
La experiencia operativa registrada durante el Mundial de Futbol 2026 abrió un nuevo debate sobre la capacidad del transporte público para responder a grandes concentraciones de personas sin afectar la movilidad cotidiana. Bajo ese contexto, el Congreso de la Ciudad de México comenzó a analizar una iniciativa que busca garantizar la continuidad del servicio ordinario cuando se implementen esquemas especiales para eventos masivos.
La propuesta fue presentada por la diputada del PRI, Tania Nanette Larios Pérez, quien plantea reformar la Ley de Movilidad de la capital para incorporar disposiciones que obliguen a las autoridades a preservar la cobertura, calidad y continuidad del transporte público durante eventos deportivos, culturales, artísticos, turísticos o de cualquier otra naturaleza que requieran operativos extraordinarios.
Durante la sesión virtual de la Comisión Permanente celebrada el 5 de agosto, la legisladora sostuvo que la planeación de estos operativos debe colocar como prioridad el derecho a la movilidad de quienes utilizan diariamente el transporte público.
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“Se debe anteponer en la ley que, ante estos eventos multitudinarios masivos, podamos prevenir para que no haya afectaciones a quienes necesitan, requieren y, conforme a sus derechos, se les debe brindar siempre el transporte público sin ninguna omisión o exclusión”, recalcó.
Como antecedente, Larios Pérez recordó que durante el torneo mundialista miles de usuarios del Tren Ligero no pudieron acceder al servicio debido a que las unidades fueron destinadas exclusivamente al traslado de personas con boleto para el Estadio de la Ciudad de México, situación que, afirmó, evidenció la necesidad de establecer reglas claras para este tipo de contingencias.
La iniciativa propone que, cuando se habiliten servicios especiales, las autoridades implementen protocolos que garanticen la operación regular del sistema y eviten que la atención a eventos extraordinarios reduzca la oferta de transporte para la población que depende de ella en sus desplazamientos diarios.
“(Con esta iniciativa), quiero garantizar que se establezcan protocolos y acciones para garantizar la continuidad, la cobertura, la calidad del servicio ordinario para el transporte público, inclusive en la implementación de eventos extraordinarios, especiales y temporales, derivados de eventos masivos (…), privilegiando en todo momento el derecho a la movilidad de las personas usuarias”, puntualizó.
Otro de los planteamientos contempla que los ingresos generados por servicios especiales —como ocurrió con algunas rutas temporales de Metrobús durante el Mundial, cuyo costo osciló entre 200 y 500 pesos— se destinen a mejorar la cobertura, accesibilidad y proyectos de movilidad que compensen los impactos ocasionados en las zonas donde se desarrollen estos eventos.
Al concluir la presentación, la Mesa Directiva de la Comisión Permanente turnó la iniciativa a la Comisión de Movilidad Sustentable y Seguridad Vial para su análisis y eventual dictaminación.
La discusión se suma a un debate que ha cobrado fuerza en distintas ciudades sede de grandes espectáculos internacionales: cómo equilibrar la operación de servicios especiales para visitantes sin comprometer el derecho a la movilidad de quienes utilizan el transporte público todos los días. El reto no solo implica ampliar la capacidad operativa de los sistemas, sino diseñar protocolos que permitan responder a eventos de alta demanda sin desplazar a los usuarios habituales.



































