
El avance hacia un nuevo modelo de transporte público en Celaya enfrenta uno de sus primeros retos: lograr acuerdos entre quienes hoy operan el servicio. Aunque el proyecto del Sistema de Movilidad Integral Terrestre busca modernizar la movilidad en la ciudad, todavía no existe consenso sobre cómo se distribuirá la participación de las empresas concesionarias.
Autoridades municipales confirmaron que, tras dialogar con las 13 empresas involucradas, persisten diferencias en torno a los porcentajes de operación. Algunas consideran que la propuesta actual no refleja condiciones equitativas, lo que ha impedido la firma del convenio necesario para dar el siguiente paso.
La Dirección de Movilidad explicó que los ajustes se realizarán tomando en cuenta factores como la demanda real del servicio y la capacidad operativa de cada empresa. Es decir, el número de unidades disponibles y su desempeño en mediciones previas serán clave para definir su participación en el nuevo esquema.
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El objetivo, señalaron, es construir un sistema funcional y sostenible, donde cada operador tenga condiciones acordes a su capacidad real. Este enfoque busca evitar desequilibrios que puedan afectar la eficiencia del servicio una vez que el sistema entre en operación.
El proyecto contempla la incorporación de autobuses eléctricos y una transformación integral del modelo actual, lo que también implicaría la cancelación del Sistema de Boletaje Electrónico (SiBE). Sin embargo, antes de avanzar hacia esa etapa, será necesario destrabar los acuerdos entre concesionarios y autoridades.
A pesar de las diferencias, el proceso continúa en marcha bajo la premisa de que la modernización del transporte requiere diálogo, ajustes y, sobre todo, acuerdos que permitan avanzar hacia un servicio más ordenado y eficiente para la población.





































