Es hora de ser autores y no actores. - Pasajero7

Es hora de ser autores y no actores.

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El transporte público ha ido mejorando y sus integrantes, han comprendido que el cambio se está dando y que es inevitable pasar del esquema de hombre-camión -adecuado para un gremio transportista poco tecnificado y organizado como el del periodo de los años 50 a 90- a empresas modernas con esquemas de organización, tecnológicos y operativos muy distantes a los de aquella época y sobre todo, con un usuario que requiere transportarse como en el pasado, pero que busca un nivel de servicio y un acercamiento a la tecnología que no estaba presente hace cincuenta años.

Es interesante observar que en los últimos tiempos, la mentalidad del transportista ha ido cambiando. Hace 15 años, cuando presentamos como empresa consultora los primeros conceptos de sistemas de recaudo, de ayuda a la operación o hablábamos de tecnologías limpias, éramos vistos, tanto por los transportistas, como por las autoridades, como bichos raros con conceptos que no serían aplicados en nuestro medio. Hoy en día, me atrevo a señalar que son pocos transportistas y pocas las autoridades que no están enterados de estas tecnologías, o que no las están utilizando o impulsando. El cambio se está dando.

Sin embargo, el gremio transportista, en los últimos 15 años no ha podido romper el cordón umbilical que lo une con la autoridad y crecer como empresas independientes en la toma de sus decisiones y en la orientación de su negocio. Si bien hay excepciones a la regla, como en los casos de Mexicali, Piedras Negras, León y algunos otros ejemplos, por lo general el transportista es el actor que sigue a pie juntillas las indicaciones e instrucciones de la autoridad y no es el autor de su propio cambio. De esta manera, las ideas de cambio normalmente impuestas por las autoridades de conformación de empresas, de estructuración de su red, de recaudo centralizado, de un prepago o una operación formalizada, han ido permeando, muchas veces a la fuerza, las menos por convencimiento.

Es común que la autoridad tome la iniciativa en la búsqueda del cambio en materia de transporte, haciendo uso de sus propios recursos presupuestales o utilizando las fuentes de apoyo y financiamiento existentes para iniciar la concepción del estudio. Trabaja, elabora y produce documentos y proyectos, pero en los cuales a lo largo del proceso de planeación, de concepción o de diseño del mismo, no involucra al transportista. Se presentan los resultados y el transportista, con razón, desconoce el proyecto. El divorcio entre la autoridad y el transportista es notorio, y se muestra ante la falta de trabajo conjunto en los proyectos de movilidad, así como la pobreza de conocimiento en temas de planeación, finanzas y organización, entre otros, por una u otra parte. Imposiciones, negociaciones y malos sabores de boca son frecuentes. El transportista busca echar abajo el proyecto, las más de las veces, con el poderoso argumento de ‘no, porque no’.

En este sentido, el transportista no ha entendido que el negocio es suyo y como tal, él debe generar su propio cambio, trabajar sobre él y presentarlo a las autoridades; no las autoridades a él. Debe ser autor y desarrollar sus ideas o apoyarse en quienes lo pueden ayudar. El negocio no es solo comprar autobuses y echarlos a la calle, es hacerlos producir. Si desconoce cómo, debe buscar quién lo pueda ayudar. No puede seguir llegando a las mesas de negociación, con un firme ‘no, porque no’, sino con argumentos, con ideas, con propuestas concretas, aterrizadas y seguramente mejores que las de la autoridad, por el simple hecho de que conoce SU negocio y SU proyecto. Debe llegar con datos, con conceptos; debe presentar ideas y puede llegar a acuerdos concretos.

Mientras la autoridad invierte millones de pesos en estudios para saber qué pasa con un negocio que no es de la autoridad, el transportista no invierte un centavo en conocer  y preparar de mejor manera su negocio. ¿Será el momento en que el transportista sea autor del cambio y no actor en el cambio? ¿O seguirá esperando que el gobierno le arme su negocio?