Hace un año en esta misma columna les comentaba de las matrices de dos variables a la que nombré “matriz CT” por sus siglas de “calidad y tarifa”, obvio que me refiero a la relación que existe entre la calidad del servicio percibida por el usuario del transporte y la tarifa del servicio de transporte público determinada por las autoridades. Al ser una matriz de dos variables, éstas conforman cuatro cuadrantes en la que sus límites son: en el eje de las “x” el límite entre cuadrantes es el valor técnico de la tarifa y en el eje de las “y” el límite entre cuadrantes es cuando el valor percibido por los usuarios es igual a cinco. Con estas divisiones se determinaron los posibles escenarios que enfrentarán el gobierno, los empresarios y usuarios del transporte público.
En aquella ocasión propuse los siguientes escenarios:
Escenario I
Al ser el precio de la tarifa inferior a la tarifa técnica, los empresarios difícilmente podrán invertir en el mantenimiento de las unidades, ocasionando que la percepción del servicio vaya en una disminución continua. En este escenario las autoridades son sobreprotectoras de la sociedad, pero es mayor el costo negativo por la baja calidad del servicio, que el pago justo por el servicio.
Escenario II
El precio de la tarifa permite una utilidad justa a los empresarios, facilitando su acceso al proceso continuo de mejora, y la percepción de los usuarios es aprobatoria. En este escenario todos salen ganando (gobierno, empresarios y sociedad).
Escenario III
El precio de la tarifa está por debajo del costo de operación y la percepción del usuario es reprobatoria, se llega a este escenario cuando el gobierno limita el cobro justo por el servicio. En este escenario todos salen perdiendo, (gobiernos, empresarios y sociedad).
Escenario IV
el precio de la tarifa es superior al costo de operación y la percepción del servicio por parte del usuario es reprobatoria. En este escenario el gobierno está coludido con los empresarios, y los usuarios buscan otras formas de transportarse (vehículo particular).
En la participación del 9 de marzo del 2017 a la que titulé “calidad y tarifa, ¿una relación indisoluble?” en ella propuse el modelo para entender la relación entre la percepción de los usuarios y la tarifa del transporte. En la que fije la situación entre la tarifa y la calidad en el cuadrante “I”. En la que mencioné: que “un servicio de transporte en el que sus valores de PU (percepción de los usuarios) y PS (precio del servicio) se ubiquen en este cuadrante, es el escenario que más perjuicio ocasiona a los empresarios de transporte y usuarios del servicio; la posible explicación de este fenómeno es la limitada capacidad económica de los prestadores del servicio, teniendo que restringir la inversión en mantenimiento preventivo y correctivo de las unidades, disminuyendo seguridad y capacidad en la prestación del servicio y con una clara tendencia de continuar reduciendo la percepción de los usuarios”.
Después de la encuesta de percepción realizada por el IMTJ del 25 de enero al 2 de febrero, donde el transporte convencional recibió una calificación de 5.2, se comprueba la premisa planteada hace un año, si no se actualiza el valor de la tarifa a su valor justo, los empresarios no podrán sostener el servicio, lo que ocasionaría que el próximo año lleguemos al cuadrante “III”, que difícilmente podrán, tanto autoridades como empresarios, resolver el problema de la movilidad.
Lo anterior lo sustento porque la brecha entre el valor actual de la tarifa y la tarifa técnica es muy ancha, lo que le impide al gobierno actualizarla al valor justo, ya que de verdad será un golpe a la economía de la clase trabajadora, por lo que prefiere ser reconocido como un gobierno populista, pero también debe de estar consciente de que no puede exigir a los empresarios tener una aprobación mayor por parte de los usuarios.
Como lo marco en la figura que presento de apoyo, el cuadrante “I”, tener al transporte en esta área de la gráfica es convertirse en un gobierno populista, y que debe de preocupar a los próximos gobiernos, ya que el problema que heredarán será mayúsculo. Si la situación del transporte se ubicara en la relación calidad – tarifa en el cuadrante “II”, las próximas autoridades deberán dar continuidad a la política actual. Si la relación calidad – tarifa se ubicara en el cuadrante “III”, las próximas autoridades debieran estar planeando una política pública que saque del hoyo en el que se encuentra el transporte. Finalmente, si la relación calidad – tarifa se encuentra en el cuadrante “IV”, las próximas autoridades deben de analizar la actuación de sus antecesores y castigar la corrupción que prevalecía.
Hace pocos días uno de los políticos que se proyecta como sucesor del gobierno de Sandoval Díaz, en redes sociales, hablaba de la simulación que a lo largo de los cinco años ha sido la variable que ha utilizado el gobierno de Jalisco ante el problema del transporte público. Creo que todos conocemos aquella frase del científico Albert Einstein que dice “si quieres obtener resultados diferentes, no sigas haciendo lo mismo”.




































