A pesar de las diversas políticas públicas implementadas para la reducción de contaminantes en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), la mala calidad de aire no ha dado marcha atrás; es por eso que organizaciones civiles, académicos y especialistas en el tema, se reunieron en el Foro sobre Contingencia Ambiental, Movilidad y Colapso Vial, para debatir sobre la viabilidad y perspectiva que tiene esta megalópolis en el corto, mediano y largo plazo, con la finalidad de establecer una visión crítica del panorama de políticas públicas aplicadas en la ciudad, y dar propuestas para mejorar tanto la calidad del aire como la movilidad.
Kate Blumberg, líder en México del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT), expuso una visión completa del marco normativo para mejorar la calidad del aire, de los combustibles, haciendo más exigentes las normas de emisiones contaminantes del transporte ligero como el pesado.
De no se modificado el marco regulatorio, para 2035, las emisiones del transporte aumentarán hasta 89 por ciento más de lo registrado en 2015, precisó Blumberg.
En el caso de la restricción vehícular, el consultor y experto en el tema, Iván Islas, así como el Doctor Agustín García del Centro de Ciencias de la Atmósfera, coincidieron en que la política del Hoy No Circula ante los últimos casos de contingencia ambiental es una respuesta de emergencia. El costo de dicha política puede ser alto en términos sociales y económicos, poco efectivo al atacar sólo una de las fuentes y sobre todo en el mediano plazo exacerba el incremento del parque vehicular y por lo tanto la congestión y las emisiones.
“Es necesario contar con una política integral que incluya a vehículos que utilicen gas como combustibles y que son altos emisores de compuestos orgánicos volátiles (COV). El Hoy No Circula es eficaz para reducir el CO (monóxido de carbono), pero no así para reducir el ozono por la compleja interacción de los contaminantes en la atmósfera”, señaló Agustín García.
Por su parte, Iván Islas explicó que desde la parte de incentivos económicos hay mayor posibilidad de mejorar la calidad del aire. A través de impuestos verdes como el cargo por congestión, aumentar la carga fiscal a los combustibles: “Existen en el mundo diferentes experiencias que han hecho uso de los instrumentos económicos directos como los cargos por congestión, los subsidios cruzados al transporte público, los parquímetros, los impuestos a las emisiones, los sobreprecios a la gasolina, entre otros, como medio para incentivar modos de transporte alternos, masivos, eficientes y limpios”.
Los instrumentos económicos a diferencia de las prohibiciones pueden generar los recursos necesarios para implementar medidas de Desarrollo Orientado al Transporte que incluyan ciclovías, carriles exclusivos de transporte público, infraestructura peatonal, cambios tecnológicos en vehículos de transporte masivo, etc.
En la mesa de Movilidad y Colapso Vial, Jesús Padilla, Presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), resaltó la carencia de una visión metropolitana para la planeación del desarrollo urbano y el transporte público en la ZMVM. Comentó que la canalización de recursos es mayormente prioritario hacia infraestructura destinada para el uso del automóvil particular, dando como resultado un colapso vial incontrolable.
Asimismo, dijo que estas fallas en la movilidad ocasionan una pérdida de 80 mil millones de pesos tan solo en el Valle de México y que trae como consecuencia un peligro en la competitividad de la ciudad.
Añadió que el transporte concesionado capta poco más del 65 por ciento de los viajes de la Ciudad de México, por lo que es urgente transitar a un modelo profesionalizado con infraestructura exclusiva y unidades más limpias.
Para cerrar esta mesa, Bernardo Baranda, Director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), hizo hincapié en la urgencia de consolidar una política integral que resuelva los problemas de calidad del aire, movilidad y transporte público sustentable que brinde mayor conectividad, conexión y rapidez en los traslados de los usuarios con redes seguras y homogéneas para el transporte no motorizado en el fomento del uso de la bicicleta y espacios públicos de calidad que impulsen al ciudadano a caminar.
El director del ITDP resaltó que los sistemas de BRT deben convertirse en esta opción de movilidad sustentable, es decir, el Metrobús y Mexibús deben utilizarse como la herramienta más efectiva para transformar y mejorar la calidad de vida, convirtiéndose en la columna vertebral del sistema de transporte público del Valle de México.
“Ojalá estas contingencias ambientales nos sirvan para tomar medidas que se debieron haber tomado hace años, que son las que sabemos que funcionan”, reiteró Baranda, quien a su vez señaló una serie de acciones que son imperantes implementar:
-Invertir en un transporte público y no motorizado, de calidad, metropolitano e integrado.
-Buscar mecanismos para desalentar el uso del auto como reducir la cantidad de cajones de estacionamientos en inmuebles, así como parquímetros.
-Integrar el desarrollo urbano con el transporte con medidas como aumentar la oferta de vivienda (especialmente vivienda popular) en zonas cercanas a sistemas de transporte público.
En conclusión, se destacó la necesidad de sacar de circulación un gran número de vehículos y que estos deben ser los que más contaminan, con el doble fin de reducir el grave congestionamiento vial y la contaminación atmosférica.
Estas medidas deben acompañarse de otra más para reducir las emisiones de compuestos orgánicos volátiles, precursores del ozono, emitidos por diversas fuentes. Acciones que deben ir acompañadas del inicio de una estrategia metropolitana de inversión en transporte público con preferencia vial y otras políticas para desincentivar el uso del automóvil privado.




































