El cambio de los patrones de viaje a raíz de la incorporación de la línea 12 del metro, no se han analizado las repercusiones y las soluciones que ello demanda. Así, por ejemplo, se presentan estaciones que muestran una saturación a las horas de máxima demanda y donde no se han buscado soluciones para el manejo y dosificación de estos movimientos. Resulta preocupante situaciones en donde la seguridad se vuelve un punto fundamental, ya que no será posible la evacuación de las estaciones en caso de un incidente en tiempo razonable, creando una situación de riesgo permanente.
Es cada vez más frecuente encontrar en las estaciones usuarios que no pueden abordar el primer, el segundo o el tercer tren dada la saturación que existe en el mismo. El Metro requiere optimizar su operación y buscar opciones que permitan aumentar su capacidad de línea. Sin embargo, la actualización y preparación de sus cuadros operativos y administrativos se rigen por los mismos esquemas de inicios de su operación y no optan por nuevas técnicas o tecnologías que permitan incrementar la capacidad, que permitan dosificar al usuario y que permitan aumentar la velocidad comercial en el servicio que se presta.
La falta de planeación de los sistemas de transporte colectivo y la tibia instrumentación de los planes que en su momento se han elaborado, llevan a la necesidad de revisarlos. Así, el Plan Maestro de Metro y Transporte Eléctrico data de 1997 y su rango de validez termina en el 2020. Es tiempo de tener una visión hacia los próximos años y centrar la atención en sistemas de alta capacidad en muchos de nuestros corredores donde sistemas de mediana capacidad no pueden solventar las necesidades de la ciudadanía.
A su vez, es importante entender que para el habitante del Área Metropolitana de la Ciudad de México, que comparte territorio con tres estados, no existen fronteras administrativas o políticas. El ciudadano requiere movilizarse y es imperativo que las autoridades entiendan esta realidad y busquen generar un sistema de transporte integrado, suficiente y eficiente. Es fundamental la atención de los grandes corredores metropolitanos con servicios centrados en trenes que realmente compitan con el automóvil en los tiempos de traslado puerta a puerta.
Esto aliviará muchos de los problemas viales que hoy en día enfrentamos en el último kilómetro de nuestras carreteras y se sumará a las políticas de mitigación de las emisiones que marcan la pauta al desarrollo de esta ciudad. Es urgente entender que hoy en día, la Ciudad de México incorpora un territorio mucho más amplio que el que administrativamente se le ha dado y por ende la necesidad de una autoridad metropolitana, con recursos humanos y monetarios suficiente para lograr la movilidad que todos queremos.





































