La movilidad como un derecho humano - Pasajero7

La movilidad como un derecho humano

derecho movilidadLa movilidad debe ser pareja para todos, mujeres embarazadas, personas con discapacidad, y de la tercera edad, deben tener las mismas facilidades para moverse por la ciudad que cualquier otro ciudadano, es decir, la apuesta de los gobiernos debe ser lograr infraestructura y un transporte público de acceso universal y multimodal.

Jesús Padilla Zenteno, Presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, propone tomar a la movilidad como un derecho humano y social, como lo son el derecho al trabajo, a la seguridad, vivienda, educación y salud.

“Hay múltiples problemas, como el de la seguridad que nos afecta a todos; también el de  salud y de vivienda, pero el problema de la movilidad es de todos, no hay una persona que no lo sufra, que no le cueste más minutos de su vida para trasladarse, y que sirva a todos como un derecho universal sin importar condición social o física”.

Sobre equidad en la movilidad, Víctor Alvarado, Coordinador de Transporte Eficiente en El Poder del Consumidor A.C, señaló que, “la actual administración tiene la labor de continuar con programas que tengan la capacidad de garantizar una movilidad y caminabilidad segura y amigable que garantice el derecho a la vida. Para ello la planificación y diseño de calles e intersecciones viales debe centrarse en un enfoque de necesidad humana y no desde una visión en beneficio de vehículos motorizados”.

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Banquetas con rampas, lugares exclusivos de estacionamiento, señalética para personas con debilidad visual, elevadores en el Metro y Metrobús (que en ocasiones no funcionan), son solo algunos puntos atendidos para dar facilidad a un grupo de la población en condiciones de discapacidad.

En entrevista para Pasajero 7, Mario Hernández, coordinador de la Confederación Nacional de Transporte Urbano y Suburbano de la República Mexicana, consideró que para lograr un transporte incluyente aún hay mucho por hacer.

“No es que el transportista no quiera habilitar unidades especiales, simplemente se requiere de un proyecto que sea integral; yo no veo (viable) que haya autobuses circulando con una o dos personas a bordo, la solución no es sacar y sacar autobuses especiales, eso no daría una cobertura para todos ni tampoco sería rentable para el transportista.

“Hay países que te requieren unidades con ciertas características, algunas de ellas por ejemplo con un piso de autobús casi al ras de la banqueta, eso es muy bueno, pero aquí en México ni siquiera hay un estándar de banquetas, las encuentras de todos tamaños y en diversas posiciones”.

El transportista comentó que antes de implementar unidades que sirvan de uso para grupos vulnerables se debe realizar un estudio de caso, de esta manera es posible determinar un porcentaje aproximado de quienes eventualmente podrían usar unidades especiales. Es decir, qué cantidad hay de personas adultas mayores o débiles visuales, por citar un ejemplo, solo de esta manera se tendrá una idea del número de individuos que se necesitan mover bajo condiciones distintas, indicó Hernández.

“No es que hasta el momento no se haya pensado en ofrecer un mejor servicio, simplemente que las condiciones que hoy vive el transportista no son las óptimas. Es necesaria la inversión para la compra de una unidad, refacciones, llantas, combustible, son muchos los gastos que se tienen que realizar, por ello lo primero es saber qué grupo de la población utilizaría el transporte; no estamos negados, el transportista tiene la mejor voluntad para sustituir sus unidades, el transportista evoluciona al igual que las ciudades, pero tiene que hacerlo también con responsabilidad”.

Mario Hernández dijo que no puede precisar si México está cerca o lejos de tener un transporte colectivo incluyente, sin embargo, destacó que “es una buena oportunidad replantear una movilidad incluyente donde participe el transportista, gobierno y empresas”.

Señaló que existen países como Francia, donde hay una tarifa fraccionada, es decir, una parte la paga el usuario, otra las empresas y otra el gobierno, de este modo no es solo el transportista quien absorbe el gasto del transporte y esto permite mejores condiciones.

“Qué tal si pensamos, por decir, un transporte que solo sea para mujeres o personas con discapacidad que funcione con el apoyo del gobierno. Ahora, no solo se trata de llenar las ciudades de autobuses, se puede pensar en transporte especial para personal como camionetas más pequeñas tipo Urban al servicio de los distintos grupos”.

Necesaria una Ley Nacional de Movilidad

Para unificar criterios y sentar las bases de un sistema de transporte público que garantice la movilidad como un derecho humano, es necesario que México cuente con una Ley Nacional de Movilidad, pues “aun cuando existe un gran interés por parte de los transportistas, falta la certeza jurídica”, expresó Mario Hernández.

Cabe señalar que actualmente legisladores y sociedad civil trabajan en el proyecto de Decreto de la Ley General de Movilidad, que entre sus consideraciones señala:

Un marco jurídico nacional y uniforme en materia de movilidad que faculta a su vez desarrollar la normatividad local con particularidades propias de las entidades federativas, asimismo, sobre asuntos que competen de manera primigenia a los estados y municipios, partiendo de una regulación que permita un sentido acorde en territorio nacional.