Los peatones en la Ciudad de México: parte 1 - Pasajero7

Los peatones en la Ciudad de México: parte 1

peatones

Los resultados de la Encuesta Origen-Destino 2017 muestran que en la Zona Metropolitana del Valle de México se efectúan diariamente entre semana poco más de 34.5 millones de viajes. De estos:

tabla luis david

En esta encuesta se consideró por primera vez en México el caminar como un modo de transporte en los Estudios Origen-Destino, y los viajes no se combinan con otros modos de transporte; ya que en la anterior encuesta del año 2007 sólo consideraba el caminar cuando era un tramo de viaje. Así, los resultados indican que se realizan en promedio 1.9 viajes caminando en cada hogar, es decir, cerca de 11.15 millones de viajes por día caminando, y sin haber usado algún otro modo de transporte.

A pesar de que caminar es una actividad cotidiana del ser humano, definida como una actividad aeróbica, rítmica y dinámica de los grandes músculos esqueléticos que confiere múltiples beneficios para la salud; ya que mejora el estado físico, genera mayor actividad fisiológica e incrementa el consumo de energía. Caminar es una actividad que no ha sido muy estudiada en México, y que resulta de gran interés debido a que las características sociodemográficas sirven para crear iniciativas para educar a las personas sobre los beneficios de caminar; como el programa los Paseos por Canadá, ¡hazlo mejor! en Estados Unidos, y Caminando por la salud en Inglaterra.

Sin embargo, en México no se tienen bien definidas las características sociodemográficas del peatón (edad, género, ingresos, cultura), los atributos ambientales del entorno (tránsito vehicular, tasas de delincuencia, y calidad del aire, entre otros) y las características de la forma urbana (disponibilidad, conectividad a diferentes destinos, comodidad y calidad de la infraestructura para caminar).

De esta forma, surgen cuestionamientos acerca de cuáles son las características de las personas que utilizan el caminar como modo de transporte, cuáles son las variables del viaje que determinan la utilización de este modo de transporte, y cuáles son los contextos geográficos en el que se desenvuelven.

En este sentido, en el estudio Walking in Mexico City: sociodemographic characteristics of the pedestrian de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, se encontró que las proporciones de las personas que caminan son mayores en las que tienen entre 6 y 20 años de edad, para las que tienen menor nivel educativo (hasta nivel secundaría), para las que viven en localidades de hasta menos de cien mil habitantes, los que no son jefes de familia, los que no tienen vehículos, los que están en los menores estratos sociodemográficos y los que transitan durante la mañana.

De manera opuesta, en la proporción de los que menos caminan están los sujetos de sexo masculino, los que poseen vehículos, los que tienen mayor edad, mayor nivel sociodemográfico o educativo, los que transitan durante la madrugada o la noche, y cuando el propósito de viaje es ir al trabajo o para ir a recibir servicios médicos.

Además, se encontró que, en promedio, las personas que no caminan en ningún tramo de viaje utilizan mayor cantidad de tiempo en sus viajes y, aunque tienen mayor gasto de transporte, pasan menos tiempo estacionados, por lo que tienen menor gasto en el estacionamiento de sus vehículos. Este dato resulta relevante en el sentido que una de las prácticas internacionales más efectivas para desincentivar el uso del automóvil es incrementar el costo del estacionamiento.

No obstante, poseer vehículo particular se asocia a cierto poder adquisitivo, por lo que no es de extrañar que las personas menos desfavorecidas socioeconómicamente son las que más utilizan el caminar como modo de transporte.

Comprensiblemente, las personas de este estrato son las que tienen menor cantidad de automóviles o prefieren evitar el uso cotidiano de los vehículos, para disminuir los gastos del combustible y los parqueos que, en comparación con el transporte público, resultan más costosos. Así, 63.4% de las personas que indicaron tener automóvil no realizaron ningún viaje caminando; por lo que las personas de menores ingresos utilizan más el transporte público y, por tanto, caminar es el modo de conectar los diferentes tramos de viaje; por lo que caminar no es una decisión sino una necesidad para el acceso al transporte público.

Estas aseveraciones se contraponen a los resultados de estudios en otros países donde se indican que las personas con mejores condiciones socioeconómicas tienen tasas más altas de caminar, en comparación con los menos desfavorecidos. Además, en la literatura internacional se indica que las personas que más caminan se desplazan por calles que se construyen con ambientes adecuados para el peatón, cuentan con apoyos sociales y se exponen a menos delincuencia.

Contradictoriamente, es común que en las colonias y barrios populares de la Ciudad de México y áreas conurbadas del Estado de México las calles, banquetas y áreas peatonales no tengan espacios adecuados para transitar como peatón; o las banquetas son muy angostas, están obstruidas por árboles, modificaciones a las rampas para el acceso de los automóviles a las cocheras, comercios ambulantes y hasta altares religiosos que obstruyen toda la banqueta. De esta forma, además de que las personas de menor nivel socioeconómico no tienen ambientes adecuados para caminar, se puede inferir que tienen mayor riesgo de ser atropelladas; dado que, en estas zonas, las banquetas no son transitables y las personas caminan por el arroyo vehicular.