El 27 de noviembre, la industria del transporte en México celebró un acontecimiento mayor: BECCAR, oficialmente Carrocerías Hermanos Becerra, cumplió 40 años de historia, consolidándose como una de las empresas más emblemáticas y respetadas del país. No todos los días una compañía mexicana, nacida en Jalisco y construida desde la cultura del esfuerzo, logra abrirse camino en un mercado tan complejo y altamente competitivo como el de la fabricación de carrocerías para autobuses urbanos, suburbanos y foráneos.
BECCAR no solo ha entrado a esta industria: la ha dignificado. En un entorno dominado por marcas internacionales con décadas de tradición, la empresa jalisciense ha conseguido ocupar un lugar que combina confiabilidad, innovación y una reputación que se sostiene por algo más que la calidad técnica: sus valores. Detrás de la marca existe un liderazgo que se ha distinguido por la honestidad, la cercanía con su gente y una profunda visión humana. En tiempos donde la manufactura suele medirse solo en números, BECCAR ha elegido también medirse por su legado y por la forma en que trata a las personas.
No es casualidad que se haya convertido en un verdadero motor económico para Zapotlanejo, municipio que le ha visto crecer y al que hoy aporta empleo, desarrollo y oportunidades. Más de 500 familias dependen directamente de la empresa, una cifra que contrasta con la humildad de sus orígenes: hace 40 años, los hermanos Becerra iniciaron su aventura en un pequeño taller con apenas cinco trabajadores. Ese trayecto, de un taller modesto a una planta robusta que impulsa la movilidad del país, refleja mejor que ninguna estadística lo que significa construir industria en México.
A lo largo de estas cuatro décadas, BECCAR ha dejado huella con modelos que se volvieron icónicos para el transporte de pasajeros: unidades como el Alce o el Urviabus marcaron un antes y un después en el segmento urbano y suburbano, aportando identidad y funcionalidad al mercado nacional.
Hoy, a cuatro décadas de distancia, la historia de BECCAR es un recordatorio de lo que puede lograr una empresa mexicana cuando combina visión, disciplina y valores. Es, también, un orgullo para Jalisco y para la industria del transporte en todo México.





































