Como parte un proyecto sustentable en el transporte público, emprendedores tapatíos desarrollaron el primer autobús eléctrico y totalmente autónomo del país, mediante un sistema de conversión de motor diésel a eléctrico, así lo explicó Alfonso Hernández Olmos, Diseñador Industrial y responsable de este proyecto.
El desarrollador del proyecto, señaló que tras una alta búsqueda, se decidió implementar esta tecnología en el transporte público, ya que este cumple con un alto kilometraje diario, y al ser el vehículo la principal herramienta de trabajo, se daría prioridad a una opción que permita economizar, considerando que alrededor de 70 por ciento de los costos de operación del autobús corresponde al combustible.
El cambio de diésel a eléctrico, supone un ahorro de entre 70 y 80 por ciento, basado en ahorro de combustible y menos cuotas por mantenimiento al vehículo, estimando que el motor eléctrico necesitaría una revisión cada 200 mil kilómetros, cuando en un diésel se le da mantenimiento cada 15 mil o 20 mil Km.
Una de las principales virtudes de contar con sistemas eléctricos de transporte público en las ciudades, es que estos no emiten contaminantes, tal es el caso de este prototipo de autobús eléctrico.
“El motor a diésel produce de 85 a 90 decibeles, por arriba del umbral que ya genera afectaciones a la salud. Con esta versión eléctrica se tiene un vehículo que se maneja como automático, el motor no supera temperaturas de 50 a 60 grados y no hace ruido”, abundó Hernández Olmos.
Otro de los pilares claves en el desarrollo de esta unidad cero emisiones, fue Rogelio Quirarte Martín del Campo, Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica, quien fue el encargado de la implementación de sistemas auxiliares en el vehículo, así como aspectos de logística, quien a su vez explicó que el autobús al carecer de una transmisión, elimina gran parte de piezas que exigen de un mantenimiento constante, dando como resultado una serie de acciones que permite tener un autobús automático.
Los desarrolladores ya están en pláticas con organizaciones locales de transportistas como clientes potenciales, ya que uno de los objetivos principales es crear una solución aterrizada en las necesidades del sector transporte.
“Han mostrado mucho interés en la tecnología eléctrica, con una gran accesibilidad. Es un proyecto donde todos ganan: el dueño del autobús, el operador, el usuario y la población al obtener vehículos cero emisiones. Tenemos una solución que podría ser comercializada ya a nivel nacional a partir de agosto de este año”, señaló el diseñador industrial.
Para lograr la implementación de autobuses de transporte público convertidos de diésel a eléctricos, se tendrían que hacer adecuaciones a las rutas, así como buscar la colaboración del sector gobierno para lograr políticas públicas que permitan la instalación de cargadores entre otros temas.
El prototipo se montó sobre un autobús usado Mercedes-Benz, modelo Boxer 50 2003. Se le retiró el motor diésel, la transmisión, el escape y los filtros, entre otros componentes relacionados con el sistema de combustible. El proceso de conversión duró aproximadamente seis meses.
Al momento se ha probado la efectividad del prototipo con resultados favorables, aunque quedan algunas pruebas, así como determinar el tipo de baterías de litio que utilizará.





































