En la década de los 60´s nuestro país contaba con 34,5 millones de habitantes y casi 5 millones en el Distrito Federal. Poco más de 7 mil unidades de transporte público atendían la demanda en la capital del país.
El transporte es uno de los factores que más contribuyen a la crisis urbana que atraviesan las ciudades, cita el trabajo de investigación titulado El Transporte de Pasajeros y Sistema Vial en la Ciudad de México de Miguel Alejandro López Olvera.
El texto que forma parte del acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, cita que en la década de los 60´s en el Distrito Federal, la población contaba con 5 diferentes formas de trasladarse, en este contexto expresa: existían 7 mil 300 autobuses, 394 transportes eléctricos, 415 autobuses particulares, 514 mil automóviles particulares y 15 mil 400 taxis, que si bien es cierto, son una cantidad considerable, con el proceso de urbanización que se desarrollaba en la Ciudad y su zona conurbada, los distintos sistemas de transporte resultaban insuficientes.
Un parteaguas en el transporte público de pasajeros y cómo la gente se movería los siguientes años y hasta nuestros días en la capital del país, tuvo acontecimiento en la década de los 60´s, al anunciar y poner en funcionamiento, lo que sería uno de los sistemas de transporte público más innovadores antes visto, el Metro, considerado hasta nuestros días, la columna vertebral del transporte en la Ciudad de México.
Las grandes ciudades del mundo, se caracterizan por la alta demanda de su población por un transporte, en este sentido, el funcionamiento de la línea 1 del Metro, daría un respiro a los habitantes de la ciudad, sin embargo, el hecho no provocó que los demás sistemas pararan su crecimiento, sino que por el contrario, tuvieron un gran auge y desarrollo, tanto en el número de unidades, en las rutas que cubrían; así como la puesta en circulación de unidades con mayor capacidad para el traslado de pasajeros.
Con el nacimiento del Metro, se originaron los llamados “peseros”, automóviles que prestaban el servicio de traslado de pasajeros sin una ruta fija, estos eran llamados así comúnmente porque la tarifa era de un peso. Cifras de un estudio del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, titulado Concesión del Transporte Público Individual, este tipo de unidades empezó a proliferar de tal suerte que se extendieron cubriendo hasta 103 rutas a cargo de 14 mil 377 unidades.
Gabriel Arenas, quien es especialista del blog esquina bajan (http://esquina-bajan.blogspot.mx/), relata que el crecimiento de los autobuses urbanos (que daban servicio por toda la ciudad) se derivó de múltiples factores, mismos que hicieron que el transporte colectivo tomara un importante auge, pues coincide con la puesta en marcha del Metro el cual vino a incentivar que los prestadores de servicios integraran más rutas y en unidades más modernas.
El incremento del parque vehicular y el aumento de la población que para la década de 1970 era de 48.2 millones de habitantes, según estadísticas del INEGI, trajo consigo la necesidad de trazar nuevas avenidas y modificar las existentes con el objetivo de dar capacidad a los autobuses que circulaban por las distintas calles; de este modo surgieron los Ejes Viales, creados para resolver el problema del incremento vehicular.


































