Por una Política Nacional de Movilidad - Pasajero7

Por una Política Nacional de Movilidad

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Todos sabemos que la falta de movilidad genera ciudades lentas en los que la productividad no crece, el transporte público es desconectado, ineficiente, incómodo, inseguro y contaminante, la falta de un modelo de desarrollo urbano favorece el uso del automóvil, provoca un incremento en los niveles de congestión vehicular en las ciudades, con el subsecuente aumento en los tiempos de traslado, mayor contaminación y pérdidas económicas millonarias.

Nuestro país no cuenta con una política nacional de movilidad urbana sustentable, hay  elementos que debemos considerar cuando hablamos de hacer eficiente y  sustentable  la movilidad en las ciudades del país, además de contar con sistemas de transporte seguros.

Las ciudades mexicanas podrían potencializarse si también se considera a la articulación porque facilita la conectividad de los sistemas de transporte tradicionales con los nuevos como los eléctricos y las plataformas colaborativas.

En el sistema de movilidad urbano actual se  debe garantizar el acceso equitativo, seguro, eficiente y sustentable a la ciudad, además de ofrecer integración modal y promoción de modos de transporte no motorizados consistentes en disminuir los viajes en auto; es decir, caminar, viajar en bicicleta y moverse en transporte público y hacer que la cadena de viajes se componga de estos elementos.

Debemos promover ciudades con  sistemas de movilidad con dos grandes componentes: la infraestructura y los sistemas de transporte, en las que podamos potenciar los viajes de movilidad activa y no motorizada.

A nivel de planes regionales de movilidad nuestro país todavía no está preparado, se viene un embate muy fuerte del transporte eléctrico -en menos de cinco años comenzarán a llegar a las ciudades mexicanas, tanto en el transporte individual como a nivel de  transporte colectivo- y ya ni hablar de la legislación que no es capaz de visualizar las nuevas modalidades de transporte, ni tampoco las nuevas formas de organización.   

Las tecnologías aplicadas presentan cada año avances importantes como es el caso  de las plataformas colaborativas, que crecen cada año en el mundo, en donde UBER comienza a tener presiones muy fuertes, y ya están: Urbvan, Didi, Bussi y Yetty, entre otras, que apuestan por cubrir esa necesidad con vehículos diseñados  para  sistemas de transporte colectivo con rutas establecidas.

Poco a poco estos servicios terminarán por consolidarse y  adaptarse en esas modalidades que aparentemente están alejadas de ese segmento principal del mercado del transporte público colectivo; es un hecho que tarde que temprano esas plataformas compartidas cubrirán necesidades del viaje en las ciudades,  en los que el gobierno y los operadores de transporte deberán estar preparados, conviviendo o siendo desplazados por esas modalidades.

Es necesario que la movilidad sea vista no solo como la capacidad de los medios de transporte para trasladar pasajeros, sino como esfuerzos adaptados a las necesidades de la población para moverse.

Los apoyos del Gobierno federal han sido un valioso esfuerzo para apostar por el transporte público sustentable; sin embargo, no han alcanzado a satisfacer las necesidades del país, porque dejan fuera a las ciudades de menos de 500 mil habitantes y no asignan recursos a proyectos de movilidad no motorizada.

Lo anterior ilustra la necesidad de coordinar instituciones con diferentes grupos de actores para lograr decisiones concertadas, traspasar barreras y regular la participación del sector privado para apuntar a los objetivos de la movilidad sustentable.

Las nuevas formas de financiamiento deben generar sistemas de movilidad con protección del medio ambiente y en un cambio de cultura de la ciudadanía, quienes ven al transporte público como usado por los pobres, por lo que el brinco será cuando todos los segmentos públicos veamos al transporte como una opción de movilidad.

En la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad por más de una década hemos  apostado por sistemas de movilidad que combine todos los elementos anteriores, el apoyo del sector privado y el compromiso de la academia y las organizaciones técnicas para entender, monitorear y acompañar estos procesos.

Estos mismos procesos van a provocar que muchos de estos agentes se queden fuera, mientras que los que la entiendan y  los que tengan la visión de esa necesidad de cambiar son  los que van a poder sobrevivir.