Desde 2014, cuando la Ciudad de México reformó su marco normativo con la nueva Ley de Movilidad, los cambios por una ciudad incluyente, sustentable y accesible se han visto reflejados en una red cada vez más amplia de transporte público de calidad, 170 kilómetros de ciclovías, 120 cruceros seguros, y 20% menos muertes por hechos de tránsito gracias a la nueva regulación en tránsito, diseño vial y planeación. Cada una de estas victorias, y los retos que aún quedan por impulsar, significaron avances en cómo entendemos lo urbano, cómo planeamos nuestras políticas públicas, y, quizá más importante de todas, cómo se relacionan los ciudadanos y el sector público.
En los últimos años, en que la ciudad se comprometió con una de las agendas más transformadoras, la movilidad, cada batalla ganada ha sido de la mano de una sociedad civil organizada, especializada y crítica. Fue desde la sociedad civil, academia, iniciativa privada e instituciones expertas que se posicionaron en la agenda pública temas tan relevantes como el cambio climático, la accesibilidad, la innovación, la centralidad de las personas y no de los vehículos en la movilidad. Estos temas no surgen espontáneamente: son resultado de estudios académicos y científicos serios, y buscan ser permeados en las políticas y acciones gubernamentales de la mano de sectores amplios de la sociedad que entienden su relevancia para la construcción de ciudad y el futuro que queremos.
Esta ha sido sin duda la experiencia de la Ciudad de México. Acciones tan difíciles de consolidar como la reforma al Reglamento de Tránsito, el confinamiento de carriles para hacer prioritarios los traslados en transporte público, la creación de kilómetros de ciclovías, no son automáticas, sino espacios en construcción y disputa, con retos aún por delante. El conocimiento de organizaciones no gubernamentales, instituciones expertas y academia, en problemáticas actuales, mejores prácticas internacionales y su adaptación a otros contextos locales permitió que cada proyecto tenga visión a futuro: sostenible, equitativa, inclusiva y accesible. La Ciudad estará siempre en deuda con todos esos agentes que, fuera del ámbito gubernamental, empujaron el cambio.
Hoy celebramos los avances locales, y entendemos que, a pesar de las dificultades, todas las acciones que garanticen calles para todos valen más que la popularidad política, la inercia, el escepticismo. Sigue no dar un paso atrás, sobre todo ante los tiempos electorales que se avecinan, y sí dos adelante: llevar esta prioridad a otras ciudades y otros niveles de gobierno. Y es que, a pesar del compromiso nacional por reducir en 50% las muertes por hechos de tránsito con el Decenio de Acción por la Seguridad Vial, los resultados y acciones emprendidas en ese camino aún distan de lo necesario.
Es en esta coyuntura en que los promotores del cambio proclamamos una vez más #SeguridadVialYa. El pasado 9 de agosto, más de 72 organismos, asociaciones, colectivos, empresas, especialistas y académicos promovimos la importancia de hacer de la seguridad vial una agenda nacional. Como puntos irreductibles, es necesario que exista un marco normativo adecuado y garante de la seguridad en nuestras calles, una Ley General de Seguridad Vial, en cinco ejes: gestión, regulación, infraestructura, vehículos y usuarios. Se plantea, entre otras cosas, la importancia de la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, homologar sistemas de información que se traduzcan en datos e indicadores para la toma de decisiones, así como la regulación del tránsito, proyectos de infraestructura con altos estándares en seguridad, la formación de conductores, y la consolidación de un Registro Público Vehicular.
Hace tres años, la CDMX comprobó que la unión hace la fuerza, y que el cambio depende de todos, así como seguir impulsando lo necesario: avanzar hacia cero en muertes por hechos de tránsito. Nos toca llevar esta mentalidad a un nivel nacional, requiriendo así el más grande de nuestros esfuerzos. 72 organizaciones desde la sociedad civil hoy muestran que el camino está trazado y que lo que falta es un gobierno nacional que escuche a sus ciudadanos. #SeguridadVialYa.





































