Calidad en el servicio - Pasajero7

Calidad en el servicio

Commuters wait to board a subway train in Mexico City, Mexico, on Monday, Jan. 30, 2012. The Mexico City Metro, officially called Sistema de Transporte Colectivo, is the second largest metro system in North America after the New York City Subway. Photographer: Susana Gonzalez/Bloomberg via Getty Images

Durante los últimos años, si bien el gobierno federal y los estatales han tratado de cubrir las necesidades de transporte buscando proporcionar una cantidad suficiente de servicio, la tendencia a mantener tarifas bajas ha ocasionado que las captaciones no puedan ofrecer una mejor calidad en el servicio. Así, sistemas como el Metrobús (Línea 1) en la Ciudad de México, el Metro en la mayoría de sus líneas y seguramente en otros sistemas nacionales, la capacidad instalada ha sido rebasada y la hora pico ha pasado de una hora a ser un periodo de máxima demanda.

Bajo el discurso de una movilidad sustentable se ha señalado la necesidad –urgente- de dejar el automóvil y utilizar el transporte público o los medios de transporte no motorizados. En ello, todo mundo está de acuerdo y pregonamos a los cuatro vientos la importancia del transporte público, del uso de la bicicleta o la realización de nuestros viajes a pie.

¿Qué pasa cuando abordamos el Metro o el Metrobús en las horas pico o aún en las horas valle? Un transporte que ya no puede cumplir su función de transportar personas con la calidad de antaño. Un Metro sucio, sin ventilación (no digamos aire acondicionado) con una población de cuya expresión se desprende el desgano, la tristeza y la decepción. Una sonrisa que se traduce en amenaza o burla al que la recibe. Una calidad de la que no dan ganas de hablar.

Un transporte lejano a las normas de calidad que puede traducirse en un cambio modal. Un usuario que sueña en un automóvil ante la calidad del servicio que recibe y unos anuncios que promueven el dejar el transporte público por el auto, para dejar de ser ciudadano de segunda o discriminado por las condicionantes de género, hoy en boga.

Un peatón que debe afrontar un sinfín de obstáculos para circular por el terreno que le pertenece, la banqueta. Un poste de teléfono, un puesto de quien sabe qué, exactamente en el cruce de la calle, un registro abierto, una iluminación deficiente. Una ciudad sin calidad en los servicios que presta.

Un ciclista acechado por el automovilista, tal vez un usuario del transporte público frustrado que ve en esta figura su elemento de venganza. Un ciclista que pretende sobrevivir en una ciudad que no está hecha ni para el peatón, ni para el usuario del transporte público, ni para él mismo.

Una visión que deben enfrentar las autoridades de nuestras ciudades y de manera especial la Ciudad de México ante la proximidad de nuestra próxima contingencia ambiental. Una situación donde se deben tomar decisiones de respeto a nuestros usuarios, a nuestros peatones y ciclistas, y no meramente discursos donde se habla de espacio público y vemos la invasión del mismo por grupos de ambulantes solapados por la misma autoridad o por desarrolladores inmobiliarios deseosos de un espacio sin costo adicional. Si no contamos con una calidad en el servicio y no un discurso de servicio, difícilmente podremos convencer al automovilista que utilice el transporte público y al peatón que disfrute su ciudad.

Nuevamente invito a las autoridades a utilizar el transporte público, a vivirlo y a entender lo que millones de usuarios viven para que encuentren las soluciones pertinentes. Las invito a vivir su ciudad. No solo discursos, sino  vivencias y con ello acciones para su ciudad.