
El proceso comenzó a principios de 2026, cuando Grupo CISA decidió modificar sus mecanismos de incorporación para ampliar la participación femenina en la operación de sus empresas BRT. CCA fue la primera en poner en marcha el esquema y articuló a sus áreas de operación, capacitación y atracción de talento para diseñar una ruta de ingreso específica.
“Empezamos en Conexión, justo al inicio del año, a trabajar conjuntamente con todas las áreas para generar esas condiciones”, explicó Quezada.
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El cambio partió de un grupo reducido. En febrero había cuatro mujeres operadoras, todas con varios años de experiencia. Posteriormente, una convocatoria dirigida permitió capacitar a 34 mujeres más, con lo que la cifra llegó a las 40 conductoras que actualmente participan en la operación.
Uno de los elementos distintivos del programa fue ampliar el perfil de ingreso. La experiencia previa en transporte público dejó de ser una condición indispensable para algunas de las participantes.
Del comercio y el taxi a una unidad de Metrobús
Isabel Moreno Ramos, de 51 años, llegó al proceso después de haber trabajado durante buena parte de su vida en el comercio ambulante. También tuvo experiencia como taxista, pero nunca había conducido un vehículo de las dimensiones de un Metrobús.
La primera vez que imaginó hacerlo fue al observar a una mujer al volante.
“Yo algún día voy a aprender a manejar ese tipo de unidades”, se dijo.
La convocatoria para incorporarse a una “Escuela Base Cero” le permitió convertir esa idea en una posibilidad laboral. Actualmente atraviesa la capacitación teórica y práctica, donde ha aprendido desde el funcionamiento y las maniobras de la unidad hasta los criterios de conducción necesarios para priorizar la seguridad de los pasajeros.
Para Moreno Ramos, el proceso representa también un cambio respecto de las opciones laborales que había tenido hasta ahora. Con secundaria terminada y la preparatoria trunca, su siguiente objetivo es obtener la licencia tipo C y concluir la formación necesaria para incorporarse formalmente a la conducción.
Su caso forma parte de un grupo de mujeres que ingresaron sin haber desarrollado previamente una trayectoria profesional dentro del transporte público.
La experiencia también se construye dentro de la operación
María Concepción Ruiz Villaseñor llegó a CCA desde un ámbito laboral diferente. Antes de incorporarse al transporte se había desempeñado principalmente como secretaria. Hace dos años y medio aprobó su prueba de manejo y comenzó un proceso de capacitación de más de dos meses.
Hoy conduce una unidad de la ruta y reconoce en sus hijos una de sus principales fuentes de orgullo.
“Siempre les dicen a las personas: ‘mi mamá trabaja en Metrobús, ella maneja’”, relató.
El inicio tampoco estuvo libre de obstáculos. Ruiz Villaseñor recordó que tuvo que enfrentar comentarios relacionados con el género y dudas sobre su capacidad para conducir una unidad de transporte público. El acompañamiento de otros operadores, sin embargo, fue parte de su proceso de adaptación.
Con el tiempo, esa experiencia cambió también su papel frente a quienes llegan después.
“Yo también fui nueva”, explicó.
Ahora procura acompañar a las nuevas conductoras que atraviesan las mismas primeras etapas que ella enfrentó.
Para Daniel Quezada, la experiencia acumulada permite observar que las diferencias iniciales no necesariamente están relacionadas con el género, sino con el tiempo que cada persona lleva desarrollando la actividad.
Mujeres con cuatro o cinco años de experiencia en la conducción, señaló, pueden compararse con operadores que tienen un periodo similar dentro de la actividad y registrar desempeños semejantes, e incluso mejores en algunos indicadores.
Las conductoras también atraen a nuevas aspirantes
El aumento de mujeres en la operación está teniendo otro efecto: las conductoras que ya forman parte de CCA se están convirtiendo en referentes para otras mujeres interesadas en ingresar al transporte.
De acuerdo con Quezada, algunas de las nuevas operadoras son observadas por mujeres que posteriormente se acercan para preguntar cómo pueden incorporarse.
El mensaje que comienza a transmitirse entre ellas, explicó, parte de su propia experiencia: “Ahí nos formaron, ahí nos acompañaron, ahí nos dieron la oportunidad”.
El fenómeno genera un efecto de atracción que puede ampliar el número de mujeres interesadas en una actividad que durante años tuvo una presencia predominantemente masculina.
Pero el programa también responde a una necesidad operativa. La incorporación de nuevos perfiles contribuye a ampliar el universo de personas disponibles para una actividad que enfrenta dificultades para cubrir puestos de conducción.
La estrategia, por ello, dejó de estar limitada exclusivamente a mujeres. El modelo de capacitación también comenzó a abrirse a hombres que no necesariamente cuentan con antecedentes como operadores de transporte público.
“Empezamos con mujeres, pero hoy también abrimos ese espectro a hombres que no necesariamente vienen de conducir transporte público”, señaló Quezada.
Capacitación antes que experiencia previa
El modelo se apoya en un proceso de formación que actualmente contempla entre 30 y 35 días. Las personas que ingresan pasan por diferentes etapas antes de asumir formalmente la operación de una unidad.
El programa incluye formación teórica, prácticas en simulador, ejercicios en patio, conducción en corredor y acompañamiento de operadores con experiencia.
La lógica es sustituir parte de la experiencia previa por un proceso de formación estructurado que permita desarrollar las habilidades necesarias para conducir una unidad de transporte público.
En el caso de las mujeres que se incorporaron este año, ese esquema permitió ampliar la puerta de entrada a la operación. Algunas ya tenían experiencia al volante; otras tuvieron que comenzar prácticamente desde cero.
El caso de Conexión Centro-Aeropuerto muestra así un cambio que va más allá del número de mujeres que actualmente conducen sus unidades. La incorporación femenina está modificando los perfiles de ingreso a la operación y, al mismo tiempo, creando nuevas referencias para quienes consideran por primera vez una carrera como conductoras de transporte público.


































