Transporte de Altura - Pasajero7

Transporte de Altura

transporte de altura

Hace unos días tuve la oportunidad de realizar una visita técnica al teleférico de Ecatepec, el cual me parecía ser un juguete para las grandes necesidades de transporte que tiene la zona. En un área urbana con grandes carencias -no solamente de transporte- que ha crecido desordenadamente hacia los cerros y laderas de una de las áreas metropolitanas más grandes del mundo, mi visión inicial era que se trataba de emular a los centros de ski más importantes del mundo, olvidando la situación real de nuestra población. Debo admitir mi error.

De terminal a terminal del teleférico de Ecatepec, el desarrollo urbano de la zona ha seguido patrones de crecimiento irregular, condicionado a la invasión de terrenos y asentamientos irregulares que la autoridad no ha podido controlar y mucho menos ordenar. A este desorden se debe agregar la orografía, que presenta pendientes cercanas al 5% promedio en un tramo de casi 5km. Tanto la fuerte pendiente como el trazo tortuoso que presenta la vialidad hace que el recorrido tarde 45min en una van. Esto implica una velocidad de poco menos de 7km/h, la mitad de una velocidad urbana deseable.

En el trayecto actual del teleférico, no había obras o parques o espacios públicos que dignificaran la zona. Los niveles de delincuencia, según reportan, son altos y con ello la inseguridad de la zona. Por esta razón, en muchas ocasiones el transporte público termina de dar servicio a temprana hora y si existe la necesidad de trasladarse después de las 8 de la noche, no quedaba otra que pagar un taxi, a un costo cercano a los dos salarios mínimos.

La zona de San Andrés de la Cañada a la Vía Morelos presenta niveles bajos de ingresos, sin mayor alternativa de trabajo local, lo cual induce a que el habitante de la zona tenga que bajar y dirigirse a la ciudad de México, primeramente, con el uso de vans y algunos autobuses hacia las vías de comunicación principales, donde se transborda a otro modo para trasladarse a las terminales del Metro de Indios Verdes o Martín Carrera. Se estima que diariamente, en esta zona, unas 40 mil personas realizaban este traslado, bajo condiciones con altas ocupaciones vehiculares y tarifas de $10, en su primer tramo. Hoy en día, al menos el 40% de esta población tiene una mejor forma de movilizarse en este primer tramo, a un costo menor, con mayor seguridad y dentro de un horario de servicio extendido.

Con la construcción de esta primera línea de teleférico, se ha podido conectar el trayecto entre los dos puntos ya señalados y el efecto social ha sido positivo. Una buena aceptación del servicio, que le permite al usuario realizar el viaje de punta a punta en 17min (poco menos de 18km/h; 2.5 veces más rápido que la van), con dos terminales e interestaciones a 800m en promedio, a una tarifa de $7. El orden, la limpieza y el cambio de imagen urbana en la zona es fenomenal, al grado que la población respeta y cuida las instalaciones.

La captación de demanda por el teleférico es de 16mil de los 30mil de demanda potencial prometida. Si bien la demanda real está por debajo de la esperada, es patente que esta demanda se incrementará conforme el periodo de maduración del proyecto se vaya alcanzando y una vez que el usuario asimile ciertos miedos a las alturas y a los procesos inherentes de aceleración y desaceleración del servicio. Esta demanda representa, en la zona, a la lograda por una buena ruta de autobuses a un intervalo de 4 min o bien en vans con intervalos de 30 seg, aproximadamente, intervalo poco mayor a la separación entre cabinas del teleférico, que presentan capacidades vehiculares similares a las vans (10 pas/veh). Resultados interesantes para ser considerados y analizados en mayor detalle en muchas de nuestras ciudades montañosas.

Este tipo de transporte requiere de instalaciones que otros modos también requieren, pero que estos modos informales, de baja calidad, no instrumentan y que la autoridad no les solicita. Requiere de organización y de una gestión que difícilmente llevan los prestadores de los servicios de transporte de estas zonas. Requiere, entender, que el orden y la formalización de nuestros servicios de transporte cuestan y que, por ende, se requiere una atención a los costos reales de operación en función de las demandas y con ello de las tarifas resultantes.

El invertir en transporte, en infraestructura, es garantizar un bienestar a nuestra población, pero deben buscarse fórmulas que eviten buscar la justificación financiera de los proyectos mediante artificios que permitan alcanzar los valores de demanda deseados por las autoridades, para que en ellos se invierta. De no verse así, difícilmente pasaremos de sistemas obsoletos, saturados y de baja calidad. Creo yo que el teleférico de Ecatepec es una muestra de lo que puede hacerse por el bien de una población y una manera adecuada de dignificar el transporte y, sobre todo, nuestras áreas urbanas deprimidas y olvidadas.