
La movilidad en las grandes ciudades enfrenta un punto crítico que es el tráfico, que ya no sólo ralentiza traslados, también impacta directamente en la salud de millones de personas. En urbes como la Ciudad de México, la congestión vehicular y la contaminación atmosférica están vinculadas con padecimientos que van desde el estrés crónico hasta enfermedades respiratorias.
Te recomendamos leer: Binnibús amplía cobertura y refuerza movilidad urbana en Oaxaca
En este contexto, el 17° Congreso Internacional de Transporte posiciona la movilidad como un componente esencial del bienestar. El encuentro pondrá énfasis en cómo los desplazamientos cotidianos, el entorno urbano y la calidad del aire inciden en la salud pública.
Para Jesús Padilla Zenteno, el fenómeno es tan silencioso como persistente, el presidente de Grupo CISA compara la congestión con “el colesterol de las ciudades”, una condición que se acumula y termina por afectar todos los aspectos de la vida urbana. El estrés derivado de los traslados es, advierte, una constante de la que nadie escapa.
Se estima que una persona puede pasar entre tres y cuatro años de su vida en el transporte, lo que reduce tiempo de descanso y convivencia. A ello se suma la exposición prolongada a contaminantes que afectan la función pulmonar, un efecto documentado por investigaciones académicas en el país.
La dimensión económica refuerza la gravedad del problema, tan solo en la capital, las pérdidas asociadas a la congestión superan los 100 mil millones de pesos anuales, una cifra que evidencia cómo la movilidad rebasa el ámbito del transporte para instalarse en la agenda de salud pública.
Ante este panorama, el Congreso abordará soluciones desde una visión integral, donde destaca la mesa “Rumbo a Cero Emisiones: la transición energética del transporte urbano”, donde se discutirán estrategias para reducir contaminantes mediante tecnologías limpias, con efectos directos en la salud de la población.
El encuentro, impulsado por la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, reunirá a autoridades, especialistas y operadores con el objetivo de alinear la agenda energética con el bienestar urbano. Para Nicolás Rosales Pallares, presidente de la AMTM, el reto es construir soluciones que pongan en el centro a las personas.
En esa misma línea, Jesús Padilla Zenteno subraya que la transformación no puede quedarse en el discurso. La transición hacia un sistema de movilidad más limpio y saludable, insiste, requiere decisiones firmes y recursos concretos.



































