
La avenida Adolfo López Mateos en el Área Metropolitana de Guadalajara, no enfrenta un problema que requiera comenzar nuevamente desde cero. Los ejercicios de participación realizados en 2023 y entre septiembre y octubre de 2025 ya identificaron buena parte de las causas, prioridades y alternativas para intervenir el corredor.
Sin embargo, a casi un año de la conclusión de las mesas técnicas y ciudadanas organizadas por el Gobierno de Jalisco, académicos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), el ITESO y la Universidad Panamericana (UP) coinciden en que el principal pendiente es llevar esas propuestas a la política pública.
Te recomendamos leer: Del boleto justo al sistema justo: lo que México puede aprender de Nueva York
Durante una sesión del Seminario de Movilidad Urbana Sustentable (Semus) del ITESO, realizada en la Casa ITESO Clavigero, especialistas revisaron las conclusiones del Informe Corredor López Mateos y cuestionaron la falta de avances para convertirlas en acciones.
Eduardo Hernández González, profesor investigador del CU Tonalá, sostuvo que los ejercicios de participación ya aportaron información suficiente para entender tanto el problema como posibles soluciones.
“La consulta arrojó muchas pistas no solo del problema, sino también de cómo solucionarlo. Es decir, hay un capital de conocimiento bastante amplio, pero no se ha traducido en política, se ve que no hay intenciones de generar alternativas”.
Adriana Inés Olivares González, profesora investigadora del CUAAD y especialista en proyectos urbanos, cuestionó incluso la manera en que se han utilizado los mecanismos de participación ciudadana.
“Hasta ahora, los organismos de participación ciudadana han sido simulaciones. Y cuando no lo son, no se consideran como instrumentos para trabajar a nivel técnico”.
En la discusión también participaron Socorro Camacho García, de la UdeG; Carlos Romero Sánchez, profesor del ITESO y la Universidad Panamericana; Juan Pablo Zatarain Hernández, director del Departamento de Procesos Tecnológicos e Industriales del ITESO e integrante del Semus, y María del Carmen Barranco Martín, profesora investigadora independiente.
Yeriel Salcedo, académico del ITESO, condujo la conversación sobre las conclusiones del informe.
La prioridad: mover personas, no automóviles
Uno de los principales planteamientos de los especialistas es modificar el criterio con el que se analiza el funcionamiento de López Mateos. La capacidad de la avenida para mover automóviles no debería ser el indicador central de su desempeño, sino su capacidad para conectar personas, barrios y actividades urbanas.
Carlos Romero Sánchez resumió esa perspectiva al plantear que López Mateos debe dejar de concebirse únicamente como una vía de circulación rápida.
“Ya no debemos pensar en una vía rápida, sino en un articulador, en una arteria que articula barrios. Ahí vive gente, no son espacios de paso, son comunidades que hay que hilvanar”.
El planteamiento coincide con algunos de los resultados de los ejercicios de participación. De acuerdo con la información presentada en el documento, tres cuartas partes de los usuarios consultados consideraron prioritario implementar un sistema de transporte público masivo con carril exclusivo.
En contraste, 84.9 por ciento consideró que las restricciones actuales al transporte de carga no son adecuadas. La propuesta de construir un segundo piso para circulación vehicular tampoco obtuvo un respaldo amplio.
Para los académicos, estos resultados muestran que existe información suficiente para discutir alternativas distintas a la ampliación de la capacidad vial para los automóviles.
El problema también es cómo se gobierna el corredor
Convertir las propuestas en proyectos requiere algo más que acuerdos generales. Socorro Camacho García señaló que cada planteamiento necesita responsables, presupuesto, plazos y mecanismos para evaluar resultados si se pretende que tenga efectos concretos sobre el territorio.
La falta de avances durante el último año llevó a Carlos Romero a plantear que la participación ciudadana también debe asumir un papel activo en el seguimiento de las decisiones.
“La gobernanza tomada, exigida y llevada por nosotros, las personas ciudadanas, debe ser la vía”.
Los especialistas identificaron además un problema estructural en la gestión metropolitana: la fragmentación de responsabilidades entre instituciones y niveles de gobierno.
Mientras los municipios tienen atribuciones relacionadas con infraestructura peatonal y ciclista, el Gobierno de Jalisco administra el sistema de transporte público. En paralelo, el Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan) participa en procesos de planeación metropolitana.
Ante esta dispersión, Camacho retomó la propuesta de crear una mesa metropolitana de gestión de corredores y accesos carreteros, vinculada con la Junta de Coordinación Metropolitana.
“Una consulta comienza a incidir cuando podemos seguir una cadena de ejecución completa, y esta cadena proviene de nuestra legislación”.
López Mateos también es un problema de ciudad
Para Adriana Olivares, la saturación de López Mateos tiene un origen estructural que rebasa el funcionamiento de la propia avenida. Entre los factores que inciden en el congestionamiento identificó el crecimiento de fraccionamientos cerrados, que limitan la conectividad transversal y dificultan los desplazamientos dentro del territorio.
La académica cuestionó que la expansión urbana continúe sin integrar suficientemente la vivienda y la movilidad.
Hay más interés por extender el modelo de mercantilización del suelo y de vivienda que una intencionalidad de mejorar la vida de las personas que habitan a lo largo del corredor”.
Desde esta perspectiva, una intervención sobre López Mateos no puede limitarse a resolver el tránsito vehicular existente. También debe considerar qué tipo de desarrollo urbano se permite a lo largo del corredor y qué condiciones de accesibilidad genera.
Olivares planteó que las decisiones sobre vivienda y movilidad deben abordarse como parte de un mismo sistema.
“No se trata solo de mover personas, sino de hacer ciudad”.
Una alternativa planteada durante la discusión es avanzar hacia una región policéntrica, con distintos centros urbanos conectados entre sí y con acceso a servicios y actividades sin depender de un único eje de movilidad.
Romero consideró que algunas de esas centralidades ya existen en el territorio y que el siguiente paso consiste en reconocerlas y conectarlas. Como ejemplo señaló la concentración de zonas escolares en el corredor.
“Hablemos de quitar bardas, de abrir rejas, de conectar barrios, no solo longitudinalmente por López Mateos, sino al norte y al sur del propio eje”.
El transporte de carga, entre la ciudad y el acceso carretero
Otro de los puntos de discusión fue el transporte de carga. Aunque representa entre cinco y 10 por ciento del flujo diario en López Mateos, su presencia adquiere mayor relevancia en horas pico y en puntos de conflicto, como accesos y cruces.
Juan Pablo Zatarain Hernández señaló que el corredor mantiene una condición ambivalente: funciona al mismo tiempo como espacio urbano y como acceso carretero.
“No hemos decidido si es una cosa o la otra y las obras propuestas están encaminadas a que (el transporte de carga y las otras actividades urbanas) sigan conviviendo. Es momento de tomar una decisión”.
El académico reconoció que el transporte de carga forma parte del sistema de abastecimiento de la ciudad y que no puede simplemente eliminarse. La alternativa, explicó, pasa por encontrar mecanismos para redistribuir la carga y utilizar vehículos más compatibles con las condiciones urbanas del corredor.
“En la medida en que el gobierno tome en cuenta la logística urbana en sus planes y reglamentos, pueden surgir medidas mucho más pertinentes para que podamos convivir con el transporte de carga”.
Hacer atractivo el transporte público
Para los especialistas, modificar López Mateos también implica cambiar la relación de la población con el automóvil. Eduardo Hernández señaló que la infraestructura vial contribuye a construir una determinada idea de ciudad y que las alternativas de transporte público deben competir no solo en términos de operación, sino también en percepción social.
“Nos convencen de que van a solucionar el problema ampliando vías para el automóvil, pero eso genera una narrativa de sesgos. […] Nos lleva a concepciones de ciudad que se resisten a otros modelos de desarrollo”.
Durante el encuentro se planteó una pregunta de fondo: ¿cómo conseguir que el transporte público sea una opción aspiracional, cuando el automóvil ocupa actualmente ese lugar?
La respuesta de los especialistas apuntó a la calidad del servicio. Para que las personas reduzcan su dependencia del automóvil, el transporte público debe ofrecer condiciones que hagan conveniente utilizarlo: confiabilidad, cobertura, tiempos competitivos y una experiencia adecuada de viaje.
El debate sobre López Mateos, por tanto, ya no se limita a determinar cómo reducir el congestionamiento de una de las principales vías metropolitanas. La discusión planteada por los académicos apunta a una decisión más amplia sobre qué tipo de ciudad se quiere construir alrededor del corredor y cómo se distribuyen las funciones de movilidad, vivienda, logística y servicios.
Al cierre de la sesión en la Casa ITESO Clavigero, ponentes y asistentes acordaron dar continuidad a la agenda de López Mateos a partir de las prioridades identificadas en los ejercicios de participación ciudadana: fortalecer la oferta y confiabilidad del transporte público mediante intervenciones de alcance metropolitano y reducir, con ello, la dependencia del automóvil.



































