
En los municipios periféricos de Nuevo León, el transporte público no solo es una opción: es la principal forma de movilidad. Sin embargo, esa dependencia viene acompañada de condiciones adversas que afectan diariamente a miles de usuarios.
De acuerdo con la encuesta “Así Vamos 2025”, elaborada por Cómo Vamos Nuevo León, el transporte público concentra el 34.5% de los viajes en localidades como El Carmen, Salinas Victoria, Pesquería, Zuazua y Ciénega de Flores, superando incluso al automóvil y la motocicleta, que en conjunto representan el 30.3%.
Pese a ello, la percepción ciudadana confirma que el servicio es insuficiente y de baja calidad. Un 36.4% de los habitantes de la periferia considera que el transporte es el principal problema de movilidad, una cifra significativamente mayor frente al 22.7% registrado en el área metropolitana.
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Las deficiencias se reflejan en la experiencia diaria. Usuarios reportan escasez de rutas, unidades en malas condiciones y largos tiempos de espera, lo que se traduce en jornadas de traslado extensas. En promedio, una persona en la periferia invierte hasta 205 minutos diarios en viajes de ida y vuelta en transporte público, 45 minutos más que quienes se desplazan en la zona metropolitana.
Además, la complejidad de los trayectos agrava la situación. El 41.4% de los usuarios debe realizar al menos un transbordo para completar su viaje, lo que incrementa la incertidumbre y el desgaste físico.
También crece el uso del transporte privado colectivo, como unidades de traslado de personal, utilizado por el 19.5% de los habitantes de la periferia, muy por encima del 7.9% registrado en el área metropolitana.
En contraste, los tiempos de traslado en automóvil presentan menor variación entre ambas zonas, lo que subraya una desigualdad estructural en las condiciones del transporte público.
La radiografía evidencia que en la periferia, donde más se necesita el transporte público, es donde mayores son sus carencias. Una brecha que no solo impacta la movilidad, sino también el acceso a oportunidades, el tiempo personal y la calidad de vida de quienes dependen diariamente de este sistema.




































