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Reino Unido prepara transición para una movilidad verde

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El Reino Unido presentó a mediados de julio su plan de transición ecológica para el sector del transporte, el cual contempla la prohibición en 2040 de la venta de nuevos autobuses y camiones de gasolina y gasóleo, además de la llegada de aviones limpios a los cielos si la tecnología lo permite.

El ministerio de Transportes aseguró en un comunicado que su objetivo es que todo el transporte sea neutro en carbono para 2050; con esto se convierten en el primer país en sentar las bases hacia una movilidad verde.

El primer ministro Boris Johnson ya había decidido adelantar la prohibición de la venta de nuevos coches y furgonetas de gasolina y diésel de 2040 a 2030, y ahora su gobierno ha decidido que los autobuses y camiones de más de 26 toneladas que utilicen combustibles fósiles estarán prohibidos a partir de 2040.

Para los que pesan entre las 3.5 y 26 toneladas, la fecha será 2035.

El anuncio forma parte de un plan para una «revolución industrial verde», con la que Reino Unido espera crear 250 mil puestos de trabajo y que de aprobarse supondrá una inversión gubernamental de más de 13.400 millones de euros.

Para alcanzar la meta se impulsará la energía eólica marina, nuclear o el hidrógeno, y se invertirá en una gran transformación automovilística.

El anuncio establece que la flota gubernamental de 40 mil coches y furgonetas será totalmente eléctrica en 2027, tres años antes de lo previsto.

En el sector del transporte aéreo, el ejecutivo de Johnson pretende conseguir la neutralidad de las emisiones de carbono en los vuelos nacionales y en todos los aeropuertos de Inglaterra para 2040, y en los vuelos internacionales para 2050.

Es un gran reto, no cabe duda”, reconoció el ministro de Transportes, Grant Shapps, en Sky News. “Son los cambios más profundos que jamás hayamos visto en nuestra red de transportes”, afirmó.

Una decisión que reabre el debate sobre la automoción, superando los planes de países como Francia y España, con vetos a 2040. Hoy solo Noruega tiene una fecha más temprana que la británica para el adiós a este tipo de coches, en 2025.

Los compromisos medioambientales del Reino Unido son objeto de un creciente escrutinio, ya que el país acoge la conferencia sobre el clima COP26 en Glasgow en noviembre.

La organización patronal CBI acogió con satisfacción las medidas, pero advirtió que deben ir “acompañadas de planes creíbles para acelerar el desarrollo de tecnologías limpias, como el hidrógeno y los combustibles de aviación respetuosos con el medio ambiente”.

Matthew Fell, uno de sus responsables, añadió que el país necesita desarrollar una infraestructura a gran escala para los puntos de recarga de vehículos eléctricos.

Más crítica, la oenegé ecologista Greenpeace lamentó que la visión del gobierno “parece seguir limitada al transporte por carretera”. En cuanto a la aviación, alcanzar los objetivos “solo con los avances tecnológicos es una apuesta muy grande”, según su responsable Doug Parr.

Todo el mundo se alegrará si esto ocurre, pero necesitamos un mecanismo para reducir las emisiones si estos avances no se materializan”, subrayó.

Inversiones en marcha

El actual gobierno ha anunciado que se invertirán más de 1,45 mil millones para acelerar el despliegue de puntos de recarga para vehículos eléctricos en hogares, calles y autopistas en Inglaterra; otros 650 millones de euros en subvenciones para la compra de vehículos cero emisiones; y aproximadamente 558 millones que se gastarán en los próximos cuatro años para el desarrollo y la producción a gran escala de baterías de vehículos eléctricos.

Una reconversión que ya ha sido aplaudida por grupos ecologistas. «Este es un gran ejemplo de cómo reconstruir mejor», ha asegurado Greg Archer, Director de Transport and Environment del Reino Unido.

«Solo en el Reino Unido se crearán casi 30 mil puestos de trabajo adicionales al terminar antes la venta de nuevos coches con motores de combustión; esto también impulsará la economía en un 0,2%».

Influencia

Este plan verde coincide además con la presidencia de Reino Unido en la próxima Cumbre del Clima (COP26), que se celebrará en Glasgow, lo que también se interpreta como un importante gesto de compromiso en un año en el que todos los países deben presentar nuevos objetivos de reducción de emisiones.

«Como segundo mercado automovilístico más grande de Europa, adelantar la fecha de retirada de coches de combustión en Reino Unido causará ondas mucho más allá de nuestras fronteras. La mayoría de los más de 2 millones de coches vendidos en Gran Bretaña son importados, esta decisión lanza una fuerte señal al mercado que probablemente catalizar acciones en otros lugares, una señal esencial antes de la COP26», ha valorado Jonathan Marshall, de la organización Energy and Climate Intelligence Unit.

De hecho, la decisión de los británicos también tendrá una influencia directa en España. Según los últimos datos de la patronal automovilística Anfac, el 14.2% de los coches que exporta España son a Reino Unido.