
En el Área Metropolitana de Monterrey, donde el automóvil concentra 44.9 por ciento de los viajes, colectivos ciudadanos aprovecharán la Semana de la Movilidad 2026 para cuestionar cómo se distribuye el espacio público y qué lugar ocupan peatones, ciclistas y usuarios del transporte público frente al vehículo particular.
La agenda, que se desarrollará alrededor del Día Mundial Sin Auto, el 22 de septiembre, tendrá como eje el concepto de “la arrogancia del espacio”, utilizado para describir la proporción de la vía pública destinada al automóvil frente a otros modos de transporte.
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De acuerdo con las encuestas Así Vamos, de Cómo Vamos Nuevo León, la movilidad se ha mantenido entre los principales problemas señalados por la población del estado, en un contexto marcado por la congestión vial y las deficiencias del transporte público.
Los datos citados por las organizaciones muestran además una diferencia importante entre el Área Metropolitana de Monterrey y su periferia. Mientras 68 por ciento de los hogares del área metropolitana cuenta con automóvil, en la periferia la proporción es de 40 por ciento. En esta última zona, el transporte público representa 34.5 por ciento de los viajes, frente a 23.7 por ciento en el conjunto metropolitano.
El costo de priorizar al automóvil
El Observatorio Ciudadano de Seguridad Vial (Ocisevi) señala que el automóvil aparece como presunto responsable en 69 por ciento de los siniestros viales registrados.
En 2025, los atropellos dejaron 215 personas fallecidas, de acuerdo con las cifras citadas por los colectivos: 77 peatones, 97 conductores y 41 ocupantes.
Para junio de 2026, el registro acumulaba 28 mil 380 siniestros viales, con mil 840 personas lesionadas y 73 fallecidas.
Para David Pulido, integrante de Pueblo Bicicletero y uno de los organizadores de la Semana de la Movilidad, el problema no se limita a la infraestructura, sino a la manera en que socialmente se ha entendido el uso del automóvil y del espacio público.
“La gente cree que estacionarse o los actos que haga con su vehículo privado son un derecho, pero ese derecho no está en la ley, no existe un derecho a tu auto privado y a que no te cobren estacionamiento”.
Pulido también cuestionó que las respuestas institucionales continúen centradas en ampliar la infraestructura para los automóviles.
“Las autoridades sigan recetando soluciones obsoletas como ampliación de avenidas, pasos a desnivel y segundos pisos”.
El activista relaciona esta política con la velocidad promedio registrada durante las horas de mayor congestión, que, según los datos citados, ronda los 17 kilómetros por hora, una velocidad comparable con la de una bicicleta convencional.
El transporte público frente al automóvil
La discusión también alcanza la eficiencia en el uso del espacio vial. Mientras un autobús de transporte público puede trasladar hasta 100 personas, el automóvil particular moviliza en promedio a 1.3 personas, según los datos incluidos en el planteamiento de los colectivos.
Sin embargo, 62.1 por ciento de las personas continúa eligiendo el automóvil por comodidad. Entre quienes optan por no utilizar el transporte público, los tiempos de traslado representan 16.4 por ciento de las razones señaladas y la falta de rutas directas, 9.4 por ciento.
La diferencia también aparece en el tiempo destinado a los desplazamientos. De acuerdo con las cifras citadas por las organizaciones, una persona que utiliza el autobús invierte en promedio 2 horas y 47 minutos diarios en sus traslados, más del doble que quienes utilizan automóvil.
Antes incluso de abordar una unidad, los usuarios del transporte público enfrentan tiempos adicionales: un promedio de más de 50 minutos diarios, de los cuales alrededor de 19 corresponden a caminata y 32 a espera.
Una semana para discutir el espacio público
Con este contexto, M.A.S. Ciudad iniciará el 20 de septiembre la agenda de actividades con una caminata reflexiva que partirá de la Plaza Gastronómica y concluirá en la Plaza de la Luz.
El colectivo plantea que las condiciones de las banquetas no representan únicamente un problema de accesibilidad, sino también de identidad urbana. Desde su perspectiva, la pérdida del espacio peatonal afecta la relación de las personas con los lugares que habitan.
La agenda continuará el 23 de septiembre en LAB NL con el Conversatorio BiSí 2026, donde será presentado el Índice Biciamigable, una herramienta para evaluar los compromisos municipales relacionados con infraestructura ciclista y peatonal.
Bárbara Martínez-Cairo, coordinadora de Agenda Pública de la organización, sostuvo que la infraestructura ciclista también puede contribuir a mejorar las condiciones para quienes caminan.
Una “mejor infraestructura” ciclista se traduce en “calles pacificadas para los peatones”. La especialista resumió la preocupación de las organizaciones en una conclusión: “El modelo de movilidad no está funcionando”.
Las banquetas como indicador de movilidad
Durante la semana también se realizará el concurso “La banqueta más cool-era del AMM”, organizado por Cómo Vamos Nuevo León, una iniciativa que busca documentar las condiciones del espacio destinado a los peatones.
Para la edición de este año se incorporarán criterios más específicos para evaluar las vialidades nominadas: obstáculos sobre la banqueta, dimensiones inadecuadas, acumulación de basura, malos olores e incluso la ausencia total de infraestructura peatonal.
En 2025, Monterrey concentró 157 nominaciones, seguido por Guadalupe, con 55, y San Nicolás, con 23. Entre las vialidades señaladas estuvieron Ruiz Cortines, Miguel Alemán y Fleteros.
De acuerdo con el planteamiento de la organización, los casos identificados el año pasado no recibieron pronunciamientos de las autoridades municipales. Para esta edición, Cómo Vamos Nuevo León busca presentar los resultados directamente a los alcaldes como una solicitud de intervención.
La agenda concluirá con el Cubetón para el Peatón, organizado por ARRE Concept y programado para el 25 de septiembre debajo de la Estación Sendero.
La actividad utilizará cubetas en desuso como asientos y busca contrastar la inversión destinada a infraestructura para vehículos particulares con las condiciones que enfrentan quienes llegan a las estaciones de transporte público caminando o deben esperar una unidad.
Más que una agenda de actividades, los colectivos plantean la Semana de la Movilidad como un espacio para discutir una pregunta de fondo: cómo se distribuye el espacio público de Monterrey y qué costos tiene esa distribución para quienes no se desplazan en automóvil particular.



































