Bird operará los mil 750 monopatines eléctricos que dejó Lime en la CDMX - Pasajero7

Bird operará los mil 750 monopatines eléctricos que dejó Lime en la CDMX

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La empresa Bird obtuvo el permiso para operar los  mil 750 de monopatines eléctricos en la Ciudad de México, luego de que la compañía Lime desistiera realizar el pago de la contraprestación.

La Secretaría de Movilidad (Semovi) capitalina realizó un proceso extraordinario para otorgar el permiso anual en el cual se presentaron las empresas por aplicación Jump y Bird.

Al resultar ganador, Bird deberá pagar un contraprestación de 5 mil 400 pesos por unidad; es decir, 9 millones 450 mil pesos anuales. Mientras que Jump no obtuvo ningún permiso.

Con ello, la Ciudad de México tendrá 3,500 monopatines eléctricos para operar en el periodo 2019-2020. Cabe destacar que la empresa que opera los otros 1,750 monopatines tiene en pausa su servicio con el fin de realizar una estrategia para evitar el robo de sus vehículos.

“Los permisos anuales serán entregados a las empresas una vez que, de acuerdo con lo establecido en la Gaceta de la Ciudad de México, cubran el pago de la contraprestación, cuya fecha límite es el 22 de agosto. Una vez realizado este procedimiento, recibirán, a más tardar el 23 de agosto, su permiso de operación”, informó la secretaría.

Desafío a Semovi

La empresa Movo de monopatines eléctricos anunció que seguirá circulando en la capital, a pesar de no obtener el permiso para operar.

“En Movo continuaremos operando con normalidad, bajo los lineamientos constitucionales y legales que tenemos permitidos y con miras a seguir promoviendo una alternativa de movilidad eficiente y al alcance de los ciudadanos”, informó en sus redes sociales.

Afirmaron que el proceso de la Semovi para otorgar el permiso anual iba en contra de principios constitucionales, dañaban la libre competencia, restringía el emprendimiento, perjudicaba la equidad y omitía la voz de la ciudadanía. “Por lo cual nuevamente nos abstuvimos de participar”, informaron.

Asimismo, señalaron que una regulación exprés “viola el debido proceso de mejora regulatoria”.