Atenta invitación - Pasajero7

Atenta invitación

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Se hace una atenta invitación a todos los gobernadores, alcaldes y funcionarios públicos que tengan que ver con el transporte público, a que lo utilicen y no solamente promuevan verbalmente su uso. Urge que nuestros gobernantes lo hagan para que conozcan el estado actual del transporte, sus necesidades y sus dolencias.

Muchas veces he apuntado la necesidad de que nuestros gobernantes vivan el transporte público para que capten directamente las fallas del sistema y tomen conciencia de las necesidades que el sector transporte tiene. Así, en muchas ocasiones, un alcalde toma la decisión de promover y generar los recursos necesarios para un distribuidor vial, para un encarpetamiento, para la colocación de semáforos por la simple y sencilla razón de que día a día pasa con su auto por dicha intersección y detecta personalmente el problema que tiene. Vive la vialidad e intuye las necesidades de la misma en su ciudad.

Sin embargo, nunca utiliza el transporte público. Entonces, su visión personal de la problemática que enfrenta el sector, se ve limitada. No vive los problemas del transporte público. No sabe lo que es “recibir por 5 pesos, transporte, masaje y sauna”. No es capaz de compenetrarse con uno de los retos que cualquier ciudad moderna tiene, la movilización de sus ciudadanos. La rehúye, la evita y con ello, se niega la oportunidad de conocer uno de los principales problemas de su ciudad.

Por ello, reitero esta invitación a nuestros gobernantes y funcionarios a trasladarse en transporte público. Solo de esta manera, los decisores del transporte serán capaces de visualizar lo que más del 60% de la población que se traslada recibe a cambio de una tarifa que, ciertamente, no permite modernizar nuestros transportes.

Es interesante revisar los resultados de muchas encuestas que se realizan en algunas ciudades de nuestro país, donde se les pregunta a los usuarios si estarían dispuestos a pagar un poco más por alguna mejora en el servicio, ya sea una mejor unidad, un menor tiempo de recorrido o aire acondicionado. Por regla general, el resultado es positivo y promotor de un mejor servicio, a cambio de una tarifa mayor. Entonces, ¿tabú tarifario?

Con el resurgir de las contingencias en la CDMX (vaya nombre), se ha urgido a la ciudadanía que posee un automóvil a dejarlo y utilizar el transporte público. En algunos de los servicios prestados por la ciudad se están proporcionando gratuitamente, bajo el argumento de que esta gratuidad hará que el automovilista pase al transporte público.

Creo yo que muchos de nosotros, de manera solidaria con la ciudad, han tomado esta bandera. Al menos para el primer viaje. ¿Qué pasa? Llegamos a sistemas de transporte (Metro, Metrobús, algunos corredores) que en primera instancia pareciera que cubren las mínimas necesidades para transportarse. Bien. Empezamos a acceder al sistema y es entonces donde empieza el viacrucis. Andenes saturados, vagones y autobuses sobrecargados, ventilación (no aire acondicionado) que no funciona. Fallas por doquier. ¿Por qué? Una de las razones es la falta de mantenimiento debido a la falta de presupuesto. Es entonces cuando sale a colación: la tarifa no alcanza.

Las capacidades de nuestra infraestructura de transporte están, en muchos casos, sobrepasadas. Baste una visita a cualquiera de las estaciones de trasbordo del Metro para palpar esta saturación. Viajar en la Línea 7 y transbordar en Mixcoac a la Línea 12, implica una cola para poder sobrepasar las vías de la primera línea, de tal suerte que antes de que se desfogue el único paso, un nuevo tren llega y continúa, de manera permanente, el congestionamiento peatonal en dicho punto. A su vez, ni que decir del Metrobús Línea 1, que ya presenta problemas en sus pequeños andenes y reducidos espacios de acceso a ellos. Naturalmente, hay soluciones. No se toman, dicen, por falta de presupuesto, pero creo yo que es más por falta de vivir en carne propia el servicio que se presta.

Es cuando recuerdo de aquella foto donde aparece un alto funcionario de la actual administración de la Ciudad de México, en el primer día de contingencia ambiental en una estación del Metro. ¡Qué gusto ver a dicho funcionario utilizando el Metro! Pero, viendo detenidamente la foto, en toda la estación solo había dos personas más. ¿Creen que esto es posible? En la CDMX parece que sí, pero solo para la foto.