Valor y voluntad para cambiar nuestro transporte en beneficio de los usuarios y la ciudad - Pasajero7

Valor y voluntad para cambiar nuestro transporte en beneficio de los usuarios y la ciudad

padilla web abril

Hoy  debemos ver el mundo de una forma distinta. La crisis de salud por la pandemia del Covid-19 nos ha obligado como operadores de transporte a adaptarnos a una nueva realidad, en un contexto de constante evolución, que exige  potenciar nuestras capacidades  de innovación, acrecentar la eficiencia de nuestros procesos de gestión y de mejora continua.

En búsqueda de mejores prácticas, debemos implementar cambios y aprovechar la oportunidad que se nos presenta, repensar cómo queremos vivir nuestras ciudades, la crisis de salud ha tenido un efecto enorme a nivel mundial y ha puesto fin a decisiones importantes de inversión de capital. Es momento que los sectores público y privado adopten medidas que reditúen en beneficios económicos y sociales.

Sin embargo, aunque parezca contradictorio, hoy es necesario realizar inversiones responsables y eficientes, y cuando se trata de transporte público, es todavía más pertinente; la crisis sanitaria es una oportunidad de hacer un uso mejor de los recursos financieros mediante la aplicación de procesos sólidos de toma de decisiones basados en costos de inversión de riesgo empresarial.

Es importante conocer las diferentes fuentes de financiamiento con las que puede contar la empresa, con la finalidad de escoger la más adecuada en el momento que se requiera y de acuerdo con las circunstancias que se presentan. Esto nos puede proporcionar una ventaja competitiva cuando el financiamiento es para crecer, de otra manera, puede ser un dinero muy caro para la empresa.

El regreso del confinamiento y el nivel de recuperación de los patrones de movilidad han sido variables, según el modo de transporte. El uso del vehículo privado se ha recuperado a niveles cercanos a los anteriores a la pandemia, mientras el transporte público, continúa experimentando todavía una notable reducción.

Es decir no existe, por lo menos en mediano plazo, un cambio de paradigma en el esquema de operación.

Debemos apostar por un transporte sostenible para constituir una forma eficiente y confiable de movilidad para conectar a las personas con las oportunidades que da la ciudad y la economía.

Tener la visión de trabajar para sentar las bases de la movilidad del mañana, la recuperación de la crisis del COVID-19 no puede significar “seguir haciendo las cosas como siempre” en el sector transporte.

Es importante reflexionar hacia dónde irá el transporte público, no solo por el COVID, sino por la oportunidad que nos ofrece la tecnología, la banca electrónica, las compras en línea han creado nuevas formas de teletrabajo y el comportamiento de los viajes tradicionales y no tradicionales. 

Para lograrlo es necesario el acompañamiento de las autoridades y empresarios, y todos aquellos actores con el fin de que la población retorne a sus hábitos de desplazamiento con medios más eficientes y seguros.

Los escenarios estudiados podrían prever una expansión acelerada del transporte público siempre y cuando los gobiernos atiendan el llamado y en comunión con el sector mismo, tomen las decisiones correctas para que inviertan en transporte público y tecnologías verdes para aprovechar estas oportunidades.

Es importante planear la movilidad  en las organizaciones públicas y privadas, las cuales han identificado formas alternativas de hacer las cosas.

En México, la mayoría de la gente se mueve por motivos de trabajo o estudio y sus viajes representan el 77% del total, es necesario realizar planes de movilidad para aprovechar las lecciones aprendidas y los cambios de conducta de quienes tomamos las decisiones en el transporte público.

Coincido con Ángel Molinero, Consultor de USTRAN, quien  ha señalado que la pandemia no es problema de transporte público sino de salud, y ha realizado las siguientes preguntas que nos retan y nos exigen valor y voluntad para cambiar:

  • ¿Qué vendrá después?
  • ¿Cómo se modificará el transporte?
  • ¿Seguirá viajando el miedo en el transporte público?
  • ¿Se podrá mantener la sana distancia?
  • ¿Se puede bajar (y sostener) a una tercera parte la ocupación del transporte para guardar la sana distancia cuando la esencia del transporte público es llevar al mayor número de personas?

En conclusión. ¿Cómo será la nueva movilidad social?

La pandemia ha constituido un gran reto, pero también una gran oportunidad para encontrar soluciones. Esas oportunidades que nos abre la pandemia para mejorar el transporte público son la ventana que debemos aprovechar con valor y voluntad.