Grupo CISA advierte que la electrificación del transporte público requiere financiamiento y contratos de largo plazo - Pasajero7

Grupo CISA advierte que la electrificación del transporte público requiere financiamiento y contratos de largo plazo

electrificación CISA

 

 

 

 

La electrificación del transporte público requiere financiamiento especializado, contratos con certeza jurídica y una estructura operativa capaz de mantener las unidades durante su vida útil. Esa es una de las principales lecciones que Grupo CISA ha obtenido de su experiencia con autobuses eléctricos, una flota que, de acuerdo con Gerardo Rivas, asesor de Electromovilidad de la empresa, suma alrededor de 200 unidades de un total aproximado de 2 mil.

Durante una entrevista con Andrés García, director de movilidad de Invest in Latam, realizada en el marco de Latam Mobility México 2026, Rivas explicó que la incorporación de esta tecnología implica compromisos financieros y operativos de largo plazo, además de acuerdos entre operadores, fabricantes y autoridades.

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“Adquirir una flota eléctrica no es como comprar un vehículo a diésel», señaló al referirse a las condiciones de financiamiento que exige la adquisición de autobuses eléctricos. «No cualquiera está listo para darte un financiamiento de esa envergadura”, afirmó.

El directivo también advirtió sobre las dificultades para establecer acuerdos con las autoridades y garantizar la continuidad de los proyectos. «Te puedes sentar con la autoridad y puede lucir que tampoco están listos para hacerlo contigo», comentó.

Para Rivas, la viabilidad económica debe definirse desde la planeación. “Si el modelo financiero no da la certeza para que tú puedas tener un negocio rentable, no va a suceder”, sostuvo. Los proyectos necesitan demostrar su rentabilidad y asegurar que los recursos destinados a la operación estén disponibles durante el periodo establecido en los contratos.

En los servicios vinculados con gobiernos, agregó, es indispensable garantizar los pagos mensuales y contar con certeza jurídica durante toda la vida del proyecto. Las unidades eléctricas requieren una planeación que contemple periodos de operación de 15 años, por lo que los compromisos no pueden limitarse a plazos más cortos.

«Nos casamos con el fabricante, nos casamos con el gobierno, nos casamos como empresa, y es un compromiso muy grande», expresó.

La operación exige capacitación y una nueva organización

La experiencia de Grupo CISA también muestra los cambios internos que requiere la transición tecnológica. La empresa, que cumple 20 años como operadora del Metrobús, ha incorporado distintas tecnologías a lo largo de su trayectoria, desde motores Euro 5 y Euro 6 y unidades a gas natural hasta autobuses eléctricos.

De acuerdo con los antecedentes compartidos en la entrevista, hasta enero de 2025 la compañía contaba con 130 autobuses eléctricos, equivalentes al 17.5% de la flota de autobuses eléctricos de México en ese momento, con una inversión inicial superior a mil 100 millones de pesos. Su operación eléctrica comenzó en diciembre de 2023 con 55 unidades de BYD y posteriormente se amplió con autobuses de 9.5 metros para reforzar el servicio entre el aeropuerto y el centro de la Ciudad de México.

La incorporación de los vehículos ha exigido adaptar los procesos de mantenimiento, conducción y gestión de patios. «Cuando entras a la electromovilidad, no es simplemente cambiar unidades; la organización tiene que transformarse», explicó Rivas.

El personal debe conocer los ciclos de carga, los requerimientos técnicos y las prácticas necesarias para preservar unidades de alto costo. También debe organizar las maniobras de recarga para que los autobuses estén disponibles al inicio del servicio.

Como ejemplo, Rivas describió la operación de uno de los patios de la empresa, equipado con 22 cargadores para atender 71 unidades. «A las 4:30 de la mañana tenemos 31 unidades cargadas al 100% diario, no hay día que no se haga», afirmó.

El directivo destacó que esta operación requiere coordinación y trabajo nocturno, y que la infraestructura puede utilizarse mediante una programación adecuada de las recargas, sin instalar necesariamente un cargador por cada autobús.

El pago por kilómetro

Al explicar qué esquema considera más adecuado para electrificar el transporte público, Rivas señaló que los modelos basados en el pago por kilómetro y en infraestructura instalada por el gobierno ofrecen mejores condiciones para los operadores.

«La electromovilidad no es para el hombre camión», afirmó, al advertir que los concesionarios que dependen de la demanda cotidiana de pasajeros pueden tener dificultades para recuperar la inversión. «La demanda no le va a justificar el proyecto», agregó.

En contraste, los sistemas que garantizan una remuneración por kilómetro recorrido permiten establecer ingresos asociados a la prestación del servicio. En el modelo que describió, el gobierno se encarga de instalar la infraestructura necesaria, como cargadores o catenarias, según las características del sistema y las disposiciones de la autoridad competente.

«Ese es el mejor modelo financiero», sostuvo. Bajo ese esquema, la responsabilidad del operador se concentra en prestar el servicio, cuidar los vehículos y mantenerlos en condiciones de funcionamiento durante el periodo previsto.

La selección del fabricante también forma parte de las decisiones que determinan la viabilidad del proyecto. Rivas señaló que los contratos deben establecer las condiciones de garantía, la durabilidad de las baterías y la disponibilidad de servicio posventa.

«Necesito que mis baterías tengan una durabilidad de 15 años; que esas baterías tengan garantía y me caso con ese fabricante. Me tiene que garantizar la postventa, me tiene que garantizar todo en el tiempo», explicó.

Por ello, consideró indispensable evaluar tanto las características de los vehículos como la capacidad del proveedor para responder durante toda la operación. La inversión inicial, por sí sola, no garantiza que el servicio pueda mantenerse de manera rentable.

Informar a los usuarios sobre los beneficios de los autobuses eléctricos

Rivas calificó como buena o excelente la percepción de los usuarios que reconocen los beneficios de viajar en unidades eléctricas, particularmente por la reducción del ruido y de las emisiones contaminantes asociadas a la operación vehicular.

Sin embargo, advirtió que parte de los pasajeros no identifica la tecnología de los autobuses que utiliza. Esta situación, señaló, representa una oportunidad para comunicar los beneficios de la electromovilidad y ampliar la participación de la ciudadanía en la transición.

«Falta el cómo transmitir el porqué. ¿Cómo democratizar la electromovilidad a través del transporte público?», planteó.

Para el asesor de Grupo CISA, el objetivo consiste en acercar esta tecnología a la mayor cantidad posible de personas y explicar su contribución a la transformación ambiental del transporte. Esto requiere que operadores y autoridades informen a los usuarios cuando viajan en una unidad eléctrica y expliquen las ventajas de esta alternativa.

«Tenemos que hablarlo, tenemos que decir: Oye, estás en un autobús eléctrico, tenemos la oportunidad de hacerlo, hagámoslo en conjunto», expresó.

Reglas claras para sostener la inversión

Al concluir la entrevista, Rivas dirigió un mensaje a los operadores que todavía tienen reservas sobre la incorporación de autobuses eléctricos. «La electromovilidad es un negocio y los negocios requieren reglas», afirmó.

El asesor recomendó acompañar los proyectos con asesoría jurídica, análisis de las unidades que se adquirirán, revisión de garantías y evaluación de las condiciones en las que se desarrollará la operación. Estos elementos, dijo, deben integrarse en un esquema que permita anticipar riesgos y mantener la rentabilidad.

«Te aseguro que no van a pasar ni 3 o 4 años y vas a tener problemas y tu negocio no va a ser factible», advirtió sobre los proyectos que se emprenden sin evaluar adecuadamente sus compromisos contractuales y financieros.

Rivas señaló que Grupo CISA está dispuesto a compartir su experiencia con otros operadores interesados en incorporar vehículos eléctricos y acompañar sus procesos de transición tecnológica.

«Si hay operadores que quieran recibir una asesoría, lo hacemos con mucho gusto. Nuestro director general siempre lo ha dicho: Grupo CISA está abierto para apoyar a todos aquellos que quieren evolucionar y transicionar hacia la electromovilidad», concluyó.




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