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Decálogo hacia la gratuidad del transporte público en México

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Recientemente la organización Core Ciudades Vivibles y Amables presentó un decálogo para considerar la implementación de la gratuidad en el transporte público en las ciudades del país. Sin embargo, advierte que la gratuidad del servicio no se debe fundamentar con falsas promesas o expectativas sino todo lo contrario se debe acompañar con la atención de los problemas y rezagos que pudieran existir en materia de transporte público.

Precisamente dadas las condiciones en materia de transporte público en el país el panorama hacia la gratuidad del servicio genera duda, debate y discusión sobre su implementación.

Hay que recordar que a nivel nacional el esquema operativo de transporte público que tiene mayor presencia es el Hombre-Camión, el cual basa su rentabilidad en el número máximo de viajes que pueda atender al día. Asimismo, la tarifa está sujeta a lo que dicte la función pública lo que resulta en una tarifa social y no técnica. Es así que, al hablar de gratuidad en el servicio de transporte público los concesionarios, consultores, académicos suelen ser, o no, los primeros actores en cuestionar o debatir dicha acción.

Sin embargo, CoRe puntualiza que a dónde se debe llegar es a un esquema de “tarifa cero”, es decir, un esquema dónde las personas usuarias no pagan por el servicio, pero el recurso necesario para la operación, gestión y administración del transporte público proviene de otras entradas presupuestarias, fondos o mecanismos novedosos de financiamiento.

Por otro lado, la gratuidad en el transporte público puede constituir una iniciativa estratégica para impulsar la equidad social, la sostenibilidad urbana y una movilidad más accesible. Esta medida tiene el potencial de acercar a las personas, de contribuir a mejorar su calidad de vida al facilitar la realización de sus actividades productivas y recreativas, de favorecer el acceso a oportunidades para ayudar a cerrar brechas de desigualdad social. De esta forma, la gratuidad del transporte público puede ser una apuesta para garantizar el derecho a la ciudad.

Si bien en varias ciudades del país existen ya mecanismos de gratuidad en el servicio de transporte público la adopción de un modelo más amplio podría representar una oportunidad clave para atender sus retos urbanos y sociales. Sin embargo, más allá del entusiasmo, se requiere un análisis que permita definir un modelo que responda a las necesidades y particularidades de cada ciudad.

A continuación, se presenta un decálogo para considerar y alimentar un proceso de reflexión hacia la búsqueda de la adopción de un esquema de gratuidad en el transporte público en el país.

1.Definir objetivos claros

Establecer metas específicas, a partir de un diagnóstico del contexto y las necesidades locales, para determinar el modelo de gratuidad más adecuado, garantizando que se cumplan los objetivos de manera eficiente y en beneficio de la comunidad.

2.Involucrar activamente a todos los sectores en el proceso de planificación

Asegurar que las personas usuarias, operadores de transporte, concesionarios, academia, gobierno y otros grupos de interés tengan un papel activo en el diseño, permitirá incorporar la diversidad de voces en un modelo mejor adaptado a las prioridades y necesidades del territorio.

3.Adoptar un proceso gradual y sostenible

Implementar la gratuidad de forma gradual, comenzando con sectores o rutas prioritarias y pruebas piloto, para evaluar la viabilidad y realizar ajustes antes de una expansión más amplia.

4.Realizar una evaluación integral para garantizar la sostenibilidad

Efectuar un análisis completo que incluya aspectos financieros, operativos, y de impacto a corto, mediano y largo plazo, para garantizar la viabilidad y sostenibilidad del esquema de transporte público gratuito.

5.Integrar la gratuidad en políticas urbanas más amplias

Implementar acciones complementarias y aprovechar la sinergia de otras políticas públicas para apoyar y fortalecer el cumplimiento de los objetivos planteados para el esquema de gratuidad del transporte público seleccionado.

6.Asegurar la calidad, cobertura y accesibilidad del servicio

Adoptar un modelo que garantice mantener y mejorar la infraestructura del transporte público, asegurando que satisfaga las necesidades de los usuarios y adoptando modelos de operación más integrados y profesionalizados, incluyendo inversiones en tecnología y capacitación.

7.Desarrollar modelos innovadores de financiamiento y gestión

Identificar y aplicar estrategias eficientes para el financiamiento y la gestión del transporte público, mediante la diversificación de fuentes de ingresos y la optimización de recursos.

8.Evaluación y ajuste continuo

Implementar un sistema de revisión constante para evaluar la efectividad y realizar ajustes necesarios, asegurando que el modelo de gratuidad se ajuste a un contexto cambiante.

9.Promover activamente la inclusión y la justicia social

Priorizar activamente las políticas y prácticas que aseguren que la gratuidad del transporte público sirva como herramienta para la inclusión social, dirigida a mejorar la accesibilidad para todas las personas, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad.

10.Fortalecer alianzas estratégicas locales e intermunicipales

Construir y fortalecer alianzas entre diferentes niveles de gobierno, el sector privado, y organizaciones de la sociedad civil, para la cooperación en la integración del transporte y una implementación efectiva y sostenible de la gratuidad de los servicios.

Para más detalles del decálogo y prácticas efectivas de gratuidad a nivel nacional, en América Latina y en términos globales el lector puede consultar el documento ¿Transporte público gratuito en la CDMX? recientemente publicado y disponible en:

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