El torito no es como lo pintan - Pasajero7

El torito no es como lo pintan

el torito

Desde el año 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró a las muertes por los hechos de tránsito terrestre como una pandemia. Asimismo, para el año 2007 se registraban 16,866 accidentes en la Ciudad de México y estos eventos, representaban la causa número uno de mortalidad en los adultos jóvenes del país.  Bajo este contexto, en México se implementó un programa multisectorial, nombrado Iniciativa Mexicana de Seguridad Vial (IMESEVI), en el que participaron el Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (STCONAPRA) de la Secretaría de Salud, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los Gobiernos de los Estados, y organizaciones civiles.

pag10

Entre las acciones, además de promover el marco jurídico, se incluyó la implementación de puntos de control y la utilización de alcoholímetros. Los alcoholímetros o alcohómetros son dispositivos que miden la concentración de alcohol al exhalar aire de los pulmones.

Con el tiempo, el marco jurídico se ha ido adecuando. Actualmente, el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, en su artículo 50, indica que los conductores podrán presentar hasta 0.4 miligramos por litro de aire espirado en los alcohómetros, y cero tolerancias para los vehículos de trabajo -transporte público de pasajeros, transporte escolar o de personal, vehículos de emergencia, de transporte de carga o de transporte de sustancias tóxicas o peligrosas-.

La sanción va de 20 a 36 horas de arresto en el Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social, que opera desde 1958; y mejor conocido como “El Torito” debido a que su terreno, ubicado en la colonia San Diego Ocoyoacac, supuestamente era utilizado como un rastro.  Las sanciones son inconmutables y tienen el propósito de promover la conducción sin el consumo del alcohol, ya que de acuerdo con el manual de apoyo de orientaciones básicas para capacitadores de la IMESEVI cuatro copas aumentan cerca de 18% la posibilidad de sufrir un accidente.

Comprensiblemente, a mayor consumo, mayor posibilidad de accidente y de involucrar, lesionar o hasta matar a otros usuarios de la vía. Ante esto, de 20 a 36 horas de confinamiento parecen poco. Asimismo, la detención es un tema que socialmente es vista con cierto júbilo y gozó. Tan es así que, recientemente el jefe de gobierno de la ciudad, entusiastamente, anunció el menú de las fiestas decembrinas. Así, en los puntos de revisión, la detención comienza de acuerdo con el estado de ánimo de los conductores que sobrepasan el límite de alcohol, y el nivel de prepotencia de los oficiales que representan la autoridad, los operativos continúan hasta que se detiene a 72 varones que, junto con 52 espacios para el área femenina, es la capacidad del Torito.

De esta forma, algunos conductores, se ponen violentos, otros presumen influencias políticas o poder adquisitivo. No obstante, es plausible que debido a la cantidad de personas que participan en el protocolo de actuación policial de Seguridad Ciudadana no parece haber ningún acto de corrupción. Sin embargo, algunos detenidos se quejan de ciertos abusos por parte de los oficiales, entre los que se encuentran la falta de información y certidumbre en el proceso, apretar de más los grilletes o esposas, mucho tiempo a bordo de las patrullas en el punto de revisión y a bordo de autobuses de la policía, sin opción de ir al baño y sin que se considere como parte del tiempo de arresto.

De igual manera, después de haber soplado al alcoholímetro, los detenidos son esposados y subidos a una patrulla, donde el tiempo de espera y la falta de información comienza. De ahí, los detenidos son trasladados a un camión policiaco ubicado a un costado del Torito. Este es un vehículo de los que son utilizados para transportar a la Policía Metropolitana, anteriormente llamada Cuerpo de Granaderos. Aunque los tiempos de espera son muy altos, a los detenidos no se les permite ir al baño hasta después de haber recibido su sanción, por lo que incluso hay quienes llegan a orinarse por no aguantar después de beber tanta cerveza. No obstante, el ambiente de fiesta permanece, dentro del camión todavía parece una verbena y esto continúa hasta que uno a uno recibe su sanción y es ingresado al Torito.

Los más afortunados son los que ingresan a primeras horas de la noche; ya que, después de pasar por una revisión médica, ellos pueden tomar varias cobijas, escoger celdas y hasta dormir plácidamente hasta las seis de la mañana. Mientras más tarde ingresen, menos horas dormirán y peores condiciones tendrán. Las celdas tienen dos literas, pero duermen hasta ocho personas, por lo que se colocan colchones hasta en los pasillos. Muchos no alcanzan cobijas y no van preparados para la fría temperatura de la época, por lo que pueden pasar mucho frío durante toda la noche, la madrugada y en toda su estancia.

Por la mañana los custodios despiertan a los detenidos, los forman, y preparan el conteo del cambio de turno. A las siete los pasan al comedor y, a partir de ahí, a nadie se le permite regresar a las celdas y dormir deliberadamente.

Entre los horarios de la comida (13:00), la visita (15:30), y la cena (19:00), se realizan pláticas de trabajadoras sociales, psicólogas y voluntarios de Alcohólicos Anónimos, que tienen el propósito de concientizar sobre los efectos negativos por el consumo de alcohol y las consecuencias, tales como la retención de un año de la licencia de conducir o hasta la muerte. Pláticas que, en su mayoría, son utilizadas por los más somnolientos para visitar a Morfeo.

Asimismo, por la mañana en el centro del Torito se abre una tienda en la que se ofrece crédito para adquirir golosinas, sopas instantáneas, frituras, refrescos, y bebidas rehidratantes. Aunque la fila es larga y muy lenta, las personas que dejaron dinero en una bolsa de plástico en la que colocaron sus pertenencias al ingresar al Torito, para posteriormente poder pagar el crédito del consumo, son confrontadas por provisiones para la resaca.

Con el cansancio, sin poder dormir, el frío, y la resaca; y a pesar de las historias sibaríticas de las nuevas amistades y de los individuos reincidentes, mientras más horas pasan los minutos se perciben más lentos; hasta que, finalmente, el tiempo termina y, nuevamente, se pasa por una valoración médica para obtener la salida. Una vez afuera, algunos de los que estuvieron detenidos son recogidos por familiares o amigos, otros se acompañan por sus nuevas amistades, y otros simplemente caminan hasta tomar algún modo de transporte público que los lleve a su destino.