
La movilidad activa, es un concepto clave para fomentar el uso de alternativas a los vehículos motorizados particulares y el transporte público, ayudando así a mejorar la calidad de vida de las personas y contribuir al cuidado del medio ambiente.
En ese sentido, las ciudades deberían ofrecer infraestructura amigable con medios como la bicicleta, patines, patinetas y también para el tránsito peatonal.
Hay ciudades que desde hace décadas han apostado al peatón y se caracterizan por tener ciudadanos que caminan sus calles, tal es el caso de Amsterdam, una ciudad activa que anima a sus habitantes a realizar actividad física en su vida diaria.
Esto no quiere decir que su objetivo sea transformar a la ciudadanía en deportistas olímpicos, sino que cuenta con espacios para que ciclistas y peatones se muevan de forma segura y una infraestructura adecuada para que personas de todas las edades puedan practicar deporte, divertirse y relajarse al aire libre. Así, la actividad física, en mayor o menor medida, se convierte en parte natural de la vida diaria de la población.
El resultado positivo de este diseño activo en el espacio urbano se observa no solo en la mejora de la salud física y mental de los ciudadanos, sino también en el aumento del atractivo de la ciudad y su vitalidad económica.
Las actividades físicas son importantes para todos, desde los niños hasta los ancianos. Su práctica contribuye a la lucha contra la depresión, proporciona una mayor interacción social y ocupación de los espacios públicos. Por otro lado, la falta de actividad física contribuye al sobrepeso y la obesidad, la aparición de enfermedades cardiovasculares y la reducción de la esperanza de vida en las ciudades.
De acuerdo con el WRI México, el gran reto es que la mayoría de los espacios públicos existentes en las ciudades mexicanas -es decir, las calles, las aceras y los parques- no cuentan con las dimensiones apropiadas para que los usuarios caminen o anden en bicicleta y cumplan con las directrices de esparcimiento y sana distancia en medio de esta pandemia.
“Es necesario pensar en una redistribución del espacio de la movilidad en las ciudades con justicia espacial, de tal manera que se den opciones de movilidad seguras y sostenibles a la mayor cantidad de personas posible”, se lee en el documento, Movilidad Activa: la vía hacia un transporte seguro y eficiente tras la pandemia.
Acorde con este reporte, hay tres soluciones de bajo costo y de rápida implementación para este fin. A saber:
- La introducción de ciclovías temporales
- La expansión de senderos peatonales o calles de tránsito calmado y compartido.
- La intervención de cruces seguros.
Varias ciudades en países como China, Alemania, Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos están respondiendo al aumento de la demanda de viajes en el regreso a la “nueva normalidad” abriendo carriles temporales para bicicletas, o con intervenciones de urbanismo táctico que permiten redistribuir el espacio de manera segura para las personas y en cumplimiento con los requerimientos de distanciamiento social
Siguiendo con datos que ofrece el WRI; el ciclismo y la caminata en la Ciudad de México le han ahorrado a la ciudad 109 millones de dólares en los últimos 7 años, en gastos de salud, reducción del riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2.
Al hablar de movilidad activa es necesario hacer referencia que cada obra o proyecto que pretenda incentivar que los ciudadanos caminen sus ciudades, venga acompañada de medidas de seguridad vial, pues como se ha difundido son peatones y ciclistas los más afectados en México por los hechos de tránsito; se estima que la inseguridad vial es la principal causa de muertes prevenibles en menores de 14 años.
Caminar distancias cortas
La realidad que vivimos en México y en particular en la capital de la República es que, de acuerdo con los datos de encuesta de origen-destino del 2008, el 50% de los viajes totales en la ciudad son iguales o menores a 8 km de distancia, longitud muy asequible al transporte público, caminando y en bicicleta.
El WRI México estimó que el 70% de los viajes en la capital se realizan en transporte público, caminando y en bicicleta, sin embargo, la congestión vial y la contaminación ambiental se genera por el 30% de los viajes en vehículos particulares.
De ahí que los que expertos señalan que las ciudades tienen que ver desde lo particular, cómo planear estas rutas de movilidad, y exigir que sean seguras para que el ciudadano opte por una Movilidad Activa.
En el mundo
65% de los viajes se realizan a pie o en bicicleta.
Muchos más viajes comienzan y terminan caminando o en bicicleta.
Más de un 25% de las personas muertas en carretera son peatones.


































