"Movilidad y espiritualidad" - Pasajero7

“Movilidad y espiritualidad”

enlace universitario septiembre

Yadira es estudiante, tiene 23 años y vive en Tonalá. Sus traslados cotidianos son a la escuela. Sin embargo, el segundo motivo principal para animarse a tomar el carro y conducir, fue el poder llevar a su madre a la iglesia todos los domingos. En ausencia de su padre y de su hermano, Yadira decidió pedirle ayuda a un amigo, aprender a conducir el automóvil de la familia y llevar a su madre. Un accidente automovilístico dejó a la madre de Yadira con mucho miedo y ansiedad, por lo que decidió no volver a hacerlo, por lo menos para largas distancias. Así que Yadira hace de chofer.     

 Hace como tres años empecé a manejar porque mi mamá y yo íbamos a una iglesia que está por el Riu y mi hermano no estaba, no vivía aquí, estaba en Canadá y mi papá tampoco vivía con nosotros. Como era algo importante para mi mamá, yo quería llevarla… (Yadira, 23 años, estudiante, Tonalá).

Estos traslados no son con fines de commuting (traslados de la casa al trabajo), sino meramente con fines espirituales y existenciales. Dichos traslados configuran la identidad de la madre de Yadira, al hacerla parte de una comunidad religiosa y permitiéndole darle sentido moral y de pertenencia. En este caso, la pertenencia a la comunidad católica, religión dominante en la ciudad. Es decir, el automóvil funge como vehículo para afianzar cierto tipo de espiritualidad. Le proporciona a la madre de Yadira, tranquilidad y paz.

Usualmente, en la literatura académica y de políticas públicas sobre movilidad urbana y transporte, se olvida que existen traslados que se hacen con fines espirituales y de movilidad existencial. Los primeros traslados tienen que ver con las iglesias, las mezquitas y los demás lugares sagrados, y los segundos viajes, están relacionados con lugares que hacen que la gente pase de un estado de sufrimiento o tristeza, a uno de felicidad y bienestar personal.

La literatura ha abordado, por ejemplo, los viajes de las personas en cantidades masivas, con fines espirituales, durante las procesiones y los peregrinajes a lugares sagrados. Dichos lugares se valen de símbolos para la unidad colectiva, la solidaridad, la moralidad, la conexión entre el pasado y el futuro y la pertenencia de las personas (Lund, 2008). Sin embargo, estos traslados se realizan de manera masiva y no son tan cotidianos, puesto que tienen que ver con días y épocas especiales.

Los traslados cotidianos se olvidan. Por ejemplo, cuando se habla de sistemas inteligentes de transporte, no se toman en cuenta, los traslados de todos los domingos en automóvil a misa, a bodas, quince años y velorios, o los viajes en transporte público que hacen las personas de la Luz del Mundo en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG). De esto, surgen preguntas, como: ¿Las ciudades primermundistas toman en cuenta estos traslados y saben que existe más tráfico pesado en esos días y por tanto la planeación es estratégica en esos lugares? ¿Para la planeación urbana de nuestra ciudad estos viajes cotidianos son relevantes?

En Jalisco, para 2010, según INEGI, el 92% de la población era católica, el 3% evangélica y cristiana, el 3.4% profesaba otras varias religiones y el 1.6% no profesaba una religión. Si la mayoría de la población se adscribe a alguna fe religiosa, es preciso entonces, reconocer estos traslados, estudiarlos, saber cómo es que la gente define su pertenencia a estos lugares y tener estrategias y políticas públicas especiales para esos días importantes para los fieles.

Como una hipótesis de investigación, se podría decir que las iglesias de la comunidad católica ofrecen infraestructuras diseñadas para llegar a ellas en automóvil, más que en transporte público y en medios no motorizados, como la bicicleta y el caminar. Este proceso entonces, estaría evidenciando cómo es que los motivos religiosos inducen a tomar un carro y manejar. Pero en este caso las preguntas podrían ser aún más profundas: ¿Cierto tipo de religión promueve cierto tipo de movilidad? ¿Cuál es el caso del AMG?

Se ha comprobado que, en lugares como Atlanta, la religión evangélica y su concepción de la familia como comunidad, antagónica a la ciudad y los y las desconocidos como comunidad, promueven la automovilidad (los viajes en automóvil privado) en contra del tránsito en transporte público (Henderson, 2006). Esto, porque la comunidad religiosa blanca, de clase media y alta, se estaría mezclando con las minorías étnicas, raciales y de género.

Otra experiencia internacional prueba esta conexión: el caso de la construcción de las estatuas religiosas gigantes en la India y a la par, la construcción de vías automovilistas para llegar a ellas (Jain, 2017).

¿En Guadalajara pasa igual? ¿El catolicismo promueve los viajes en carro? ¿Existen estacionamientos ciclistas en los templos? ¿Existen suficientes rutas de camiones para llegar a los templos católicos y de otras religiones? Es imperante que desde la academia y desde la administración pública, se amplíe el concepto y los motivos de los viajes urbanos cotidianos para satisfacer de mejor manera las necesidades de las personas y sus diversas fes, con el fin de aumentar su calidad de vida.