejos de las zonas habitacionales; áreas deportivas alrededor de la mancha urbana; las zonas administrativas en el centro; el empleo generado en micro empresas en todo lugar; las maquiladoras afuera; solo por mencionar algunos. Es decir, la distribución de los usos del suelo está generando un patrón enmarañado de la movilidad de las personas y por qué no decirlo, también de los productos requeridos.
Leyendo al maestro tapatío Fernando González Gortázar, en su libro “Arquitectura: pensamiento y creación”, encuentro que nos regaló una definición muy interesante de lo que deben de ser las ciudades; cito: “Las ciudades deben ser barriales y multicéntricas, formadas por células pequeñas tan autosuficientes como sea posible, interconectadas y complementarias”. Sabemos que el uso del automóvil es el principal responsable de la dispersión urbana -tan solo 80 habitantes por hectárea- y los que habitamos las grandes ciudades de México, estamos seguros de que este principio no se cumple.
Como lo he dicho en otras participaciones, nuestro modelo de movilidad está generando grandes externalidades negativas, principalmente en tres de sus principales valores: el tiempo, el consumo de energía y el uso inadecuado del espacio, todo ello con un costo realmente alto, que reduce la posibilidad de dar una solución integral a la movilidad.
¿Qué hacer?
El Área Metropolitana de Guadalajara ha dado un paso gigantesco: ¡BIEN POR SUS PRESIDENTES!, pues han tomado lo que la constitución les da por derecho -articulo 115 constitucional- y han integrado importantes áreas de movilidad en sus dependencias. ¿Qué podemos esperar de esta oportunidad dorada que tienen ahora nuestras ciudades?
De principio y de prioridad a corto plazo, la fusión de toda la normatividad que defina un nuevo esquema de usos del suelo, que facilite los desplazamientos de las casi 1000 hectáreas que la gran Guadalajara crece anualmente. Espero se me permita la siguiente analogía: si Guadalajara es una bolsa de manzanas con características no válidas para el bienestar de sus habitantes, no sigamos echando más manzanas a ese costal; hagamos un nuevo costal que esté diseñado por visionarios académicos y técnicos especialistas en la materia, que tengan autonomía total y que sepan enfrentarse a los poderosos barones del dinero (fraccionadores). Parafraseando a Fernando González Gortázar, especialistas preponderando la templanza y la sensatez fundamentadas sobre el arrebato económico.
Hoy los ayuntamientos tienen mucho trabajo, principalmente rescatar la autonomía de sus decisiones de planeación urbana, base para una estrategia de movilidad sana que permita que la estructura de nuestra ciudad sea barrial y multicéntrica, formada por células pequeñas tan autosuficientes como sea posible, interconectadas y complementarias.
Es importante mencionar el trabajo que en paralelo están impulsando: acciones que buscan solucionar los efectos de los problemas. Sabemos que éste no es el camino para resolver de raíz el problema de movilidad actual y llevarla al puerto de la sustentabilidad.
De cualquier forma, FELICITACIONES a los presidentes municipales, administradores temporales de la ciudad, quienes con honradez y decisión, buscan un nuevo concepto de ciudad.





































