Continuidad y trabajo conjunto - Pasajero7

Continuidad y trabajo conjunto

continuidad y trabajo conjunto

Durante una buena etapa de mi vida me ha tocado ver los continuos celos, envidias, y tomas del poder y derrocamientos que se han dado dentro de los diferentes grupos que conforman la gran familia de transportistas de nuestro país. Si bien el grado de atomización ha disminuido y la madurez profesional del sector ha aumentado en los últimos diez años, el individualismo y el rechazo a nuevas formas de ver las cosas con el fin de mantener el status quo, sigue prevaleciendo en muchos estados de la República Mexicana.

A pesar de ello, es grato observar cómo de grupos atomizados y muchas veces antagónicos en el Distrito Federal y otras partes del país (Chihuahua, Puebla, Mexicali), se han ido conformando sociedades de transportistas más integradas y profesionalizadas a partir del esquema de los autobuses confinados o BRTs. Este modelo, planteado por primera vez con el Optibús de León, pero consolidado como una nueva forma de ver el transporte por el Metrobús de la Ciudad de México hace diez años, se ha replicado a lo largo y ancho del país a través del esfuerzo conjunto de transportistas y autoridades, apoyado financieramente en muchos casos por el Programa de Apoyo Federal al Transporte Masivo (PROTRAM).
Así, el cambio inició hace diez años, sin apoyos federales e impulsado por un grupo de transportistas visionarios y autoridades del Distrito Federal, conscientes de su deber, quienes después de dos años de negociaciones, llegaron al acuerdo de conformar el corredor Insurgentes como un BRT en el cual pudieran operar conjuntamente la Red de Transporte Público estatal y los nuevos integrantes del Corredor Insurgentes SA. de CV. (CISA) dentro de un organismo envolvente, conocido hoy en día como Metrobús. Con ello, se da el primer gran paso en la conformación y estructuración de una nueva red de transporte para una de las más grandes ciudades del mundo.

El éxito que representó esta primera línea de Metrobús, dio pie a que a lo largo de este periodo se conformaran otras líneas de metrobuses y se avanzara en el concepto de integrar a los compañeros a partir de la iniciativa de corredores de transporte. Naturalmente, las resistencias siguen siendo muchas ­tal vez como posicionamiento de negociación en su momento­ pero afortunadamente el concepto ha permeado en el sector.

Este éxito que se señala, se debe a la continuidad que a través de los últimos diez años se ha logrado tanto en la autoridad como en el grupo transportista y un esfuerzo enorme por convencer al gremio de la necesidad de trabajar mano a mano para un fin común. Afortunadamente, en ambos sectores ­público y privado­ se ha dado el liderazgo necesario y con las necesarias diferencias, se ha optado por un trabajo conjunto bajo metas similares.

Enhorabuena, un ejemplo a seguir.

  • No obstante, el Metrobús inicia su adolescencia con una serie de nuevos retos:
  • La sustitución de unidades; su línea emblemática –la Línea 1­ operando a capacidad y con muy poco margen de crecimiento.
  • Un esquema de reparto de ingresos que no considera la eficiencia o desempeño de las empresas.
  • La tendencia a formar muchas empresas dentro de un sistema que conforme crezca,  dificultará la toma de decisiones (ya no hombre­camión, sino empresa­ruta).
  •  Una red que fomenta el trasbordo y en consecuencia la necesidad de definir el cobro o no de dicho trasbordo.
  •  Líneas que serán subsidiadas por aquellas con mayor demanda.
  •  Los mayores requerimientos tecnológicos, de accesibilidad y de comodidad que el usuario irá exigiendo conforme vaya detectando su derecho para solicitar un mejor servicio.

Por ende, el trabajo conjunto no ha acabado, apenas inicia para criar a este muchacho.