
Los concesionarios del transporte público colectivo de pasajeros, integrantes de la Fuerza Amplia de Transportistas (FAT), quienes se niegan a convertirse en empresa, fueron enfáticos la mañana de este lunes en rueda de prensa frente a las oficinas de la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum: “Queremos un incremento en la tarifa, quedarnos en la modalidad hombre – camión como estamos y no seremos una carga para las finanzas de la Ciudad de México como ya lo es el Sistema Metrobús que se encuentra en quiebra”.
Nicolás Vázquez Figueroa, vocero del grupo de transportistas, leyó un comunicado donde expresó que los distintos gobiernos desde hace más de 25 años los han forzado a mantener una tarifa política, la cual se ha convertido en un subsidio de los concesionarios hacia cada una de las personas que toman su servicio.
Tal subsidio de los transportistas a los ciudadanos es de entre 6 y 8 pesos por cada viaje, expresaron, ya que por ejemplo en el Estado de México las tarifas son de entre 12 y 14 pesos, siendo la misma zona y precios de gasolina, diésel, insumos y servicios de mantenimiento, mientras el último estudio que tienen por parte de lo que era la Red de Transporte de Pasajeros (RTP, hoy M1) de hace dos años, era de 10.15 pesos por viaje. “Hoy el costo debería ser de 13.20 pesos”, expresó Vázquez Figueroa.
Tal disparidad en las tarifas, además de la falta de certeza jurídica de la que tanto han hablado en semanas recientes, los ha obligado a carecer de los recursos necesarios para hacer cambios de unidades, así como a negarse a pasar a la modalidad de empresa.
Dijeron que hoy están perdiendo al menos el 50 por ciento de los ingresos que deberían percibir si hubiera una tarifa justa y que de convertirse en empresa, llegarían quebrados porque 50 por ciento de lo que hoy cobran se dedicaría al pago de los compromisos fiscales y de seguridad social para los conductores, lo que prácticamente provocaría su desaparición.
Insistió en que los transportistas tradicionales que se oponen a ser empresa “preferimos seguir siendo hombre-camión. En estos momentos no somos una carga para el gobierno. Pero como están las cosas, si nos convertimos en empresa, el gobierno tendría que entrar a subsidiarnos con dinero que bien se podría utilizar para mejorar otras cosas en la ciudad y dar mejor calidad de vida a los ciudadanos”.





































