La era Trump precisa saber diferenciar entre espacios sin salida y oportunidades de crecimiento - Pasajero7

La era Trump precisa saber diferenciar entre espacios sin salida y oportunidades de crecimiento

PADILLAOPINION

El inicio de la era Trump en la Casa Blanca constituye uno de los mayores retos para México pero es necesario saber diferenciar entre los espacios sin salida y las oportunidades que permiten cambiar el escenario.

Si bien la era Trump detonará en México un impacto en la industria de la electromovilidad por la vía de los aranceles a China, es posible que este escenario pueda beneficiar a la industria eléctrica del transporte. 

Desde luego, la llegada del magnate al cargo más importante de Estados Unidos y del mundo con mayor peso económico, comercial y defensivo, ha producido en  México incertidumbre económica, comercial, tensiones diplomáticas e intensificará la crisis migratoria, pero es necesario tener una mente abierta para analizar las áreas de coyuntura que permitan el avance del sector transporte.

En primer lugar, es importante destacar que la electromovilidad es un sector en crecimiento en México, que seguirá avanzando en los próximos años, por lo que el gobierno mexicano ha establecido metas ambiciosas sobre el aumento de los vehículos eléctricos en la movilidad del país.

Si bien la era Trump detonará en México un impacto en la industria de la electromovilidad por la vía de los aranceles a China, es posible que este escenario pueda beneficiar a la industria eléctrica del transporte, si las empresas chinas que producen vehículos eléctricos y sus componentes deciden trasladar su producción a México para evitar los aranceles, lo cual podría generar nuevas oportunidades de inversión y empleo en el país.

Otro escenario es que las empresas que importan componentes y tecnologías de China puedan buscar alternativas en otros países, o negocien acuerdos con proveedores chinos para minimizar el impacto de los aranceles.

Uno más se refiere a que las inversiones de fabricantes chinos en México se enfoquen en el mercado local y eviten exportar autos a territorio estadounidense, lo cual significaría que no se generarán grandes cambios en sus inversiones, sino una focalización en el mercado interno mexicano, que ya es muy atractivo por sí solo, así como un énfasis hacia Latinoamérica.

Todo ello significaría que el transporte público en México cambiará durante la actual administración hacia la electromovilidad, debido a factores como la creciente demanda de vehículos limpios, la política gubernamental y el impacto de la era Trump en la industria.

En el ámbito gubernamental esto ha detonado ya con la adopción de una política de incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos.

Un ejemplo de ello es la iniciativa para la fabricación de los vehículos eléctricos Olinia, lo cual dibuja la oportunidad que el gobierno mexicano vislumbra en este escenario. Como se sabe, este vehículo será diseñado y fabricado en México y su desarrollo responde a la creciente necesidad de promover alternativas de transporte sostenibles y a la vez accesibles para la población.

El proyecto Olinia contempla la producción de tres modelos de autos eléctricos, diseñados para diferentes usos: movilidad personal, que es ideal para traslados individuales en ciudades densamente pobladas; movilidad de barrio, enfocado en el transporte dentro de comunidades o colonias, como una solución más económica y ecológica para cortas distancias, y entregas de última milla, para empresas y emprendedores que requieren un vehículo eficiente para repartos urbanos.

Los precios de estos vehículos oscilan entre 90 mil y 150 mil pesos mexicanos, lo que convierte a Olinia en una opción más asequible frente a otros vehículos eléctricos del mercado. La producción de Olinia se realizará en el estado de Sonora, como parte del Plan Sonora de Energías Sostenibles, un proyecto del gobierno que tiene como objetivo convertir al estado en un centro de innovación y producción de energías renovables y vehículos eléctricos.

Sin embargo, es también digno de análisis que actualmente existen anuncios de inversión de proyectos de electromovilidad en México por más de 7 mil millones de dólares, de los cuales se estiman que alrededor de 3 mil millones de dólares podrían ser aportados por la marca china Changan.

Asimismo, la empresa china BYD dio a conocer que sí construirá una planta de vehículos en el país, lo cual es “una decisión de negocios que ya está tomada”.

Todo esto a pesar de que Donald Trump prometió como candidato a la presidencia de su país que en caso de que los fabricantes chinos quisieran vender sus vehículos desde plantas establecidas en México, les impondría un arancel del 200 por ciento.

No obstante, no debemos perder de vista aspectos importantes relacionados con el crecimiento interno económico. Los analistas hablan de una desaceleración de la economía mexicana, natural de los inicios de cada sexenio, derivado de las grandes obras del sexenio anterior.

Y, aunque en este contexto la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan México, que plantea volver a nuestra economía como la número 10 del mundo, es importante tomar en cuenta que, justo por el arranque del sexenio, 2025 será un año de incertidumbre.

Algunas variables que describen ese escenario son: la falta de claridad sobre la negociación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá; y la elevación de las tasas de interés por parte del Banco de México, cuya disminución podría preverse para finales de año o inicio de 2026.

En el análisis debe también considerarse que, por el ascenso de Trump, los mercados se han anticipado a la crisis y se especula sobre el  tipo de cambio, lo que podría generar volatilidad, con un dólar fuerte y las políticas proteccionistas del nuevo mandatario de los Estados Unidos.