El Pasajero-19: conectividad y el futuro del prepago - Pasajero7

El Pasajero-19: conectividad y el futuro del prepago

pasajero-19No es cambiar el nombre a esta editorial, ni reseñar o “spoilear” una película. Es el legado numérico que la pandemia dejó al transporte público en el mundo.

El Covid-19 ha moldeado un nuevo pasajero, uno que por causa del encierro construyó un puente digital entre su realidad doméstica y el exterior, reafirmando nuestro concepto del smartphone como el control remoto de la vida real para solicitar transporte, pedir comida, trabajar en casa, pagar servicios, tomar clases, comprar ropa y calzado, ver películas, reunirnos con la familia…todo a un clic.

En el boom de la futurología de los años cuarenta y empujado por los avances científicos y tecnológicos de la Segunda Guerra Mundial (energía nuclear, industria bélica, nuevos materiales, etc.) los escritores de ciencia ficción describían un mundo con viajes espaciales a la puerta de la casa o teletransportación estilo StarTrek para ir al trabajo, o mejor aún, trajes voladores de Flash Gordon que apenas hoy se están logrando. Pero entre tanto ingenio ningún futurista anticipó el internet y todo lo que desencadenaría en menos de veinte años sobre nuestra vida diaria y que en los meses recientes se volvió exponencial, permitiendo estar en Marte a través de las imágenes y sonidos del Perseverance Rover o trabajar en tiempo real en la oficina desde casa. Ya sólo nos falta volar a través de la web.

En 1979 Alvin Toffler publicó su libro “La Tercera Ola” (¿coincidencias?) donde argumentaba que el éxito productivo y económico de los países era en proporción directa al número de líneas de teléfono y las llamadas realizadas para agilizar los canales comerciales. Hoy el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) y el INEGI califican periódicamente a las ciudades mexicanas con índices de conectividad ciudadana a Internet, accesos WiFi, números de móviles inteligentes activos, coberturas de los carriers y gobiernos, etc.

Recientemente en cada publicación se entregan datos para mapear ciudades más conectadas y evolucionadas tecnológicamente.

¿Pero por qué tanta historia y referencias de conectividad, sí debemos hablar de transporte público?

La respuesta está en el pasajero, ya que “La demanda, manda” (frase que robo del Ing. Angel Molinero). En el usuario está gran parte de la solución a esta crisis económica y al golpe de timón que debemos hacer a los sistemas de recaudo electrónico, incluyendo su recorrido bancario por fideicomisos hasta llegar a la contabilidad de los empresarios.

El manejo del efectivo ya no es efectivo y la tarjeta de prepago inteligente ya no es tan inteligente. Ambos sistemas tuvieron su buena época, pero hoy el Pasajero 19 exige hacer uso de smartphone porque desde ahí organiza y mueve su día a día.

El Pasajero-19 reubico la parada a la sala y la estancia de su casa y ahora desde ahí pide y paga su viaje con celular. El Pasajero-19 demostró a las autoridades y concesionarios que las App’s mantienen y fortalecen empresas mundiales del transporte como Uber, DiDi, Cabify, etc. El Pasajero-19 en tiempos de pandemia solicita información en tiempo real de su autobús sano y seguro.

El Pasajero-19 quiere seguridad comercial al momento de recargar su saldo y de pagar. El Pasajero-19 es lo de hoy y pide viajar a su manera en el transporte público actual.

Muchos dirán que es muy complicado este modelo de recaudo electrónico. Recordemos lo complicado que fue incorporar la tarjeta de prepago, con su burocracia para solicitarla y pocos puntos de recarga. Otros argumentarán que el móvil deja fuera a personas de la tercera edad y que no están “actualizadas” en estas tecnologías, cuando son el nicho menor y que al subsidiarlas al cien en estos tiempos de crisis, resulta la mejor estrategia de mercadotecnia social para aumentar el aforo. Y están aquellos con información atrasada, alegando que las personas que usan transporte público no tienen dispositivos inteligentes, cuando al día de hoy más del ochenta por ciento de los pasajeros usan smartphone al viajar. Y el último grupo, que espero sea el menor, que pondrán de lado la innovación y seguirán cobrando en monedas, aumentando el riesgo de contagio en la unidad e incrementando los costos de la operación por el manejo del efectivo, además de las mermas provocadas por sus “socios solidarios”, como el conductor, el cacharpo y amistades que los acompañan durante el viaje.

A pesar de la desgracia en salud y economía, esta contingencia continúa poniendo el piso parejo a todos los protagonistas del transporte público y la movilidad: gobierno, autoridades de transporte, empresarios, aplicaciones, armadoras, inversionistas, organizaciones civiles, academia y pasajeros; siendo estos últimos los que más rápido se han adaptado para resolver su necesidad de transportación con App’s, taxi, bicicleta y caminando.

No hay que olvidar que la movilidad de las personas y sus modelos de transporte no le pertenecen a las autoridades ni a los concesionarios, sólo es propiedad de quien decide cómo, cuándo y por dónde moverse. Vamos aprovechando al máximo estos escenarios y la disposición del Pasajero-19 al ofrecer su conectividad móvil para recuperar el negocio del transporte con un nuevo modelo comercial y financiero.

En México ya hay tecnología de gestión de viajes para el transporte público basada en el recaudo por smartphone del pasajero (NFC o QR) con bancarización en tiempo real (avalada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores) y súper protegida por  Blockchain. Es una plataforma transparente para todos y fortalecida por fideicomisos, resulta atractiva y confiable para la recuperación de fondos privados de inversión, alcanzando incluso, financiamientos totales a la red entera del transporte público de una ciudad y lo mejor, sin costo para el gobierno, los concesionarios ni aumentar tarifas.

Son tiempos de oportunidades pero con innovación, donde hoy el ecosistema del transporte público debe escuchar al Pasajero-19 y junto con él retomar la ruta de la sobrevivencia, la recuperación y el crecimiento mucho más allá de la crisis financiera provocada por el COVID19.