La ciudad que se nos va, más bien, la ciudad que ya se nos fue; mosaico de calles, personajes, carcachitas y bullicio defeño de los años cincuenta y sesenta” son las palabras con las que Enrique Villaseñor, fotógrafo, arquitecto y periodista nos hace recordar de manera anecdótica una estampa casual de la vida de la Ciudad de México a través de su trabajo documental titulado: La Ciudad que se nos Fue.
“Yo empecé a trabajar en la “peseada” por ahí de 1958-1960 cuando el Departamento del Distrito Federal empezó a dar concesiones para brindar el servicio de transporte de pasaje; fue en la época de Ernesto Uruchurtu, llamado el Regente de Hierro, cuando la demanda del transporte público se volvió más alta, pues había necesidad de trasladar a cientos de personas.
“En ese entonces Uruchurtu para resolver el problema de transporte, otorgó tres mil permisos, los cuales fueron divididos en series de mil, esos eran los 11 mil, 12 mil y 13 mil; de estas entregas, mil permisos fueron para vehículos limon, mil para Ford y mil para Chevrolet”, recordó don Gabriel quien por más de 50 años trabajó en el transporte público y quien actualmente tiene 80 años de edad y una lucidez de 20.
“Después de años de trabajo, tuve mi propio carro, una cotorra, esos taxis de colores que tanto llamaban la atención, estaban pintados de amarillo con verde, de ahí el nombre de cotorras. Te podría decir que es el gran auge del transporte porque de ahí, de esos taxis cocodrilos y cotorras, nos surgió la idea de organizarnos mejor para formar lo que hoy se conoce como rutas”.
“Yo recibí de parte del regente la concesión 14,871. Esas concesiones, las 14 mil, te permitían trabajar como taxi colectivo, lo que le llamábamos la “peseada”, pero cuándo intentábamos entrar al centro, teníamos conflictos con la Alianza de Camioneros de México, pues para ellos, era como si les robáramos el pasaje.”
De acuerdo con los datos del sitio oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en el año de 1923 surgió la Alianza de Camioneros de México A. C. a la que se integraron todos los sindicatos de permisionarios que prestaban servicio urbano en el DF y más tarde se les adhirieron la líneas foráneas y los grupos de transportistas organizados de las ciudades más importantes de la República; pero años más tarde, de acuerdo con la información que el mismo Gabriel González explica, esta alianza de camioneros empezó a tener dificultades con el gobierno de la década de los 60.
“Ellos pedían un aumento a la tarifa en el pasaje, pero el gobierno no se los autorizó y por eso empezó a entregar permisos a particulares, de ahí el nombre de permisionarios. La alianza era concesionaria pero esa concesión les fue retirada en el sexenio de López Portillo; esta acción representaba una reorganización del transporte urbano, donde se dejaba de lado las concesiones en mano de los permisionarios.
“Cuando estos problemas se empezaron a suscitar, hice “peseada” en la Periferia de la ciudad, no sólo entrábamos al centro, se trataba de brindar más viajes, de esos taxis que a poca gente podían trasladar. También empezamos a incursionar en las combis, les llamábamos peseras; la competencia ahora se daba entre permisionarios de autobuses urbanos que coloridamente empezaron a circular con diversos nombres.”
¿Quién no recuerda?, quizá a nuestros padres o abuelos, hablar de los llamados Camiones Vitrinas, cuyo nombre se debía al peculiar estilo de su frente; estas unidades empezaron circular por las calles del centro de la Ciudad de México y los rumbos de la Basílica; se caracterizaban por contar con dos hileras de asientos y una puerta en medio para descender; a la par de estos característicos urbanos (vitrinas) también prestaban servicio los llamados pistaches, que se distinguían por tener una sola puerta en color blanco con verde. De estos singulares modelos hablaremos en nuestra siguiente entrega.
La mezcla entre los diversos servicios para trasladar a pasajeros, hizo que particulares se organizaran para formar o trazar de manera imaginaria, nuevas rutas por donde brindar el servicio.
La Ruta 1 es la más antigua “peseando”, al frente de ella estaba Alfonso Corona del Rosal y dijeron vamos hacer dos rutas una que ande en el centro y otra en la periferia.
En 1960 se formaron las siguientes rutas:
- La Ruta 1 que entraba al centro y era de color blanco con rojo.
- La Ruta 2, entraba también al centro, era blanco con naranja.
El 28 de diciembre de 1959 surgió la Unión de Permisionarios de Transporte de Pasajeros en Camiones y Autobuses en el D. F., institución pública de capital privado y con patrimonio propio que agrupó a los dueños de autobuses que contaban con 7 mil 500 permisos. Este fue el primer paso para la estatización del transporte pues se estableció un control entre los camioneros y el reglamento de los sistemas de pago.
La representación patronal sindical que prevalecía hasta entonces, se transformó por representación gremial empresarial, desaparecieron los 92 sindicatos y se agruparon en 20 grupos, seis de los cuales eran los más importantes. La Alianza de Camioneros de México A.C., incrementó su representación gremial cuando su apoderado legal se convirtió en Jefe del DDF, estableció otras modalidades en el servicio de transporte y privilegió sus intereses.
Se eliminaron rutas no remunerativas, se extendieron los recorridos cortos y se olvidaron zonas de difícil acceso; el parque vehicular se encontraba en malas condiciones y el crecimiento de la mancha urbana impidió la satisfacción de la demanda de servicios públicos de transporte.


































