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Sin internet se limita la eficacia de las Smart City

CARRETERA

Las llamadas ciudades inteligentes (Smart Cities) son aquellas urbes en cuyo espacio geográfico se une la tecnología y la innovación en beneficio de sus habitantes.

Para que una ciudad sea considerada una Smart City, debe de aplicar en su entorno alguno de los siguientes conceptos: Smart Economy, Smart People, Smart Mobility, Smart Environment, Smart Governance y Smart Living, refiriéndose el término “Smart” tecnológicamente hablando.

La efectividad de la Smart City, se encuentra limitada

Para el especialista en temas de energía, tecnología y cambio climático, Marco Hernández, de poco sirve la construcción de estos espacios si las poblaciones no tienen acceso a la tecnología, es decir, con equipo y capacidad de conexión a internet.

En entrevista para Pasajero7, Hernández, quien también es co-fundador del Observatorio de Innovación Tecnológica para la Transición Energética (OITTE), señaló que es necesario entender que  una ciudad inteligente no se reduce a una sola dimensión, sino que hay que pensarla en una estrategia que sea integral considerando los rubros de movilidad, economía, gobierno, medio ambiente, dimensión social, políticas públicas y sustentabilidad, además de aspectos financieros.

“Precisamente en México, el avance de las ciudades inteligentes no ha tenido la efectividad ni el desarrollo esperado, debido a puntos ciegos que han dejado desatendidas ciertas de las dimensiones o aspectos antes mencionados”.

Requerimientos para una Smart City

De acuerdo con el especialista, para poder imaginar el futuro, debemos imaginar los beneficios, pero también los problemas que esto nos ocasionará. Por ejemplo, las ciudades inteligentes traerán consigo de manera inherente una interacción con el internet. Pero cómo ofrecer ciudades tecnológicas cuando hoy el internet no es universal, cuando hay muchas poblaciones donde ni siquiera tienen acceso al servicio telefónico.

“Debemos ser conscientes de que las ciudades inteligentes pueden incrementar la desigualdad social. Recordemos que la pobreza no es consecuencia de las carencias de un grupo de personas, sino del resultado de la exclusión sistemática social.

“Es decir, que antes de cantar victoria del nacimiento de una Smart City, se deberá pensar en cómo se podrán garantizar las bases mínimas para que personas en grupos vulnerables de pobreza puedan quedar en el centro de las estrategias de las ciudades inteligentes, para así evitar que a éstas las excluyan aún más. Con esto me refiero a que tengan acceso a internet, acceso a infraestructura de conectividad, desarrollo de capacidades para utilizar medios digitales, que les permita gozar de los beneficios de una Smart City”.

De acuerdo con Marco Hernández, las ciudades inteligentes, sin duda, tienen el potencial para mejorar nuestro entorno, como el medio ambiente y la economía. “Sin embargo, debemos caminar hacia ellas con una visión integral para realmente alcanzar el potencial de estos beneficios”.

Smart City en nuestro país

El especialista refirió que las ciudades que encabezan avances en México, son Ciudad Maderas en Querétaro y Tequila en Jalisco.

“No obstante, eso no quiere decir que otras ciudades en el país no estén adoptando medidas inteligentes, solamente que estas medidas no se encuentran comprendidas dentro de una estrategia integral de tecnificación, no presentan interconexión entre ellas o no cubren un área suficiente de la ciudad para ser considerada una práctica implementada en su totalidad”.

Las Smart City en Latinoamérica

En este mismo contexto que refiere el especialista Marco Hernández, el Banco Interamericano de Desarrollo, indicó que “el rápido proceso de urbanización observado en América Latina y el Caribe durante las últimas décadas ha planteado múltiples desafíos para la región y ha provocado grandes contrastes en la calidad de vida dentro de las ciudades.

Hoy en día, más del 80% de la población de esta región vive en ciudades, y aproximadamente el 27% de la población urbana aún vive en asentamientos informales sin acceso adecuado a servicios urbanos básicos”.

De acuerdo con el organismo internacional, adicional al problema de la rápida urbanización, en la región de Latinoamérica se observa una distribución desigual en la digitalización.

En América Latina y el Caribe, el BID expresa que las Ciudades Inteligentes operan en la intersección de estos dos fenómenos (urbanización y digitalización) y se pueden ver más que un contra como una oportunidad para brindar beneficios a los ciudadanos mediante la implementación de soluciones tecnológicas.

Para el BID, “una ciudad inteligente pone a las personas en el centro del desarrollo, incorpora las tecnologías de la información y la comunicación en la gestión urbana y utiliza estos elementos como herramientas para estimular el diseño de un gobierno que incluye la planificación colaborativa y la participación ciudadana. Al promover un desarrollo integrado y sostenible, las ciudades inteligentes se vuelven más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así las vidas”.

Las ciudades inteligentes y el Covid-19

A raíz de la pandemia ocasionada por el Covid-19, diversas ciudades apuestan por contextos tecnológicos mediante los cuales la gente no tenga que salir de casa; las herramientas que brinda la tecnología, permiten realizar trámites en tiempo real, no obstante, especialistas coinciden en la pertinencia de equipar a las urbes con infraestructura y conexión que permitan el aprovechamiento de las Smart Cities.

Para Manuel Redondo, especialista en estos temas y director para México del foro Smart City, es cuestión de tiempo para que nuestros hogares comiencen a adaptarse a estos cambios tecnológicos, y el desafío es vivir en ciudades donde todo esté conectado en todo momento.

Por su parte, Pilar Conesa, quien es considerada pionera en el tema de las Smart City, compartió en el contexto de su visita a México en el foro de las Smart Cities, que “Latinoamérica tiene grandes retos: la necesidad de implementar acciones que den respuesta e impulsen los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (planteados por los Estados integrantes de la ONU en 2015) en una lucha común por la equidad y el desarrollo urbano”.

De acuerdo con Conesa, quien ha estudiado y puesto en práctica  este concepto de ciudades inteligentes, estos espacios son una obra en construcción con el aporte de las nuevas tecnologías de la innovación y sobre todo con participación ciudadana, con la que se pueden hacer cambios para lograr modelos de ciudades más amigables.

El reto para los gobiernos actuales, para la integración de una Smart City es rediseñar los espacios en las urbes para adoptar modelos inteligentes donde todos puedan convivir armónicamente y de forma segura, y contar con mejores ciudades que sean eficientes para sus habitantes”.




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