Ubicada en la última posición del Índice de Competitividad Estatal 2024 (ICE), realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Oaxaca es una entidad marginada, en la que apenas el 14 % de su población tiene acceso a instituciones de salud, con una esperanza de vida de 73.1 años, que la ubica en el lugar número 30 de los 32 estados del país.
Oaxaca Emprende representa una plataforma clave para impulsar el emprendimiento juvenil en un estado con grandes desafíos estructurales, como baja escolaridad, informalidad y marginación, destacando proyectos universitarios enfocados en desarrollo sustentable, tecnología, salud y turismo.
Todos estos datos describen el entorno donde se desarrolló la convocatoria y Expo Oaxaca Emprende 2025, en el que participaron 18 universidades públicas y privadas de la entidad para presentar proyectos de emprendimientos en desarrollo sustentable y del medio ambiente; desarrollo de innovación, tecnología y finanzas; desarrollo agroalimentario sostenible; desarrollo de turismo sostenible, cultural y social; y desarrollo de la salud y productos de la nutrición.
Hasta ahora, según datos del Instituto Oaxaqueño del Emprendimiento y de la Competitividad, siete de cada 10 emprendedores no se formalizan porque consideran que no tienen el tamaño suficiente; es decir, el 69.8 % de los emprendedores considera que el nivel de ventas no es el ideal para formalizarse. Otra de las razones es el desconocimiento para constituir una empresa, seguido de los altos costos de la constitución legal y el exceso de trámites, entre otras características.
En un entorno así, fui invitado, junto con otros cuatro empresarios y un investigador y negociador del T-MEC, a la última etapa de esta justa: la de la premiación y las palabras de aliento para inspirar. ¿Qué se debe decir a los participantes de un evento de esta naturaleza, en un estado con las condiciones descritas, pero con una juventud de empuje desbordada, radiante y optimista?
Lo que yo dije fue que el primer paso para emprender surge de una idea; que nunca hay viento favorable para hacerlo y que las aguas tranquilas no forjan buenos capitanes, por lo que nunca deben permitir que nadie les convenza de que no pueden.
Hace casi 20 años, cuando Grupo CISA se estaba conformando, todos decían que era imposible fundar una empresa que comprara autobuses de última generación, que les diera mantenimiento, se ordenara en un carril y cumpliera con requerimientos estrictos y, sin embargo, lo logramos.
Por ello, a los jóvenes que acudieron el 4 y 5 de abril al campus de El Rosario, en Oaxaca, les dije también que la confianza es el mayor valor que podemos tener, pues si lo incorporan a su vida, los hará mejores personas. Y les aclaré que la confianza no solo es confiar en los demás, sino confiar en sí mismos.
Con ese tipo de pensamientos se aprende que en la vida a uno le pasan solamente dos cosas: lo que uno quiere o lo que uno permite, a pesar de lo cual van a cometer muchos errores, que los harán fuertes, pero les enseñarán también a rectificar pronto.
En consecuencia, dije a las y los asistentes: ustedes son los privilegiados del 12 % que tuvieron la oportunidad de estudiar el nivel licenciatura, por lo que deben prepararse permanentemente, pues todo aquello que alimente su alma y su espíritu es lo que les hará “ser, crecer y trascender”.
En mi fuero interno, considero que la educación es un acto profundo de transformación, y en esa transformación se abre la brecha para el emprendimiento.
No obstante, señalé que, aunque el paso a la universidad es aspiración y motivación, solo 28 de cada 100 logran egresar de la educación superior y, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), solo tres de cada 10 personas graduadas logran trabajar en su campo de estudio.
Este dato refleja un problema estructural: lo que se enseña en las aulas no siempre coincide con lo requerido en el mercado laboral. En México, la transición de las y los jóvenes al mercado laboral es un camino lleno de desafíos, agravado por deficiencias en la formación académica.
La desconexión entre la educación y las demandas laborales limita severamente las oportunidades de las y los jóvenes, lo que contribuye a que solo tres de cada 10 graduados trabajen en su campo de estudio.
En este punto, debo señalar que la contribución de Grupo CISA a buscar resolver esta desconexión está diseñada en tres pistas: primero, la realización del área académica del 16º Congreso Internacional de Transporte, organizado por la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), que me honro en presidir de manera honoraria, y que en esta ocasión se llevará a cabo los días 8 y 9 de mayo en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet, del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Segundo, a través de un esquema denominado Incubadora de Talento, a partir del cual Grupo CISA tiene el objetivo de apoyar y desarrollar a los becarios con potencial, para contribuir en su desarrollo. Durante los últimos tres años, esta incubadora ha tenido más de 147 becarios.
La tercera pista se refiere al diseño del 16º Premio Nacional de Transporte (cuya convocatoria se puede consultar en el sitio www.citamtm.org), que la AMTM organiza en tres categorías: tesis de posgrado; proyectos y trabajos de titulación a nivel licenciatura; y ensayos.
Es por ello que, finalmente, a las y los estudiantes que participaron en Oaxaca Emprende, les transmití que el talento es importante, por lo cual es necesario rodearse de gente más inteligente que uno: “Recuérdenlo siempre, hay que rodearse de talento”.
Talento, creo, será imprescindible para la implementación de todos los proyectos de infraestructura carretera que el Gobierno Federal tiene previstos, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), para Oaxaca, que beneficiarán a más de 700 mil habitantes de 26 municipios, con la modernización y construcción de 904 kilómetros de vías.
Al final del evento, se dieron a conocer los premiados. Cada grupo empresarial patrocinó una categoría. A Grupo CISA correspondió patrocinar la categoría de Desarrollo Sustentable y del Medio Ambiente.
La vinculación entre educación, talento y oportunidades laborales es esencial para transformar el entorno social y económico, y experiencias como las de Grupo CISA, con programas de incubación y premios nacionales, buscan cerrar la brecha entre formación académica y necesidades del mercado.







































