OCHO PERSONAS DE PIE POR METRO CUADRADO, una métrica sin vigencia en el transporte público - Pasajero7

OCHO PERSONAS DE PIE POR METRO CUADRADO, una métrica sin vigencia en el transporte público

PASAJEROS DE PIE

Ocho personas de pie por metro cuadrado (8 pax/m2) tiene su origen en el PROYECTO de Norma Oficial Mexicana NOM-014-SCT-2-1993, Características y especificaciones técnicas y de seguridad para los vehículos automotores de más de nueve personas, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de enero de 1994. Específicamente se encuentra en el apartado 4.2.14. Espacio disponible para pasajeros de pie, el cual señala que, de acuerdo con la antropometría mexicana de esa década, un pasajero de pie requiere tan solo de 0.125 m² de superficie en una correlación de peso de 70 kg.

Esta métrica de 8 pax/m2 se ha convertido en un dato estándar y tiene la relevancia y se percibe de entrada en la cotidianidad de las y los usuarios que utilizamos servicios de transporte público, en especial en viajes en autobús y microbús durante las horas de máxima demanda. Además, representa un dato estándar para las consultoras que desarrollan o actualizan el dimensionamiento de un corredor de transporte público. Al igual, es un referente para la construcción que requieren las distintas armadoras de autobuses y microbuses. Asimismo, se convierte en un dato de discusión entre el personal de gobierno afín a la gestión del transporte y los líderes o representantes del gremio transportista.

Bajo este escenario, mi primera reflexión es que dicho proyecto de norma nace sin adoptar principios de accesibilidad y de inclusión, y que desde esa fecha no se tiene dimensionado las condiciones actuales de los viajes cotidianos de las personas, basta subirse a cualquier modo de transporte y notar que la mayoría de las personas va acompañada ya sea de una bolsa, mochila, herramientas, paquetes o bultos, en otros casos con un infante en brazos y en otros más requieren de algún apoyo técnico como una andadera, muletas, por mencionar algunos.

Las 8 personas por metro cuadrado están condicionadas en la correlación entre:

1)  La necesidad de espacio para viajar de forma cómoda, segura y sin hacinamiento en horas de máxima demanda.

2) La necesidad de captar el mayor número de usuarios para la rentabilidad del corredor.

3)  Los condicionantes de una menor flota que facilite los financiamientos por la adquisición de autobuses.

Aparte, debo resaltar que de las tres formulaciones anteriores derivan actores clave:

a) el usuario,

b) el transportista,

c) los titulares de gobierno y

d) las armadora, no obstante, las tomas de decisión para definir la capacidad de los vehículos se suele dar entre el transportista y los titulares de gobierno, los cuales transmiten la necesidad acordada a la armadora y finalmente se deja sin voz ni voto al usuario/a, situación que desde mi observancia es quien debe gozar la mayor atención en la cadena de viaje, ya que por él o ella está determinada la rentabilidad de un corredor, lo que se traduce en una ganancia para el transportista, y por otro lado, en una percepción positiva o negativa de la ciudadanía de la política pública ejecutada por parte de las dependencias de gobierno en materia de transporte.

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (INEGI, 2019) reportó que las personas tienen un 62% de inconformidad en lo que se refiere al espacio confortable para viajar dentro de los servicios de transporte público tipo autobús urbano, van, combi o microbús.

UN PROYECTO DE NORMA SIN VIGENCIA

De acuerdo con una consulta que realicé vía transparencia a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte a nivel federal con folio 330025522000522, la dependencia señala que no puede ser vinculante el Proyecto de NOM-014-SCT-2-1993 en documentos técnicos gubernamentales del orden federal y local, y hace la sugerencia de considerar que si 8 pax/m2  realmente salvaguardan la seguridad de todos los usuarios. Además, deja de manifiesto que el proyecto de norma estuvo vigente solo dentro de los Programas Nacionales de Normalización en 1993, 1994, 1995 y 1996.

De lo anterior, pareciera ser que esta información no se tiene dimensionada por las dependencias de gobierno local, que como sabemos en la mayoría de las entidades del país es el estado quien regula al transporte público. Por ahora los estados que cuentan con un documento de guía técnica para la fabricación de vehículos para el servicio de transporte público son: Jalisco, Estado de México y Ciudad de México.

Para el caso de la Ciudad de México me llama la atención, ya que se caracteriza por ser un epicentro y pionero de buenas prácticas, sin embargo, desde la última actualización en 2014 de sus Manuales técnicos de seguridad, accesibilidad, comodidad y fabricación de autobuses nuevos corto, mediano y largo, de piso alto, entrada baja y motor de aplicación delantera y trasera para prestar el servicio público de transporte de pasajeros en el distrito federal, y con vigencia, se hace referencia al  Proyecto de NOM-014-SCT-2-1993, así como entre 2020 y 2021 en las fichas técnicas generadas para la adquisición de autobuses para la Red de Transporte de Pasajeros, Metrobús y Trolebús.

En el caso del Estado de México su manual vigente publicado el 4 de agosto de 2016 en Gaceta Oficial, señala que el número de pasajeros a transportar será de acuerdo con la capacidad de carga, distribución de asientos y diseño del vehículo y que la capacidad total de pasajeros del autobús está determinada por la diferencia del peso bruto vehicular menos el peso vehicular considerando 70 kg por pasajero, dato que se referencia en el Proyecto de NOM-014-SCT-2-1993.

En 2013, durante el XVI Congreso Chileno de Ingeniería de Transporte, Alejandro Tirachini de la Universidad de Chile y David Hensher & John Rose por parte de Universidad de Sydney presentaron su investigación, “Seis pasajeros por metro cuadrado: efectos del hacinamiento en la oferta de transporte público, el bienestar de los usuarios y la estimación de demanda”; en dicha investigación se apuntan aproximaciones de las externalidades negativas en las múltiples dimensiones que el hacinamiento de pasajeros tiene en la demanda, la oferta y las operaciones de transporte público, incluyendo efectos en la velocidad de circulación, tiempo de espera, confiabilidad de los tiempos de viaje, el bienestar de los pasajeros, el valor de los tiempos de espera y en vehículo, la elección del autobús y ruta, así como de los niveles óptimos de frecuencia, tamaño vehicular y tarifa.

Hasta esta parte me había guardado el caso de Jalisco quien es la entidad donde su Norma general de carácter técnico SM/IMTJ/002/2014, específica las características que deben tener los vehículos para el servicio público de transporte de pasajeros masivo y colectivo…  señala una capacidad máxima de seis pasajeros de pie por metro cuadrado (0.166m2 de superficie) pero conociendo ahora los hallazgos de los universitarios de Chile y Sydney, pregunto:

¿Cuál es la ruta técnico-operativa y de calidad del servicio que se debe seguir en México?

De entrada, en mi respuesta, es necesario retomar el proceso que llevó el proyecto de norma de 1993 y que en esta ocasión se formalice en una Norma Oficial Mexicana, asimismo que se considere una antropometría no solo de las dimensiones del cuerpo, sino que incluya y reconozca que la mayoría las personas viajan con algún artículo complementario por lo que requiere de más espacio, situación que deja de lado el esquema en superficie de 8 pax/m2.

Además, en la respuesta y el proceso, se debe considerar por lo menos las implicaciones de los actores previamente mencionados, a) el usuario, b) el transportista, c) titulares de gobierno y d) las armadoras, es decir, no dejar a ninguno de lado como ocurre actualmente.