Diseñar calles para el transporte, caminar, andar en bicicleta
y conducir es posible, pero la respuesta correcta es
diferente en diferentes lugares, y siempre
requiere creatividad y compromiso.
NACTO
Analizar la eficiencia de las calles y por lo tanto de la ciudad, se ha vuelto una de las principales actividades de autoridades estatales y municipales, académicos y especialistas del tema, al grado que, NACTO (National Association of City Transportation Officials), una organización técnica del transporte público con importante presencia en Norte América, al integrar más de 60 socios entre ciudades miembro y organismos de transporte, y que tiene como misión construir ciudades como lugares para las personas con opciones de transporte seguras, sostenibles, accesibles y equitativas que respalden una economía sólida y una calidad de vida.
NACTO, en su guía (Transit Street Design Guide) inicia haciéndose la siguiente pregunta “¿Por qué las calles vehículares son importantes?”. En mi participación anterior hablaba de la importancia de la función de la movilidad que es la función que nos permite acercarnos a todas las actividades que se deben realizar en nuestras ciudades. Haciendo una analogía con el sistema circulatorio del cuerpo humano, la red de calles al igual que el sistema circulatorio son importantes porque permiten el desarrollo y crecimiento de ambos.
EL PROBLEMA
Uno de los principales problemas de nuestras calles es el congestionamiento vehícular, que de acuerdo con el blog definición.DE en el que nos especifica que “se denomina congestión al acto y la consecuencia de congestionar. Este verbo (congestionar) hace referencia a la acumulación de algún elemento, generando un proceso que provoca una obstrucción o un bloqueo que dificulta la circulación o el paso de algo”.
El ITDP (Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo) realizó un estudio en el 2009 de los costos de las externalidades producidas por la movilidad en el AMG, costos que los clasificaron en el congestionamiento vehícular, accidentes, cambio climático, ruido y contaminación ambiental; el costo resultante del estudio superó los 21 mil millones de pesos anuales, y se distribuyó porcentualmente de la manera siguiente: el congestionamiento con un 50.1 %, los accidentes con un 23.41%, cambio climático con 6.14%; el ruido con el 7.61% del total y finalmente la contaminación con el 12.74%. Es importante resaltar que el congestionamiento aparte de ser el de mayor peso, es el que desencadena las demás externalidades, lo anterior refuerza que el congestionamiento en las vías públicas, es el problema a vencer.
Parafraseando a NACTO, nos dice que al contar con vialidades eficientes, tenemos los elementos para controlar el crecimiento de la congestión, proporcionar un transporte suficiente, eficiente y eficaz, así como reducir los gastos de la movilidad personal como los gastos generados por la construcción de la infraestructura pública, además de rescatar lugares urbanos transitables, que son los lugares que los residentes de la ciudad exigen cada vez más.
¿Cómo lograr los beneficios arriba escritos?, primero debemos de estar conscientes de que necesitamos autoridades con un objetivo claro y que dentro de sus principales políticas públicas a impulsar se cuenten con las de establecer prioridades, es decir, que las acciones que generan eficiencia estén sobre acciones que generan equidad; soy consciente que al hacer las calles eficientes recuperaremos espacio para posibilitar la convivencia social que hemos perdido, otra política importante es la realización de inversiones, éstas, no solo aplicadas en la mejora del servicio de transporte, también en la infraestructura donde éste opera.
LA MÉTRICA DEL PROBLEMA
Otro limitante es que al medir las calles no solo deben ser evaluadas desde su capacidad espacial, recordemos que desde su inicio los primeros estudios de las vías intraurbanas e interurbanas han tenido como su objetivo evaluar la capacidad vehícular. Al crecer el parque vehícular esta metodología ha dejado fuera un importante número de funciones que cada vez se ven más limitadas como lo son: actividades sociales, culturales y económicas que se realizan a la par que el tránsito, las caminatas y el ciclismo urbano.
El AMG (Área Metropolitana de Guadalajara) requiere de nuevas metodologías para medir la eficiencia de las calles, metodología que considere a los usuarios de las mismas y que elimine importantes externalidades que a los usuarios les afecta, siendo estos: las crecientes barreras urbanas que día a día hacen más difícil su uso; las fatalidades; la pérdida de la cohesión social y la degradación del espacio público por nombrar algunas, todas estas hacen que los viandantes pierdan el gusto por usar las calles .
Desafortunadamente nos hemos acostumbrado a ver crecer nuestra ciudad con un continuo aumento del congestionamiento vehícular en nuestras calles, y contrario a aportar a la solución del problema, nuestra respuesta es buscar una supuesta mayor velocidad y comodidad en nuestra forma de desplazarnos, cambiando nuestro modo de desplazamiento, incrementando un vehículo más a nuestras ineficientes calles. Acelerando el congestionamiento de las calles.
Es necesario facilitar el entendimiento de la gráfica, por lo que tomo la explicación que el autor de la misma hace:
“A medida que aumenta el tránsito, se reducen cada vez más fuertemente las velocidades de circulación. El gráfico presenta, mediante la función t = f(q), el tiempo (t) necesario para transitar por una calle, a diferentes volúmenes de tránsito (q). La otra curva, d(qt)/dq = t + qf’(q), se deriva de la anterior. La diferencia entre ambas curvas representa, para cualquier volumen de tránsito (q), el aumento del tiempo de viaje de los demás vehículos que están circulando, a causa de la introducción del vehículo adicional.”
EL AUTOBÚS, EL ALIADO DE LAS CIUDADES
Al ser el autobús el modo de transporte que menos espacio ocupa por viaje realizado, y menor contaminantes genera por viaje realizado, reconozco que la excepción son las bicicletas y los peatones, pero con una calificación negativa en cuanto a los tiempos requeridos para su desplazamiento. El responsable de este escrito no está en contra de estos modos, pero considera que las autoridades de todas las grandes ciudades deben reconocer al autobús como el mejor aliado de la ciudad, es decir, se debe considerar como la prioridad a impulsar, aclarando que coincido con la pirámide de prioridades que la ley de movilidad propone en las vías públicas.
Finalmente, es claro que el congestionamiento vehícular es un fenómeno que solo lograremos vencerlo haciendo eficiente las vías urbanas, y resalto lo que NACTO recomienda, “Diseñar calles para el transporte, caminar, andar en bicicleta y conducir es posible, pero la respuesta correcta es diferente en diferentes lugares, y siempre requiere creatividad y compromiso”.
Invito a los responsables de los diseños de nuestras vías urbanas que éstas se resuelvan con base en las características demográficas y físico-climáticas de nuestra ciudad y no queriendo tropicalizar diseños de otras ciudades, con diferentes características, que solo incrementarán la ineficiencia de nuestras vías.






































