
Moverse dentro de un aeropuerto también forma parte de la experiencia de viaje. Con esa premisa, Conexión Centro Aeropuerto (CCA), empresa de Grupo CISA y concesionaria de la Línea 4 de Metrobús, inició el 1 de agosto la operación del servicio que enlaza las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), una ruta dirigida tanto a pasajeros en conexión como a quienes inician o concluyen su traslado hacia la ciudad.
La nueva operación incorpora inicialmente cuatro autobuses eléctricos que recorrerán exclusivamente el circuito entre ambas terminales. El servicio mantiene una tarifa de 30 pesos por viaje, equivalente a la de la Ruta Quetzalcóatl, y permite el acceso mediante la Tarjeta de Movilidad Integrada, tarjetas bancarias y dispositivos con tecnología NFC.
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Más que un recorrido de pocos kilómetros, la operación representa un desafío logístico por las condiciones propias del aeropuerto. Los vehículos deben atender a usuarios con equipaje, mantener una frecuencia cercana a los 12 minutos durante casi 20 horas al día y sincronizar sus recorridos con el flujo constante de pasajeros nacionales e internacionales.
Daniel Quezada, gerente general de Conexión Centro Aeropuerto, explicó que la operación exige estándares distintos a los del transporte urbano convencional.
“Para nosotros representa una responsabilidad mayor y, al mismo tiempo, una gran oportunidad, porque estaremos transportando incluso a los pasajeros que realizan conexiones entre una terminal y otra, además de quienes llegan al aeropuerto para dirigirse al centro de la ciudad”.
La empresa también incorporó personal de apoyo en los puntos de ascenso y descenso para orientar a los usuarios, especialmente a quienes utilizan el servicio por primera vez o requieren identificar la unidad correcta para continuar su trayecto.
Quezada señaló que la selección y capacitación del personal de conducción ha sido uno de los ejes de esta nueva operación.
“Estamos procurando contar con los operadores con mejores habilidades para brindar la mejor atención a esta población de usuarios”, afirmó.
La importancia de esa preparación también se refleja en situaciones cotidianas. María Concepción Ruiz Villaseñor, operadora de la Ruta Quetzalcóatl, recordó la atención brindada a una pasajera extranjera con la que sólo pudo comunicarse mediante aplicaciones de traducción en sus teléfonos celulares. Tras ayudarle a identificar su destino, la acompañó hasta el vehículo solicitado mediante una plataforma de transporte para asegurarse de que continuara su viaje.
“No dejaba de darme las gracias”, recordó la conductora.
Las unidades asignadas al servicio son autobuses eléctricos de 8.5 metros de longitud, con menos de un año de operación. Están equipadas con cámaras de videovigilancia, alarmas auditivas para apertura y cierre de puertas, espacios para personas con discapacidad, áreas destinadas a usuarios con perro guía y rampas para facilitar el acceso de personas usuarias de silla de ruedas, en cumplimiento de los estándares de accesibilidad y seguridad establecidos por Metrobús.
Con esta incorporación, el traslado entre terminales se integra como un componente más de la red de movilidad de la capital, en un entorno donde los tiempos de conexión, el manejo del equipaje y la continuidad del viaje son factores que inciden directamente en la experiencia de los pasajeros.

































