México busca convertir la electromovilidad en manufactura naciona - Pasajero7

México busca convertir la electromovilidad en manufactura naciona

Latam Mobility

 

 

 

 

México busca transformar el crecimiento de la electromovilidad en nuevas capacidades de manufactura, desarrollo tecnológico y generación de empleo. La llegada de inversiones extranjeras y el impulso a proyectos nacionales de vehículos eléctricos abren oportunidades para la industria, aunque también plantean retos en infraestructura de carga, integración de proveedores y modernización de los procesos productivos.

Durante el panel OEMs y el desafío de la manufactura: Plan México 2027-2030, celebrado el 12 y 13 de octubre en el World Trade Center de la Ciudad de México, en el marco de la novena edición de Latam Mobility México 2026, representantes del Clúster Automotriz Metropolitano, GAC Motor México y Olinia analizaron las condiciones para fortalecer la participación del país en esta transformación industrial.

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La sesión reunió a Elisa Crespo Ferrer, presidenta ejecutiva del Clúster Automotriz Metropolitano; Sergio Gonzáles, director comercial de GAC Motor México; y Rafael Garayoa, director de Tecnología de Olinia. La moderación estuvo a cargo de Edgar Bañuelos, director general de la Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas (CANAME).

Uno de los planteamientos centrales fue que atraer marcas al mercado mexicano no basta para consolidar una industria con mayor valor agregado. El objetivo, coincidieron los participantes, es que las inversiones se traduzcan también en producción local, desarrollo tecnológico y empleos.

El reto de atraer inversiones y fortalecer la cadena automotriz

Elisa Crespo Ferrer destacó que México cuenta con 13 clústeres automotrices especializados, una estructura que, afirmó, refleja la evolución del ecosistema industrial del país.

La presidenta ejecutiva del Clúster Automotriz Metropolitano llamó a las armadoras chinas a considerar a México como un destino para producir e invertir, en lugar de limitar su presencia a la comercialización de vehículos.

“Es un mensaje también para las armadoras chinas: vengan e inviertan, pero inviertan también como lo han hecho Alemania, Japón, España, Corea y muchas empresas extranjeras que están aquí produciendo, desarrollando e invirtiendo en México, no solo comercializando”, afirmó.

Crespo Ferrer sostuvo que la confianza en las capacidades industriales nacionales es un factor importante para atraer nuevos proyectos. También señaló que la industria automotriz requiere la participación de distintos sectores económicos para desarrollar sus productos.

“Se requieren 16 actividades económicas para poder producir un vehículo. Yo no diría que estamos en pañales, yo creo que estamos aprendiendo justamente a desarrollar nuevas economías”, expresó.

En este contexto, destacó el potencial de los programas públicos dirigidos a integrar a empresas mexicanas en las cadenas de valor. Como ejemplo, mencionó ElectroPymes, iniciativa presentada por la Secretaría de Economía a través de Rodolfo Osorio, orientada a impulsar la participación de micro, pequeñas y medianas empresas en estas cadenas.

Para Crespo Ferrer, aprovechar este tipo de instrumentos puede contribuir a fortalecer los vínculos entre las empresas nacionales y la industria automotriz, en un momento en que México busca consolidar su posición como socio comercial de Estados Unidos y desarrollar su mercado interno.

GAC Motor apuesta por el ensamble en México

Para GAC Motor México, la electromovilidad representa una oportunidad de expansión comercial e industrial. Sergio Gonzáles afirmó que la empresa contempla el desarrollo de estas capacidades en el país, con una estrategia que también considera la infraestructura de carga.

“La electromovilidad no es el futuro, es el presente”, señaló. El directivo explicó que la compañía mantiene esta visión tanto en su subsidiaria mexicana como en su sede corporativa en China, país que, dijo, lleva varios años de ventaja en el desarrollo de tecnologías eléctricas.

“Hay una oportunidad muy importante para nosotros en la parte comercial, en la parte de manufactura y también en la red de carga”, sostuvo.

Gonzáles también indicó que GAC es socio de la Asociación Mexicana de Electromovilidad (EMA) y que la fabricación de cargadores forma parte de sus unidades de negocio. La estrategia, explicó, busca ampliar la participación de la empresa en el desarrollo de la electromovilidad en México.

En ese contexto, GAC Motor México anunció el inicio de operaciones de su primera planta de ensamble en el país durante el segundo semestre de 2026, con un esquema inicial SKD (Semi Knocked Down), que consiste en ensamblar vehículos a partir de conjuntos de componentes previamente fabricados.

De concretarse conforme a lo anunciado, esta instalación elevaría a 15 el número de marcas automotrices con plantas de ensamble de vehículos ligeros en México.

El anuncio coloca sobre la mesa uno de los desafíos de la política industrial: determinar en qué medida la instalación de nuevas plantas permite desarrollar proveedores nacionales, ampliar las capacidades técnicas y generar empleos vinculados a la producción.

Olinia plantea vehículos eléctricos para la movilidad urbana

Desde el ámbito de los proyectos nacionales, Rafael Garayoa presentó la perspectiva tecnológica de Olinia, iniciativa de vehículos eléctricos enfocada en la movilidad urbana.

El director de Tecnología consideró que los vehículos eléctricos de batería son adecuados para desplazamientos relativamente cortos y recorridos repetitivos, en los que las unidades pueden regresar a sus puntos de resguardo al final de la jornada y recargarse durante varias horas.

“En lo personal y también en Olinia somos muy creyentes de que el estado actual de la tecnología eléctrica y sobre todo de baterías es una solución idónea para la movilidad urbana”, afirmó.

Garayoa advirtió, sin embargo, que la expansión de la electromovilidad también requiere considerar la capacidad de las redes eléctricas. Explicó que las estaciones de carga rápida y ultrarrápida pueden generar picos de demanda que presionen la infraestructura, particularmente cuando varios vehículos requieren potencias elevadas al mismo tiempo.

“Si algo no le gusta a la red eléctrica son los picos. Cuando tienes una red tranquila y de repente llegan tres vehículos a recargar a cientos de kilovatios cada uno, se satura, la red lo resiente mucho”, señaló.

La planificación de la recarga, por tanto, forma parte de los factores que deberán considerarse en la adopción de vehículos eléctricos, junto con las características de las unidades y los patrones de desplazamiento.

Durante el evento, Olinia presentó un vehículo de pasajeros y una pickup. Garayoa indicó que esta última se encontraba en proceso de industrialización, con la previsión de avanzar hacia la producción en 2027.

“Son vehículos 100% funcionales. No es solamente una maqueta, sino que es un vehículo realmente con una ingeniería detrás ya lista para escalamiento a producción”, aseguró.

Olinia es un proyecto coordinado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), desarrollado con el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Tecnológico Nacional de México (TecNM), con apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Sus vehículos se ensamblan en Puebla. De acuerdo con la información presentada sobre el proyecto, se prevé que Olinia Uno salga a la venta en 2027, con un precio inicial de 150 mil pesos y una autonomía superior a 125 kilómetros por carga.

El desarrollo de estos vehículos representa una apuesta por generar capacidades nacionales en un segmento que exige resolver tanto los desafíos de ingeniería y producción como los relacionados con costos, autonomía y recarga.

Digitalización y colaboración para fortalecer la industria

En la ronda de conclusiones, Gonzáles llamó a fortalecer la colaboración entre los actores del sector y a preparar a las empresas para incorporar nuevas herramientas tecnológicas en sus procesos de manufactura.

“Hay que tener la mente abierta para asumir estos grandes retos que requieren mucha colaboración. Los invito a que nos preparemos todavía más para poder integrar no solo la digitalización, sino la inteligencia artificial en los procesos de manufactura”, expresó.

La incorporación de estas herramientas apunta a otro frente de transformación para las empresas automotrices: mejorar sus procesos productivos y desarrollar capacidades para competir en una industria cada vez más vinculada con la innovación tecnológica.

Crespo Ferrer, por su parte, insistió en que los programas gubernamentales deben aprovecharse para ampliar la participación de las empresas mexicanas en la cadena de valor. A su juicio, el desarrollo industrial requiere reconocer los avances existentes y continuar fortaleciendo las capacidades del país.

Las intervenciones del panel mostraron distintas rutas para impulsar la electromovilidad en México: la atracción de fabricantes internacionales con planes de ensamble local, el desarrollo de vehículos eléctricos nacionales y la integración de empresas proveedoras mediante programas públicos.

El desafío para el país será convertir esas iniciativas en una base industrial más sólida, con mayor participación de proveedores nacionales, infraestructura eléctrica suficiente y capacidades tecnológicas que permitan ampliar la producción más allá del ensamblaje.




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