
La electrificación del transporte de carga ya genera resultados medibles en México tanto en reducción de emisiones como en costos de operación. De acuerdo con la Iniciativa Laneshift, los proyectos que impulsa en Brasil, México e India han contribuido a evitar 3,215 toneladas de emisiones de CO₂ al año, con un ahorro acumulado proyectado de 31,007 toneladas para 2035.
Uno de los proyectos desarrollados en Ciudad de México puso a prueba la operación de camiones eléctricos de última milla utilizando infraestructura pública de recarga. La prueba se realizó entre agosto de 2025 y junio de 2026 en el centro de recarga de San Pedro de los Pinos, operado por Vemo, que cuenta con más de 100 conectores y una capacidad instalada de 6.2 megawatts.
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Durante ese periodo, 19 camiones eléctricos de distintas empresas y fabricantes consumieron 42,564 kilowatts-hora de energía en las instalaciones.
Los datos de telemetría mostraron que los vehículos utilizaron entre 20% y 40% de su batería diariamente. Con ese nivel de consumo, las unidades pudieron completar sus recorridos y recurrir a la infraestructura pública aproximadamente cada dos días sin interrumpir sus operaciones.
Bajo las condiciones del proyecto piloto, la operación de las flotas eléctricas registró además un ahorro aproximado de 30% en los costos de operación por kilómetro frente a vehículos de combustión interna.
La infraestructura pública aparece como una alternativa para las flotas
El proyecto fue desarrollado por C40 Cities y The Climate Pledge mediante la iniciativa Laneshift, con la participación de empresas y operadores vinculados con la electrificación del transporte de carga.
Uno de los objetivos fue evaluar si una flota dedicada a entregas de última milla podía utilizar infraestructura pública sin necesidad de construir un sistema de recarga propio.
Constantino Rodríguez, Head Comercial de Vemo, explicó que la prueba permitió evaluar precisamente esa posibilidad.
“Junto con C40 y Heineken México probamos algo específico: que una empresa pueda cargar su flota sin invertir o construir infraestructura propia”.
El siguiente paso, agregó, es que más empresas puedan utilizar la red de puntos de recarga de Vemo.
Los resultados aportan información para el desarrollo de infraestructura pública destinada a camiones eléctricos y para la definición de políticas que faciliten la transición de las flotas de carga.
El transporte carretero concentra la mayor parte de las emisiones del sector
El transporte representa 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero en México y cerca de 90% de esas emisiones provienen del transporte carretero, de acuerdo con los datos incluidos en el proyecto.
En Ciudad de México, el transporte genera 58% de las emisiones totales de la capital y constituye la principal fuente de contaminantes atmosféricos asociados con la combustión, según el Inventario de Emisiones 2022 de la Ciudad de México y su Zona Metropolitana.
En ese contexto, la electrificación de vehículos destinados a reparto y distribución representa una de las áreas en las que se están probando alternativas para reducir las emisiones del transporte de carga urbano.
Ilan Cuperstein, director regional de C40, señaló que los proyectos demostrativos de Laneshift han permitido evitar emisiones de CO₂ y reducir contaminantes asociados con la actividad del transporte.
“Los resultados de los proyectos demostrativos de Laneshift muestran que la electrificación del transporte de carga ya es una realidad en las ciudades de América Latina”, afirmó.
La experiencia de las empresas aporta datos para ampliar la red de recarga
La prueba también permitió recopilar información sobre la operación cotidiana de los vehículos eléctricos y la experiencia de las personas conductoras.
Samantha Cantú Ortegón, líder de Sustentabilidad de Logística en Heineken México, señaló que la empresa pudo evaluar el uso de infraestructura pública sin afectar la logística de las entregas. Entre los aspectos identificados durante la prueba mencionó menores niveles de ruido y vibraciones en cabina, así como jornadas de operación eficientes y seguras.
Para Vemo, los resultados aportan información para orientar futuras inversiones en infraestructura pública dirigida a empresas de última milla que ya utilizan o buscan ampliar sus flotas eléctricas.
La evidencia obtenida también coincide con una tendencia identificada por C40: los estados mexicanos con mayor adopción de vehículos eléctricos suelen contar con una mayor disponibilidad de infraestructura pública de recarga.
El siguiente desafío es ampliar la infraestructura
Los resultados del proyecto serán utilizados como insumo para el desarrollo de infraestructura pública y de políticas orientadas a incrementar la adopción de camiones eléctricos en México.
Entre los instrumentos mencionados se encuentran la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, la Hoja de Ruta Nacional de Infraestructura de Recarga para Vehículos Eléctricos y el Programa de Autorregulación Ambiental de Ciudad de México.
C40 también desarrolló un Plan de Escalabilidad que plantea ampliar las redes públicas de recarga y articular corredores nacionales para el transporte de carga, con participación de empresas, flotas, proveedores de infraestructura y aliados financieros.
Los datos obtenidos hasta ahora apuntan a que la electrificación de las flotas no depende únicamente de sustituir vehículos de combustión por unidades eléctricas: la disponibilidad de puntos de recarga y la posibilidad de utilizarlos durante la operación son elementos determinantes para ampliar este tipo de transporte.

































