Vinculando al ciudadano con su chofer particular

chofer privado

Luego del centenar protestas suscitadas alrededor del mundo en contra de las plataformas de taxi privado, esta tecnología llegó para quedarse en nuestro país. Servicios que van desde solicitar el auto en la comodidad de nuestros teléfonos, hasta de envío de paquetes o comida.

Uber, Cabify, EasyTaxi, son algunas de las plataformas que día tras día dan servicio a los miles de usuarios de estas aplicaciones, siendo ya una realidad el uso de las tecnologías aplicadas en los medios de transporte, apunta Darío Hidalgo, Director de la Práctica de Transporte Integrado del Centro WRI.

“Es algo que ya viene en crecimiento, e incluso en México ha tenido un gran avance con respecto a otros países. Hay sitios como en la Ciudad de México, el Estado de México y Veracruz, que se han autorizado dependiendo de ciertas dimensiones”.

Subsidiando el tráfico de las ciudades

No obstante, el académico refiere que existe la incertidumbre si este aumento de servicios de transporte privado ponga en riesgo la sustentabilidad de las ciudades con el aumento de vehículos por km en las ciudades, con la congestión de las avenidas, la contaminación, la accidentalidad.

En contraste, manifiesta que estos servicios de transporte privado, con la integración de sistemas como el Metro, Metrobús o la bicicleta pública, complementará una movilidad más sustentable.

Dario Hidalgo lamenta que debido a la alta demanda de vehículos particulares, los precios han venido a la baja, provocando un crecimiento desmedido de los congestionamientos viales, por lo que los gobiernos han incrementado la infraestructura y subsidios para este medio de transporte privado.

Hemos subsidiado el vehículo particular de múltiples maneras, hemos promovido el uso del vehículo particular a partir de precios bajos, por ejemplo en la Ciudad de México se ha venido desmontando la tenencia, impuesto básico, pero también hay otros impuestos: a la circulación, a la congestión que causan, a la contaminación que provocan; ese tipo de externalidades no las cobramos.  Además, les damos sitios de estacionamiento de bajo costo, construimos infraestructuras de alta capacidad para carros, no para mover gente, sino para mover automóviles y de esa forma generamos múltiples subsidios de la manera más ineficiente para movernos”.

Buscando nuevos conceptos de regularización

Uno de los retos a los que se enfrentaron estas plataformas, fue la regularización del servicio; las autoridades de movilidad no tenían un control de registro de estos taxis, lo cual representa grandes desafíos para los administradores de dichas plataformas, por lo que Dario Hidalgo señaló esta situación como una falta de actualización en las legislaciones.

“Es un problema que tenemos, tratamos de resolver los problemas con las viejas herramientas y nos toca movernos rápidamente a buscar nuevos mecanismos, siendo la Ciudad de México pionera en el tema de regularización de las plataformas tecnológicas”.

Una de las cualidades con las que estas empresas cuentan, es el taxi compartido, característica que permite realizar viajes más económicos, sustentables, además de reducir el congestionamiento vial, sin embargo, la capital de país recientemente prohibió esta modalidad, lamenta el Director de la Práctica de Transporte Integrado.

Abonando al descongestionamiento vehicular

Otro tema controversial, refiere Hidalgo, entre las plataformas de taxi privado es el tema de la tarifa, puesto que una de las virtudes de este servicio son sus precios más económicos que el servicio de taxi tradicional, con la ventaja de que el usuario, de antemano, conocerá el precio que liquidará por cada viaje. No obstante, apunta que la tarifa sigue siendo un tema que está pendiente en las agendas en algunos estados, así como  su homologación y regularización.

De igual forma, manifiesta  que el contar con tarifas más bajas o justas, es un paso para impulsar el descongestionamiento vehicular, permitiendo los viajes multimodales.

“La tarificación justa deberá de comenzar por entender como tarificar el uso del  transporte público y que las plataformas tecnológicas tengan también precios de tarificación que permitan, por un lado desincentivar el uso en zonas congestionadas y por otro, que la gente conozca de antemano cuál es el precio a pagar por el servicio y con ello pueda tomar su decisión.” Asimismo, el funcionario del WRI comenta que en  el decálogo “Principios de movilidad compartida para ciudades amables”, creado por diversas organizaciones de la sociedad civil, en el apartado 7 de dicho documento, titulado:  Propender por tarifas justas. señala que: “Todos los vehículos y modos deben pagar su parte justa por el uso de las vías y por la congestión, contaminación y el uso del espacio para estacionar. La participación justa debe tener en cuenta los costos operativos, de mantenimiento y sociales”.

“La revolución tecnológica de movilidad es un aliciente para una apuesta real a la sostenibilidad y parte de esa apuesta es también regular adecuadamente estas plataformas tecnológicas de manera que nos presten servicios más sustentables que el vehículo particular”, sostiene Darío Hidalgo.




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