Una mirada de género a las prácticas de movilidad - Pasajero7

Una mirada de género a las prácticas de movilidad

movilidad mujeres

Los procesos de movilidad son heterogéneos, diferenciados y profundamente desiguales para las mujeres (Soto, 2021). Las decisiones que toman para moverse de un punto a otro están impulsadas por las interacciones espaciales, emocionales y corporales que presentan en la combi, el autobús, el Metro o al ir a pie, así lo aborda el libro “Una mirada de género a las prácticas de movilidad cotidiana en la Ciudad de México; con aportes para la construcción de ciudades cuidadoras e inclusivas”, coordinado por la investigadora chilena Paula Soto Villagrán.

A través de escritos de diferentes autores, este libro integra historias, geografías, prácticas, viajes, experiencias, y muestra cómo las relaciones de poder marcan los procesos de movilidad cotidiana en la ciudad. Asimismo, examina cómo se van negociando las decisiones de movilidad para las mujeres o grupos vulnerables como las personas adultas mayores, y niñas y niños.

Viajes más cortos para las actividades de cuidados que no se toman en cuenta

Mientras que la mayoría de los hombres realiza traslados largos especialmente para llegar al trabajo, las mujeres se apropian de la tendencia de los viajes cortos con destinos relacionados a las labores del cuidado: llevar a los niños y a las niñas a la escuela, consultas para la atención de salud, compras, gestión de la vida cotidiana, entre otras actividades. Estos “viajes cortos” no suelen ser tomados en cuenta en las mediciones y estadísticas oficiales relacionadas con la movilidad laboral y de estudios principalmente.

De esta manera, el libro señala la falta de documentación de una serie de viajes “que parece que no se miden porque son más cortos y en menos tiempo”, explica la autora en entrevista con Pasajero7. “Se trata de una serie de viajes que se dan por el territorio y que afectan directamente a las mujeres”, ya que son quienes histórica y culturalmente se han responsabilizado de las labores de cuidado y “desarrollan estos viajes tan necesarios”.

La importancia de no ignorar estos traslados y las características de quienes los realizan -como su edad, el género o si cuentan con discapacidades- ayuda a comprender este acceso diferenciado y las desigualdades en los modos de movilidad cotidiana sobre todo en las ciudades y zonas urbanas. También evidencia que la medición de la movilidad urbana se ha abordado desde una perspectiva masculina.

Soto Villagrán detalla que con este sesgo en mediciones como la generada por la Encuesta de Movilidad de Origen-Destino del INEGI sólo se toma en cuenta la movilidad en la ciudad generada desde la experiencia mayoritaria de los hombres. “Por lo tanto, los viajes que cuentan para los estudios de movilidad son aquellos que tienen una distancia mayor a los 15 kilómetros o 15 minutos. Y esto hace que los viajes que son más cortos o pequeños, realizados dentro de un mismo territorio no sean tomados en cuenta”.

Sin embargo, los traslados que realiza una mujer durante una o más veces al día en distancias cortas también implican tiempo, costos y necesidades específicas. Medir estos viajes obliga a la construcción de infraestructura peatonal, por ejemplo, ya que estos traslados también son a pie o en medios de transportes de barrio, como los mototaxis.

El miedo de ser mujer en el transporte público

El miedo de ser mujer en el transporte público ha provocado que, además de asegurarse de llegar a su destino, también consideren medidas de cuidado individuales o colectivas.

El libro también expone que “las decisiones de movilidad están cruzadas por las condiciones del miedo y la inseguridad”, y esto puede llevar a optar por opciones más costosas como el servicio de taxi privado, aunque también se anota que muchas mujeres no cuentan con dicha posibilidad.

La experta aclara que el miedo que vive una mujer no depende solo del transporte público, sino que es una experiencia en el que se les socializa desde pequeñas, traducido en un control del espacio.

“Entonces, no depende solo del transporte, claro, hay transportes donde hay mayor incidencia, como la violencia sexual”, pero también se trata de “un orden social y cultural que hace que las mujeres estén mayormente vulnerables en el espacio público, como en los sistemas de transporte”.

Objetivo: Movilidades más justas

El libro recopila diferentes enfoques sobre el tema de la movilidad: proyectos alrededor del mundo, la protección de cuidados, su confección, el trabajo informal y el movimiento de niñas, niños o personas como las adultas mayores, contextos de emergencia como la pandemia por COVID-19 y otras opresiones y necesidades que se atraviesan con la movilidad.

Para su coordinadora, el libro tiene como objetivo principal desarrollar aportes a la construcción de lo que se ha denominado ciudades cuidadoras e inclusivas. El punto de partida es identificar los problemas que hay en el diseño del transporte, pero también proponer cómo se pueden incorporar las invenciones del cuidado en la ciudad.

“Yo diría que es un libro que recupera y promueve debates muy contemporáneos y muy interesantes de una perspectiva de género y feminista sobre la movilidad. Es un libro de lectura obligatoria para quienes están interesados en movilidades más justas y movilidades más inclusivas y en entender cómo el transporte juega un papel fundamental  en un desarrollo con mayor equidad dentro de la ciudad”, concluye la escritora.