
La cercanía con el transporte público dejó de ser únicamente una condición de accesibilidad para convertirse en un atributo que puede modificar la demanda y el valor de los espacios corporativos en México.
La encuesta Percepción de usuarios de oficinas en México 2026, elaborada por CBRE, muestra que 40% de los participantes descartaría un edificio de oficinas que no tuviera transporte público cercano, mientras que 29% estaría dispuesto a pagar una renta superior por disponer de este servicio.
El dato toma relevancia en un mercado donde las empresas continúan ajustando sus espacios a nuevas formas de trabajo y donde la ubicación comienza a evaluarse no sólo por las características del inmueble, sino también por su relación con la ciudad.
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De acuerdo con el estudio, 71% de los participantes prefiere ubicaciones dentro de los distritos centrales de negocios (CBD) al momento de buscar espacios corporativos.
La proximidad al transporte público y la disponibilidad de estacionamiento son, además, los atributos que generan una mayor disposición a pagar una renta superior. Después aparecen las opciones de alimentación, los espacios exteriores o terrazas y las tecnologías conectadas.
Para CBRE, esta tendencia favorece a los edificios ubicados cerca de estaciones, corredores de transporte y nodos de transferencia, debido a que estos puntos facilitan el acceso de los trabajadores y conectan las zonas corporativas con las redes metropolitanas de movilidad.
La conectividad, sin embargo, no sustituye las condiciones propias del inmueble. La firma señala que factores como la calidad, funcionalidad y experiencia dentro de las oficinas mantienen su importancia, pero ahora se complementan con la facilidad para llegar al lugar de trabajo.
Movilidad y oficinas convergen en la Ciudad de México
La relación entre ambos sectores resulta particularmente visible en la Ciudad de México, donde la magnitud de la red de transporte público representa una infraestructura fundamental para los desplazamientos cotidianos hacia las zonas de empleo.
Durante 2025, el Sistema de Transporte Colectivo Metro registró 1,241.6 millones de pasajeros, 6% más que el año anterior, equivalente a un promedio aproximado de 3.4 millones de usuarios diarios.
A esta demanda se sumó, durante el primer semestre de 2026, el movimiento de 207.4 millones de pasajeros en Metrobús, 64.2 millones en Mexibús y 50.7 millones en la Red de Transporte de Pasajeros (RTP).
En este contexto, la ubicación de los espacios corporativos frente a la infraestructura de transporte adquiere una dimensión adicional: no sólo determina qué tan fácil resulta llegar a una oficina, sino que puede convertirse en un elemento de decisión para empresas y trabajadores.
Pablo Yrizar, vicepresidente ejecutivo de CBRE México, Advisory & Transaction Services, explicó que esta transformación está ampliando los criterios con los que se evalúa el valor de los inmuebles corporativos.
“La preferencia por corredores consolidados y la importancia del acceso al transporte público muestran que la experiencia laboral no depende únicamente del interior del edificio, sino también de su integración con la movilidad urbana, los servicios y la dinámica cotidiana de los empleados”.
El regreso a la oficina mantiene peso
El comportamiento de los trabajadores también ayuda a explicar la importancia que adquiere la conectividad.
Aunque los modelos híbridos se han consolidado, más de 40% de los mexicanos encuestados acude cinco días a la semana a la oficina. Las empresas, por su parte, están ajustando sus espacios de acuerdo con sus necesidades operativas y buscan inmuebles capaces de adaptarse a distintas modalidades de colaboración.
La tendencia apunta así hacia oficinas más flexibles, pero también hacia ubicaciones que permitan a los trabajadores desplazarse con mayor facilidad.
A esta transformación se suma la incorporación de nuevas tecnologías. Más de 30% de las organizaciones consultadas señaló que la inteligencia artificial ya influye en sus decisiones inmobiliarias, mientras que más de 20% prevé que tendrá impacto durante los próximos 12 meses.
La IA está impulsando espacios capaces de modificar su distribución y aprovechar de manera más eficiente la superficie disponible. El cambio, de acuerdo con CBRE, no necesariamente implica reducir metros cuadrados, sino contar con oficinas adaptables a diferentes necesidades.
Al mismo tiempo, las compañías avanzan hacia portafolios inmobiliarios más estables y selectivos. Más de 30% prevé mantener sin cambios su portafolio, mientras las inversiones se concentran principalmente en optimizar y transformar las oficinas principales.
Para Yrizar, el reto será que estos espacios no sólo respondan a las necesidades operativas de las empresas, sino que también ofrezcan condiciones que hagan atractivo acudir físicamente al lugar de trabajo.
En esa ecuación, el transporte público adquiere un papel cada vez más visible: la experiencia de trabajar en una oficina comienza antes de entrar al edificio y, en buena medida, depende de qué tan fácil resulta llegar hasta él.



































