Transición a una movilidad baja en carbono y sus desafíos en América Latina - Pasajero7

Transición a una movilidad baja en carbono y sus desafíos en América Latina

SIMUS

Actualmente América Latina es el continente más urbanizado del mundo, 80% de su población vive en ciudades, porcentaje que podría aumentar hasta un 90% para el 2050 según la ONU.

Es innegable que las ciudades son motores de la economía regional, generan empleos, oportunidades económicas y mejores condiciones de vida, pero si continúan creciendo de manera acelerada y poco planeada, el  costo social, económico y ambiental será demasiado alto.

A pesar de que en la región la mayoría de las personas para sus desplazamientos caminan, andan en bicicleta o usan el transporte público, no es un secreto que nuestras ciudades carecen de espacio e infraestructura adecuada para estos modos de transporte, y por el contrario el diseño de las ciudades beneficia aún más a los automóviles.

Estas políticas han generado que la tasa de motorización aumente rápidamente con las visibles consecuencias ambientales que repercuten gravemente en la salud de sus habitantes. Es decir, la distribución inequitativa de espacio y recursos ha beneficiado únicamente a la minoría, en México, por ejemplo, los automóviles cuentan con impuestos subsidiados, lo que no sucede con el transporte público, el cual a pesar de ser usado por la mayor parte de la población (compuesta por los sectores de menores recursos), depende en gran parte de los ingresos por tarifa, sobrecargando los gastos de operación y servicio a la tarifa final que paga el usuario, generando así, sistemas insostenibles financieramente, inequitativos y poco resilientes que, ante cualquier externalidad, como la presente, corren el riesgo de cesar su operación o perder su asequibilidad para gran parte de la población.

El transporte es uno de los grandes responsables de las emisiones de CO2, es por esto que varios países miembros de nuestra Red SIMUS, están asumiendo este gran reto, bajo la premisa de responder a necesidades y problemas de movilidad urbana específicos, de mejorar el aire y de ofrecer servicios de alta calidad, a través de soluciones inteligentes e innovadoras como la electromovilidad.

Chile, país que ha liderado la transición a la movilidad eléctrica en América Latina, centró sus políticas de electromovilidad en el transporte público: 1.059 buses eléctricos se encuentran ya en circulación en la Región Metropolitana. Se prevé que para el 2024, circulen 2.219 buses con estándar RED (776 ecológicos – 1443 EuroVI), equivalentes al 32% de la flota en la capital y el 100% para el 2040.

Colombia, ha establecido uno de los objetivos más ambiciosos de la región con una electrificación del 100% de su flota para el 2035. Actualmente, en Bogotá, se espera la incorporación de 379 buses eléctricos a TRANSMILENIO, convirtiéndose en la  segunda flota más grande de América Latina. Ciudades como Cali y Medellín, siguiendo los pasos de Chile en su compromiso por un transporte público de cero emisiones, avanzan en el tema.

Por otro lado, después de 22 años sin renovación de flota, llegaron en 2019 a la Ciudad de México, 63 trolebuses de batería autónoma y en el 2020 llegaron 28 más, cifra que ascenderá a 130 para finales del mismo año y 500 más para el 2024. Todos de plataforma baja, accesibles y con cámaras de video-vigilancia.

En Guayaquil, en abril de 2019, integraron la primera flota de autobuses verdes, con la llegada de 20 autobuses eléctricos provenientes de China y Quito, pretende tener el 100% de su flota eléctrica para el 2040.

En mayo de este año fueron inaugurados en Montevideo los primeros 30 ómnibuses eléctricos, adquiridos gracias a un subsidio creado específicamente para su compra.

Buenos Aires, que al día de hoy cuenta con una de las flotas más grandes de la Región, convertirá 7800 unidades para 2025.

Y finalmente en China se encuentra el 98% de autobuses eléctricos del mundo, pues el Gobierno Nacional ha promovido que los gobiernos locales electrifiquen sus flotas de autobuses, proporcionando subsidios sustanciales, pero además con una visión a futuro de preparar a la industria local para convertirse en proveedores mundiales de la electromovilidad.

Las megatendencias de electrificación permean la discusión en materia de movilidad y para los gobiernos esta transición representa una oportunidad sin precedentes de incentivar el uso del transporte público, mientras se generan empleos, se mejora la imagen urbana, las ciudades se vuelven más equitativas y alcanzan sus compromisos climáticos. Así mismo, la electromovilidad mejora la calidad del servicio para los usuarios, con menores tiempos, más seguridad, nuevas tecnologías y una mejor experiencia de viaje.

Lograr atraer más usuarios al transporte público es fundamental para disminuir las altas tasas de motorización en América Latina y mitigar los efectos negativos de desigualdad social, contaminación ambiental y daños a la salud.

Es por esto que desde nuestra Red SIMUS hemos aprovechado nuestra presencia Regional para  brindar, en compañía de distintos actores clave, una perspectiva latinoamericana de las lecciones aprendidas, los casos de éxito y los elementos de financiamiento y política pública, necesarios para tomar en cuenta al desarrollar  planes de acción hacia la electromovilidad.