La fragilidad no puede reducirse a un solo factor de riesgo,
como el homicidio, la falta de agua potable o la contaminación.
Más bien, la fragilidad es la manifestación de una convergencia de múltiples tensiones.
Robert Muggah
De acuerdo a la red informática mundial (WWW), el mundo tiene más de 1´961,969 ciudades con un peso demográfico superior a los 100 mil habitantes como mínimo. Lo anterior significa que el 54.82% de la población mundial para el 2017 vivían en ellas. Dando como resultado graves y grandes problemas sociales, energéticos, espaciales y temporales que se deberán enfrentar en el corto plazo, para disminuir el nivel de fragilidad que hoy padecemos.
La misma red informática mundial nos precisa que Guadalajara y su área metropolitana son una importante referencia a nivel mundial y a nivel continente americano, lo anterior, al ocupar el puesto número 83 y 22, respectivamente, por su peso demográfico.
Es claro el reto que tiene el área metropolitana de Guadalajara (AMG), además de la fragilidad con la que hoy vive nuestra ciudad, día a día crecen los factores que nos hacen un ecosistema urbano vulnerable, al presentar las características de una ciudad en crisis: congestionamiento, contaminación, inseguridad, falta de articulación social, entre otros; estas externalidades negativas prenden las alarmas de las autoridades estatales y municipales al estar afectando a personas, vialidades, vecindarios y de forma integral a la ciudad.
Sabemos que Guadalajara así como la mayoría de las grandes ciudades en el mundo, han desarrollado ineficiencias por la falta de gobiernos que tengan una visión clara de la causa y no de los efectos. La visión inadecuada ha permitido la realización de políticas que lejos de hacer eficiente la ciudad, producen incrementos de las ineficiencias, demandando grandes inversiones sin reflejar los beneficios que requiere la ciudad.
¿Qué genera la fragilidad de la función de movilidad en el AMG?
Dos son las causas que la generan, las condiciones urbanas y las características del sistema de movilidad. El primero está integrado por: crecimiento de la población, crecimiento del espacio urbano y el diseño de la estructura urbana. El segundo lo conforman la motorización masiva del transporte particular; un transporte público desintegrado y una inadecuada gestión de la movilidad.
Debemos entender que las ciudades están integradas por la fusión de cuatro funciones básicas: la función residencial, función comercial, función administrativa y función industrial. Como lo dijimos en el párrafo anterior, el crecimiento físico de las ciudades nos demandó implementar una nueva función que es la de movilidad o de vinculación de las funciones básicas, es decir, el origen de la necesidad de contar con grandes corredores urbanos para desplazarnos grandes distancias es el diseño urbano.
El gran número de vehículos particulares y la insuficiente infraestructura vial, está ocasionando un número importante de patologías urbanas o fragilidades, que las podemos clasificar en problemas de cantidad y de calidad. Los problemas cuantitativos se integran por accidentes y fatalidades, la intensidad de la contaminación auditiva y ambiental, el nivel de congestionamiento y por ende la falta de infraestructura vial adecuada. Finalmente los problemas cualitativos se integran por una pérdida de la imagen urbana, incremento de las barreras urbanas, pérdida de la cohesión social, una degradación del espacio público y un uso del espacio público.
La fragilidad de las ciudades corresponde directamente con la sustentabilidad de las mismas, entendamos que mientras mayor sea el peso de las patologías urbanas menor es el nivel de sustentabilidad, lo que las hace inviables social, económica y ambientalmente. Como todos sabemos, el equilibrio entre los conceptos arriba señalados fueron presentados en 1987 en el informe Brundtland por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y tienen como objetivo encontrar los medios prácticos para revertir los problemas ambientales y de desarrollo del mundo.
Con lo anterior dicho, concluyo que Guadalajara es una ciudad frágil o dicho con base en las políticas de la ONU, no sustentable, al externar alteraciones o patologías en su ecosistema urbano que de no solventarlos en el corto plazo pueden ser irreversibles. Es importante que las futuras autoridades consideren la medición de la fragilidad en lo referente a la movilidad urbana el AMG. Medición que les permitirá proponer políticas apropiadas que disminuyan las alteraciones que hoy padece nuestra apreciada ciudad.




































