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Rumbo a un transporte limpio y financiable

reportaje centralPara México como para toda América latina es urgente apretar el paso rumbo a sistemas de transporte limpios, pues según estimaciones del Banco Mundial, el transporte produce el equivalente al 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Si las tendencias se mantienen y no hay acciones urgentes, este porcentaje podría subir al 33% para 2050.

En América Latina se genera casi el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. El sector transporte ocupa un lugar importante en los inventarios de estos gases que afectan nuestra atmósfera toda vez que es responsable de un 19% de las emisiones de CO2 en la región, de acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Sin embargo, ver en las ciudades latinoamericanas sistemas amigables con el medio ambiente no es tarea fácil, ya que se requiere de una nueva cultura y la apuesta por nuevos modelos de negocios, que contemplen inversión de terceros, garantías y respaldo institucional.

“Cuando hablamos de transporte limpio, no solo debemos limitarnos al tema de tecnología vehicular, sino que lograr un transporte limpio compromete diferentes elementos que hacen en gran parte este proyecto de transformación; aquí entran políticas públicas y programas de financiamiento, fortalecimiento institucional y modelos de negocio, infraestructura, tecnologías de comunicación e información que permiten ordenar la operación de los sistemas  y generar servicios de calidad para los usuarios de los sistemas de movilidad”, comentó Fernando Páez, director adjunto para WRI en Colombia.

Por su parte Abel López Dodero, especialista en Transporte del Banco Mundial, considera, que en el caso específico de México, podría parecer difícil lograr atraer a la banca comercial al negocio del transporte público para lograr un sistema sustentable, sin embargo, considera que en los últimos años se ha avanzado en cuanto a la apuesta a nuevas estructuras de negocios en el transporte, tal es el caso del Optibus, del Metrobús, modelos que se han ido replicando en ciudades mexicanas con éxito.

A pesar de todo ese andamiaje que ya existe en el país pocos bancos participan en el financiamiento del transporte público; esto nos lleva a que hay poca competencia, a que todavía hay bancos grandes que no están entrando en el negocio de financiar el transporte público, lo que genera que los créditos sean con tasas altas y cortos periodos de pago; se ha logrado mucho con muy poca innovación”, aclara.

Los expertos que participaron en el panel, Financiación del transporte limpio en las ciudades latinoamericanas, coincidieron en que en la última década países como Chile y Colombia,  han sentado las bases de cómo lograr hacer atractivo a la banca y a la inversión de terceros los proyectos de movilidad e ir avanzando a un sistema limpio que apunta a la electrificación de los mismos.

“Solo con sistemas de transporte público urbano eficientes, vamos a lograr ciudades más incluyentes, accesibles y sustentables”, sentenció Fernando Paéz.

¿Cómo atraer inversión a un sistema de transporte público?

La crisis que se agudiza con la pandemia ha obligado a transportistas y gobiernos a aceptar que el modelo hombre -camión está caduco, y es urgente apostar por modelos que permitan la entrada de nuevos actores, condiciones de trabajo y responsabilidades para cada involucrado, así como el respaldo de instituciones públicas fuertes para estos proyectos.

“Esos nuevos modelos de negocio han demostrado que permiten que se involucren nuevos actores, generando un cambio en la ecuación que se tenía frente a la prestación del servicio donde toda la carga se la estaba llevando el prestador del servicio; estos modelos distribuyen esa responsabilidad en la provisión de flota, en el mantenimiento y operación, suministros, e infraestructura”, explicó Abel López Dodero.

Desde el punto de vista de estos expertos en el tema, para avanzar rumbo a un transporte limpio es necesario resolver de inmediato la crisis que vive actualmente el transporte, para lo que se requiere financiamiento en dos etapas o momentos.

  • Financiamiento a corto plazo: Liquidez para la operación diaria y para pagar compromisos crediticios actuales; estos pueden ser a través de apoyos financieros directos a fondo perdido; microcréditos en condiciones preferentes; sustitución de acreedor (banca de desarrollo); subsidios federales y beneficios fiscales.
  • Financiamiento a mediano y largo plazo: Para renovación de material rodante e inversión en infraestructura; estos se pueden dar a través de créditos directos o financiamientos a intermediarios, garantía financiera y arrendamiento financiero.

“Si bien es cierto que hay una necesidad por parte de los transportistas para tener acceso a capital de trabajo, sobre todo de corto plazo, me parece que estamos a tiempo para poder revisar cómo mejorar; es necesario sentarse a trabajar, y de reconocer que de los dos lados hay áreas de oportunidad para poder movernos hacia otro tipo de modelos y otro tipo de servicio, orientado hacia tecnologías más limpias”, agregó Dodero.

Con apoyo a las buenas prácticas en diferentes ciudades de Latinoamérica, los expertos han identificado las bases para desarrollar nuevos modelos de negocio, algunas fuentes de financiamiento que pueden ayudar a resolver el problema más inmediato, y también los factores que hacen más atractivo un proyecto de transporte para la banca comercial o nuevos inversionistas, esos te los compartimos en las siguientes tres tablas. 

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Para lograr los nuevos esquemas de negocio es importante

  • Crear y fortalecer un marco regulatorio político e institucional.
  • Impulsar acciones que incentiven y faciliten la transición hacia tecnologías de cero y bajas emisiones.
  • Generar aproximaciones específicas al mercado.
  • Desarrollar infraestructura que se anticipe y facilite la transformación de los sistemas de transporte hacia la electromovilidad.

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Es necesario tener estructuras innovadoras e identificar qué puede hacer el gobierno desde su rol, como diseñador de la política pública, y qué instrumento debo tener para apoyar esta transición, pues al final del día ellos son los responsables de esta transición”, puntualizó Dodero.

Dodero y Paéz señalaron que  el uso de garantías es primordial, pues no es que el subsidio sea bien o mal visto, sino que es importante para la ciudadanía el cómo se garantiza que ese recurso público realmente se aplique y lleve a una mejor prestación del servicio”

“En este uso de garantías sub soberanas la pregunta es ¿Qué podríamos aprender de lo que en su momento hicieron León o la Ciudad de México, lo que ha hecho Chile o Colombia? ¿Y cómo podríamos traer ese esquema de garantías para mandar una señal a la banca comercial de que todos estamos en la misma página y de que todos vamos a poner en el tema financiero y a responder a nuestros compromisos claros y documentados? cuestionó Dodero.

Para lograr sistemas de transporte limpios, hay que apostar a nuevos modelos de administración, organización, coordinación e inversión, esto implica un cambio de cultura drástico en un continente que se aferra a lo ya conocido.

Alcanzar modelos atractivos de inversión permitirá tener sistemas de transporte eficientes que se verá reflejado en:

  • Viajes per cápita más económicos.
  • Reducción de muertes y lesiones en el tráfico.
  • Reducción de enfermedades respiratorias.
  • Reducción de consumo de energía.
  • Reducción de emisión de gases de efecto invernadero.
  • Viajes en menor tiempo y con menos congestión.

La banca de desarrollo puede ayudar en traer a nuevos actores y nuevos elementos por ejemplo transparencia y criterios de inversión responsables, y cuando hablamos de estos elementos, estamos llevando al transporte público a un escalón aún más arriba a donde vamos a venderles a nuevos inversionistas un nuevo esquema de desarrollo mediante nuevas reglas, es decir, quienes podrían venir a invertir”, precisó Abel López Dodero.

Transporte y medioambiente

Como lo veíamos al inicio, el 19% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Latinoamérica provienen del transporte; cada año, en el continente americano hay 93 mil fallecimientos relacionados con la mala calidad del aire en países de bajo y mediano ingreso; y 44 mil en países de ingresos altos, esto de acuerdo con las estadísticas más recientes de la Organización Mundial de la Salud.  Por si fuera poco, el cambio climático está impactando de tal manera que está arrastrando cada vez a más personas hacia la pobreza.

Son estos números los que ponen en alerta al sector transporte y marcan la urgencia de lograr modelos de transporte atractivos para la inversión, sustentables, accesibles, y de ser posible eléctricos lo antes posible.

De acuerdo a la OMS, reducir las emisiones mundiales de 7.7 gigatoneladas de CO2 equivalente a 2Gt y 3Gt para 2050 requerirá de grandes inversiones tanto del sector público como del privado, ya que desplegar el potencial de la movilidad eléctrica va más allá de los gobiernos nacionales o locales.