
La transformación de la seguridad para que las mujeres viajen tranquilas y seguras en el transporte público de la Ciudad de México podría tardar entre seis y diez años, señaló Jesús Padilla, presidente de la empresa Corredor Insurgentes S.A., operadora de la Línea 1 de Metrobús.
Tan sólo en ese corredor, y a pesar de las medidas que la operadora ha implementado como pionera en Metrobús con la asignación de espacios exclusivos para mujeres y la reconfiguración de los autobuses, al menos 52% de las usuarias mujeres continúan siendo vulnerables al acoso y ataques de índole sexual, reconoció Padilla sobre el problema.
El presidente de CISA consideró que la administración entrante, encabezada por la jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum, y que tendrá a Andrés Lajous, como próximo secretario de Movilidad, tendrá el reto de replantear la estrategia para garantizar la seguridad y tranquilidad de las mujeres en el transporte público.
Padilla confió en que la administración que encabezará la doctora Sheinbaum es sensible a la urgente necesidad de transformar la realidad de las mujeres en el transporte público; así como lo hizo hace 13 años cuando encabezó desde la Secretaría de Medio Ambiente capitalina, la transformación del transporte público en Insurgentes, al impulsar el modelo de Metrobús en esa vialidad.
“A partir de que exista una definición de política pública robusta e integral tendríamos que esperar de seis a diez años para ver cambios. Pero primero se necesita la definición de una política pública por parte del Gobierno. Cualquier otro esfuerzo puede ser importante, pero se diluye si se hace aislado. Esa política tendría que ver, consideramos, con un proceso de sensibilización, del trato que los usuarios dan a las mujeres”, abundó.
Esta situación se replica con mayor intensidad en los servicios operados con unidades obsoletas como los microbuses, en los que además del hacinamiento, debido a la configuración del espacio para los usuarios se propicia la violencia contra las mujeres.
“Es un tema de diseño. No es lo mismo que subas a 70 personas a un microbús a que las subas a un autobús. El poco espacio para que la gente pueda circular se presta mucho para que se falte el respecto a las mujeres. Es definitivamente un problema del diseño del servicio”, apuntó el líder transportista que encabeza servicios responsables de transportar a 1.3 millones de personas todos los días en la Ciudad de México.
La violencia contra las mujeres en el transporte público se convierte también en un problema de infraestructura y de las características físicas de las unidades en las que los efectos de las políticas públicas diseñadas en las últimas dos décadas han sido limitados, apuntó el presidente de CISA.
“Si se lograra realmente sacar de circulación todos los microbuses y cambiarlos por autobuses en su lugar, seguramente las mujeres viajarían más seguras y más cómodas, sin duda. Es un tema de espacio”, aseguró Padilla.
De acuerdo con los resultados de la Encuesta Origen Destino 2017, en la Ciudad de México y los municipios conurbados del Estado de México viajan 7.9 millones de mujeres todos los días, de estas, al menos 3.9 millones lo hace en transporte público.Pero no lo hacen ni con seguridad, ni con tranquilidad.
Los resultados del Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y Niñas en el Transporte y el Espacio Público, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), reveló que el transporte público es el escenario de mayor riesgo para las mujeres, en el que nueve de cada diez usuarias han sido víctima de algún tipo de acoso o violencia sexual.
CISA fue pionera en la adopción de políticas como la asignación de espacios exclusivos para mujeres en las unidades de Metrobús y de los 14 corredores concesionados que administra y opera, así como en la aplicación de modificaciones para que las mujeres viajen con espacios más seguros dentro de las unidades.
Para esto, la empresa operadora de la Línea 1, que conecta Indios Verdes con El Caminero en un corredor de 30 kilómetros por avenida Insurgentes, determinó retirar una fila de asientos, así como implementar ajustes ergonómicos para que tuvieran una dimensión que permitiera mayor libertad de paso.


































